Y llegó el lunes

Nuestro compañero de viaje, como ya dijimos y a costa de un madrugón, pudo ver al final la Basilica de San Pietro en la Ciudad del Vaticano, si no la hubiera conocido ya, sin duda, le habría acompañado. Quedamos con él a las nueve en la puerta del Panteón, que dentro de las joyas de Roma es, al menos para nosotros, una de las primeras.

El Panteón se encuentra situado en la llanura que hay entre el río y las primeras colinas, que se conoce como Campo de Marte; Agripa, el principal consejero de Augusto, en el 27 antes de Cristo mandó construir un templo dedicado a todos los dioses de Roma, este edificio recibió el nombre de Panteón, que en griego significa eso, todos los dioses, pero en realidad era un homenaje a Augusto, quien acababa de inaugurar el régimen imperial. Era de planta rectangular. Después de varios incendios durante el primer siglo de nuestra era, en el año 118 el emperador Adriano decidió reconstruir el edificio.

El edificio se rehizo por completo, dotándole de su sorprendente planta circular, con el pórtico rectangular clásico de la entrada. Se construyó en siete años. El edificio que vemos es el mismo que el de hace dos mil años, es una de las construcciones romanas mejor conservadas.

La inscripción que hay en la fachada es la inicial de Agripa. Adriano, al parecer, no era muy dado a poner su nombre en los edificios que construyó o rehabilitó. A principios del siglo séptimo pasó a ser un templo cristiano, se convirtió en la iglesia de Santa María de los Mártires.

El pórtico de entrada se apoya sobre dieciséis columnas monolíticas de granito egipcio, son todas originales salvo las tres del lado izquierdo que son del siglo diecisiete.

El frontón estaba decorado con un águila imperial. En el diecisiete se añadieron también dos campanarios que fueron retirados en el diecinueve.

La plaza en la antigüedad era más grande, rectangular y rodeada de una gran galería de columnas, la sensación era la de entrar en un templo clásico, pero al llegar al cuerpo cilíndrico la sorpresa era aún mayor que hoy en día. El pórtico se divide en tres naves con dos hornacinas en los lados y la central con la gran puerta de bronce de dos hojas.

Roma: Cúpula Panteón ©PA-LGC
Roma: Cúpula Panteón ©PA-LGC

Al llegar por fin al interior nos quedamos sobrecogidos, es un edificio sorprendente y asombroso, perfecto, impresionante. La bóveda es enorme, con cuarenta y tres metros y treinta centímetros de diámetro, y los mismos de altura, puesto que el edificio no deja de ser una gran esfera a la que se le ha añadido un suelo plano. Es la bóveda más grande jamás construida usando mampostería.

En la cúpula se inscriben cinco anillos de casetones que van disminuyendo a medida que se gana altura, no sólo es un elemento decorativo también sirven para aligerar el peso. El óculo es de nueve metros y está abierto por completo, el aire, la lluvia, el viento pasan por él si ningún impedimento, podríamos decir que sirve de comunión entre el cielo y la tierra. Es una bóveda sólida y ligera, la prueba de ello es que nos ha llegado intacta.

Todo el edificio es de una sobriedad y belleza que es difícil de explicar, todo es de un gusto exquisito, su visita y contemplación es de lo mejor que se puede hacer en Roma.

Roma: Nave central Basílica Santa Maria Maggiore ©PA-LGC
Roma: Nave central Basílica Santa Maria Maggiore ©PA-LGC

Nos dimos un buen paseo desde la plaza del Panteón hasta la Basílica de Santa Maria la Mayor, nuestra última visita.

Atravesamos la Via del Corso para tomar la Via dell´Umiltà, continuamos subiendo por la Vía della Dataria hasta llegar a la Piazza del Quirinale, junto al Palazzo del mismo nombre, residencia del Presidente de la República Italiana, en el centro la Fontana dei Dioscuri con su correspondiente obelisco.

Continuamos por la valla paralela al palacio por la Vía del Quirinale, cruzado el Giardino di SantAndrea, bajamos por la Vía Genova hasta la Vía Nazionale que tomamos hacia la izquierda para encontrarnos con la Vía Agostino Depretis que una vez pasada la Piazza del Viminale, sede del Ministerio del Interior, llegamos a la Piazza dell´Esquilino, donde se encuentra la Basilica Papale de Santa Maria Maggiore, nuestra última visita.

La entrada principal se encuentra en la plaza del mismo nombre. Al parecer, en este lugar se construyó la primera iglesia de la historia dedicada a la Virgen María, este primer edificio fue destruido por los bárbaros a principios del siglo quinto, comenzando la construcción de la basílica actual por el papa Sixto III. Es de origen paleocristiano y mantiene intacta su estructura original.

La sensación al entrar vuelve a ser impresionante, son tres naves, las dos laterales más bajas que la central, separadas por una fila de 36 columnas de mármol jónicas, son las originales.

