PARTE I
Ecoener bajo el microscopio: declaraciones, trayectoria y preguntas sin respuesta
El pasado 18 de junio de 2026, el presidente de una empresa renovable española de capitalización mediana concedió al diario El Economista su primera gran entrevista en cinco años. Las declaraciones fueron tan rotundas que trascendieron el ámbito sectorial: «En España no se dan las condiciones necesarias para nuevas inversiones».
El nombre del directivo es Luis de Valdivia. La empresa, Ecoener. Y lo que convierte esas palabras en el mejor punto de partida para analizar el sector renovable español no es que sean polémicas, sino que concentran, en pocas frases, todas las tensiones que lo atraviesan.
Ecoener no es la empresa más grande del sector, ni la más rentable, ni la que mejor trayectoria bursátil acumula. Es, en cambio, un espejo. Sus problemas son los del sector en pequeño formato; sus decisiones estratégicas anticipan los dilemas que todos los actores deberán resolver en los próximos años; y las declaraciones de su presidente articulan, con una franqueza inusual en el mundo corporativo, los fallos estructurales que el sector lleva tiempo sin querer nombrar en voz alta.
Por eso este análisis comienza aquí, con el caso particular, antes de abrirse al panorama general.
Las declaraciones que pusieron a Ecoener en el mapa
La entrevista de De Valdivia en El Economista fue la primera gran aparición pública del directivo desde la OPV de 2021. Eligió el medio con precisión: prensa financiera de referencia, audiencia de inversores institucionales y analistas. El mensaje combinó un diagnóstico del mercado español con un anuncio estratégico sobre el futuro de la compañía.
Hablar de renovables en España hoy causa depresión en mucha gente, y es comprensible. Hay una soberbia irracional al haber instalado tanta fotovoltaica sin acompasar el almacenamiento. España no habla con claridad de lo que el país necesita: tiene capacidad de generación pero no ha asociado esa capacidad a la demanda, no ha conseguido almacenarla ni desarrollar la red de distribución necesaria. Eso es un problema muy serio que se está tapando»
Luis de Valdivia
A ese diagnóstico siguió el anuncio: Ecoener descarta nuevos proyectos en la Península Ibérica y pivota hacia Europa del Este —Rumanía, Polonia, Grecia, Italia— y Canadá. El futuro de la compañía, añadió De Valdivia, pasa por la energía eólica y la integración de baterías, alejándose del modelo fotovoltaico puro que ha dominado el sector español.
También reconoció, con una transparencia que no es habitual entre presidentes de cotizadas, que el plan de crecimiento hasta los 2000 MW en 2030 exigirá «dar más liquidez al valor, incorporar socios o estudiar ampliaciones de capital».
El contexto que el titular no cuenta
Esas declaraciones no se producen en el vacío. De Valdivia llevaba cinco años sin aparecer en los grandes medios financieros y eligió hacerlo justo cuando la acción de Ecoener cotiza un 27 por ciento por debajo del precio de salida a bolsa, cuando el beneficio neto acaba de caer un 52 por ciento en 2025 —pese a que el EBITDA subió un 20 por ciento— y cuando la compañía necesita convencer al mercado de que su plan de expansión es creíble. La coincidencia de momento, medio y tono no parece casual.
El análisis riguroso obliga a sostener dos lecturas simultáneamente. La primera: los problemas que denuncia De Valdivia son reales y están documentados; ningún analista del sector los niega. La segunda: que esos problemas reales sirvan también de vehículo para objetivos corporativos concretos no los hace falsos, pero sí añade una capa de lectura que no conviene ignorar.
A quién se dirige realmente: la partida en el cuadrilátero
Cuando un presidente de empresa cotizada concede una entrevista a la prensa financiera, rara vez habla para una sola audiencia. De Valdivia, en este caso, se dirige simultáneamente a las cuatro esquinas con mensajes que, siendo el mismo texto, significan cosas distintas para cada uno.
Al Futuro Inversor / Socio Estratégico (Peso estimado: 45 por ciento): El objetivo prioritario. Se prepara el terreno para la ampliación de capital indispensable para el plan 2030, vendiendo un giro internacional atractivo y justificando la caída de márgenes actuales en España
Al regulador (peso estimado: 25 por ciento). El tono de reproche —«soberbia irracional», «gente deprimida», «falta de estrategia de país»— apunta directamente al Ministerio para la Transición Ecológica y a la CNMC. No es una despedida de España; es un ultimátum. La amenaza implícita de fuga de capitales es la palanca de presión más eficaz frente a la administración pública, y De Valdivia la usa con habilidad.