Los frisos laterales de mosaicos que se encuentran por encima de las columnas y por debajo de las ventanas también son, en su mayoría, originales. Igualmente son originales los mosaicos del arco triunfal que cierra la nave central, por detrás del baldaquino.

Sin embargo, la escena central del ábside es muy posterior, ya que en el siglo trece se decidió ampliar la nave desplazando seis metros hacia atrás el ábside, destruyendo el antiguo mosaico del siglo quinto.

El valioso pavimento es del siglo doce, y el bello artesonado de finales del siglo quince, según la audio guía que hemos utilizado, todos los dorados son del primer oro llegado de América, un regalo de los Reyes Católicos españoles. Las capillas laterales también son muy posteriores, siglos dieciséis y diecisiete, al igual que el baldaquino del siglo dieciocho.

Los mosaicos romanos que se encuentran bajo las ventanas narran los principales pasajes bíblicos del Antiguo Testamento. Se conservan 27 mosaicos de los 42 originales, algunos se han sustituido por pinturas.

Los mosaicos del arco del triunfo representan las escenas de la vida de la Virgen, no olvidemos que es una iglesia dedicada a ella.

Los mosaicos del ábside son medievales, frente a los romanos que hemos visto, hay ocho siglos de distancia ente unos y otros.

La imagen central del medallón rodeado del cielo estrellado de Cristo coronando a su madre, mientras los ángeles y los santos observan la escena dando fe de la coronación. El resto de los detalles de esta Basílica dejamos que los descubran ustedes mismos. Sólo añadir que fue el lugar elegido por el papa Francisco para reposar eternamente en su humilde sarcófago. En esta iglesia también se encuentra la tumba del gran arquitecto y escultor Gian Lorenzo Bernini.

Salimos de la Basílica con el tiempo justo de refrescarnos un poco, buscar un restaurante, tomar la última pizza, recoger las maletas, ir a Termini, tomar un autobús y después de unas horas de espera volar para Madrid.

Se nos presentó la oportunidad de volver a Roma y no la podíamos desaprovechar. A Roma siempre hay que volver, ni siquiera hace falta echar monedas en ninguna fuente por muy famosa que sea.

Nuestro enamoramiento va a más, es una ciudad que no se acaba nunca, supongo que como todas, pero ésta es especial.

En ella se está continuamente viajando del presente al pasado, y del pasado al presente, al futuro. Son al menos dos mil seiscientos años de historia que te vas encontrando en cada rincón, latinos, sabinos, etruscos, romanos, bárbaros, cristianos, medievales, renacentistas, barrocos, modernos, siguen estando presentes.

Puedes ir leyendo todo nuestro pasado común en cada piedra, en cada ruina, en cada columna u obelisco, en cada plaza, en cada espacio que antes ocupó un circo, o un teatro, o unas termas, o una basílica o una iglesia; en el trazado de los acueductos que aún suministran agua a la ciudad, a sus increíbles fuentes barrocas, o a las humildes que te encuentras en las calles para socorro de los turistas cocidos por el sol implacable cada vez más feroz.

Roma es hermosa siempre (salvo en verano, quizás). La hemos encontrado más guapa, más limpia, más tranquila, incluso su tráfico infernal parece más relajado, los pasos de peatones empiezan a tener sentido y cruzarlos, creemos, es menos arriesgado.

Cada vez es más difícil relacionarse con su gente debido a la inmensa cantidad de turistas que la visitamos continuamente, pero cuando se puede tratar con sus habitantes siempre nos aparecen con una sonrisa, con un gesto amable que nos invita a querer volver. Y hay tanto por ver aún, en tres días solo te puedes hacer una idea, es verdad que hemos visto algún monumento o iglesia con más detalle, pero nos han faltado muchos por ver, no hemos visitado ningún museo, ninguna villa, ningún palacio por dentro. Nos hemos limitado solo al centro, pero ha sido una visita muy bien aprovechada y disfrutada.

Este viaje lo hizimos a finales de mayo de 2026. El relato se ha completado tomando notas de Wikipedia, de la audioguide Tutta Roma de Producciones Aura SL y de nuestras propias observaciones. Las fotografías son del autor de este relato y de Pilar Ahijado.

Leganés, Madrid, junio de 2026.

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Luis González Carrillo
Cordobés de nacimiento y comunero al vivir en estas tierras de Madrid desde mi infancia. Funcionario de la administración local durante más de cuarenta años ya jubilado; redactor de miles de informes y comunicaciones que me han permitido ganar la concreción y claridad necesaria, eliminando todo lo accesorio, para componer poemas con la métrica japonesa del haiku, tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, habiendo editado dos libros con estas composiciones, Haikuario y En la frontera; esa misma experiencia, y sus lecturas, me han permitido comentar algunos cientos de libros de novela y ensayo publicados en diversos medios locales. Durante dos años y medio he publicado de manera regular en Periodistas en Español artículos bajo la denominación de Cuaderno de bitácora, en un claro homenaje a la serie Star Trek. Una vez abandonada la nave intento volver a escribir Desde mi ventana.

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