Al accionista (peso estimado: 20 por ciento). Para una empresa cotizada que necesita financiación exterior para crecer, la narrativa importa tanto como los números. Presentar la retirada de España no como una derrota sino como una decisión prudente de gestión del riesgo —«nos vamos donde las condiciones son mejores»— es estratégicamente impecable. Convierte una retirada táctica en una victoria estratégica ante el mercado financiero.
Al competidor (peso estimado: 10 por ciento). Al pintar un panorama tan sombrío del mercado español, De Valdivia contribuye a enfriar las expectativas de fondos internacionales y rivales foráneos que estén considerando entrar. Menos competidores disputándose los escasos puntos de conexión a la red reduce la presión sobre las plantas que Ecoener ya tiene operativas en España, que sí le interesa mantener rentables.
La trayectoria económica: de la OPV al presente
Orígenes y salida a bolsa
Ecoener fue fundada en 1988 en A Coruña por Luis de Valdivia, quien hasta la OPV era su único accionista. La empresa creció de forma orgánica durante décadas, construyendo una cartera de activos hidroeléctricos y eólicos en España e Hispanoamérica —Guatemala, Honduras, República Dominicana y Colombia— antes de incorporarse al mercado fotovoltaico.
En abril de 2021, Ecoener se convirtió en la primera empresa del sector renovable en salir al Mercado Continuo español. La operación llegó ya con las alas recortadas: el precio de OPV se fijó en 5,90 euros por acción, un 45 por ciento por debajo del objetivo inicial de 7,25 euros, por demanda insuficiente.
El propio De Valdivia lo admitió con inusual franqueza: «El apetito inversor que encajaría con Ecoener era muy limitado». El debut en bolsa confirmó esa lectura: la acción cayó más del 15 por ciento el primer día de cotización.
| El batacazo del debut fue leído en su momento como una señal de alarma para las siguientes OPV renovables que tenían previsto salir al mercado. Ninguno de los grandes del sector —Iberdrola, Naturgy— eligió ese camino; fueron actores medianos como Grenergy y Acciona Energía quienes llegaron después, con resultados dispares. |
Evolución financiera: crecimiento operativo, destrucción de valor bursátil
La historia financiera de Ecoener desde la OPV tiene dos capítulos que conviven con dificultad.
En el plano operativo, la empresa ha crecido de forma sostenida: en 2025 protagonizó el mayor aumento de capacidad de su historia, con 253 MW nuevos en operación que elevaron su potencia instalada un 60 por ciento, hasta 680 MW. Los ingresos crecieron un 4 por ciento hasta los 84,7 millones de euros y el EBITDA subió un 20 por ciento, hasta los 42,3 millones.
En el plano bursátil, el resultado es el opuesto: quien compró en la OPV a 5,90 euros pierde hoy un 27 por ciento de su inversión, sin haber cobrado apenas dividendo —0,07 euros por acción al año—.
| Año | Ingresos | EBITDA | Bº neto | MW inst. | DFN/EBITDA |
| 2022 | ~73 M€ | ~30 M€ | 6,8 M€ | ~420 MW | 4,7x |
| 2023 | 64 M€ | 33,4 M€ | ~12 M€ | ~427 MW | ~5,5x |
| 2024 | ~81 M€ | ~35 M€ | 12,1 M€ | ~427 MW | ~6,8x |
| 2025 | 84,7 M€ | 42,3 M€ | 5,8 M€ | 680 MW | 9,4x |
Fuentes: Ecoener, CNMV, Yahoo Finance. Junio de 2026.
La paradoja más llamativa de 2025 reside en que el EBITDA crece un 20 por ciento mientras el beneficio neto cae un 52 por ciento. La explicación está en el coste financiero: la deuda neta se ha disparado hasta un ratio de 9,4 veces EBITDA —frente a 4,7 veces en 2022— para financiar la expansión más agresiva de la historia de la compañía. El crecimiento se está pagando caro, y el mercado lo descuenta sin piedad.
La historia de la acción: cinco años bajo el precio de salida
La cotización de Ecoener describe una trayectoria que, depurado el eufemismo financiero, se denomina destrucción de valor para el accionista de la OPV. Desde los 5,90 euros del debut, la acción intentó estabilizarse en el entorno de los cinco euros durante 2021 y principios de 2022, aprovechando el rally de precios energéticos provocado por la invasión de Ucrania.
Sin embargo, la canibalización fotovoltaica y la caída de precios eléctricos a lo largo de 2023 la arrastraron hasta el mínimo histórico de 3,05 euros en octubre de ese año: una pérdida del 48 por ciento respecto al precio de OPV.
La recuperación desde ese suelo ha sido modesta y sin convicción. En junio de 2026 la acción cotiza en torno a 4,30 euros. El consenso de analistas —solo dos cubren el valor, ambos con recomendación de compra— apunta a un precio objetivo de 5,60 euros, lo que equivale a recuperar el precio de OPV sin llegar a superarlo. Cinco años después de salir a bolsa, el accionista original seguiría sin recuperar su inversión.
La posición competitiva: pequeño en un mercado de gigantes
Para calibrar el peso real de Ecoener en su sector es necesario poner los números en perspectiva. Con 680 MW instalados, la empresa representa menos del 0,7 por ciento de la potencia renovable total instalada en España.
Frente a sus comparables cotizados en el Mercado Continuo, la distancia es igualmente reveladora: Acciona Energía, con 14.600 MW instalados en todo el mundo, es veintiún veces más grande. Solaria cuadriplica a Ecoener en megavatios y en capitalización bursátil. Grenergy, cuya trayectoria bursátil es radicalmente opuesta —ha multiplicado por más de diez veces su valor desde la OPV de 2019—, genera ingresos que superan en más de siete veces los de Ecoener.
| Empresa | Cap. bursátil | MW inst. | Ingresos 2025 | EBITDA 2025 | Precio actual | Δ vs. referencia |
| Acciona Energía (ANE) | 7.560 M€ | 14.600 | ~4.000 M€ | 1.546 M€ | 24,22 € | −45 por ciento vs máx. |
| Solaria (SLR) | ~2.800 M€ | 1.928 | ~270 M€ | 201 M€ | 23,50 € | +137 por ciento vs mín. |
| Grenergy (GRE) | ~2.200 M€ | ~1.500 | 643 M€ | 160 M€ | ~100 € | Máx. hist. 131 € |
| Ecoener (ENER) | ~245 M€ | 680 | 84,7 M€ | 42,3 M€ | 4,30 € | −27 por ciento vs OPV |
| Soltec (SOL) | ~150 M€ | — | nd | — | nd | Pérd. −126 M€ |
Fuentes: MarketScreener, pv-magazine, Estrategias de Inversión, Ecoener, Acciona Energía, REE. Junio de 2026.
Esta disparidad de tamaño tiene consecuencias directas sobre la capacidad de competir. Los proyectos grandes atraen financiación más barata, porque los bancos y los fondos de infraestructuras tienen umbrales mínimos de inversión. Las empresas con escala pueden absorber el coste de las capacidades sofisticadas —gestión de PPAs, trading de energía, integración de inteligencia artificial para optimizar la operación— que el propio De Valdivia identifica como necesarias para sobrevivir en el nuevo paradigma del sector.
Para las empresas pequeñas, la disyuntiva es costosa: construirlas internamente es caro; subcontratarlas supone renunciar precisamente a la ventaja competitiva que representan.
El patrón bursátil comparado: el mismo entorno, resultados opuestos
El contraste entre Ecoener y Grenergy es quizá el dato más elocuente del análisis. Ambas empresas operan en el mismo entorno regulatorio, en el mismo mercado eléctrico y con recursos renovables similares.
Sin embargo, mientras Grenergy ha creado un valor extraordinario para sus accionistas, Ecoener los ha mantenido en pérdidas durante cinco años consecutivos. La diferencia no está en el viento ni en el sol: está en la diversificación tecnológica temprana —Grenergy apostó por la combinación de solar y eólica cuando otros solo veían fotovoltaica—, en la capacidad de firmar contratos de largo plazo con clientes de alta solvencia y en la ejecución disciplinada de los proyectos comprometidos.
Acciona Energía, por su parte, también ha sufrido en bolsa —un 45 por ciento desde su máximo de 2022—, pero desde una posición de fortaleza operativa que Ecoener no tiene. Su tamaño le proporciona resiliencia: cuando el ciclo regulatorio mejore, dispone de activos en funcionamiento para beneficiarse de inmediato. Ecoener tendría que construirlos primero, lo que requiere el capital que el mercado todavía no le está concediendo.
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