
La nueva estructura de clases: nubealistas, vasallos y siervos
La emergencia del tecnofeudalismo ha reconfigurado las relaciones sociales, estableciendo una jerarquía que recuerda a la estructura estamental del medievo, pero impulsada por la inteligencia artificial y el big data.
Los nubealistas (cloudalists): los nuevos eeñores
En la cima de la pirámide se encuentran los nubealistas, los propietarios del capital de la nube. Empresas como Amazon, Alphabet y Meta no son simplemente corporaciones exitosas; son propietarios de «feudos digitales».
Su riqueza no proviene principalmente de la producción de bienes, sino de la extracción de «rentas de la nube» de todos aquellos que deben operar dentro de su infraestructura.
Los nubealistas tienen el poder de fijar las reglas del juego, controlar la visibilidad de los competidores y modificar las preferencias de los consumidores a voluntad.
Los capitalistas vasallos (vassal capitalists)
La clase capitalista tradicional ha sido degradada al estatus de vasalla. Estos son los productores de mercancías físicas que, para llegar al consumidor, dependen totalmente de las plataformas de los nubealistas.
Un fabricante de zapatos que vende a través de Amazon es un capitalista vasallo: posee medios de producción y emplea trabajadores, pero debe entregar una parte sustancial de sus ingresos (la renta de la nube) al dueño de la plataforma simplemente por el derecho a existir en el mercado digital.
Si el algoritmo decide penalizar su visibilidad, su negocio desaparece, lo que subraya su subordinación absoluta al señor feudal de la nube.
Los siervos de la nube (Cloud serfs)
La inmensa mayoría de la población mundial actúa ahora como siervos de la nube.
A diferencia de los trabajadores asalariados tradicionales, los siervos no reciben un pago por su actividad en las plataformas; su «pago» es el acceso a servicios que parecen gratuitos pero que en realidad son el cebo para la extracción de sus datos y su atención.
El siervo de la nube es el motor de la acumulación del capital de la nube, proporcionando la materia prima (información) que permite a los nubealistas perfeccionar sus sistemas de control conductual.
Los proles de la nube (Cloud proles)
Existen también los proles de la nube, trabajadores asalariados que operan en los almacenes, centros de datos y servicios de entrega. Aunque estos individuos reciben un salario, su trabajo está totalmente monitorizado y dirigido por algoritmos similares a los que manipulan a los siervos.
Los proles de la nube trabajan bajo condiciones de extrema precariedad, a menudo con dispositivos digitales en sus muñecas que dictan cada uno de sus movimientos, reduciendo la autonomía humana a una función de la eficiencia algorítmica.
| Clase social | Relación con el capital | Fuente de ingreso |
| Nubealistas | Dueños de algoritmos y datos (Nube) | Renta de la nube |
| Capitalistas vasallos | Dueños de maquinaria física (Tierra) | Beneficio neto (tras pagar renta) |
| Proles de la nube | Trabajadores bajo mando algorítmico | Salario precario |
| Siervos de la nube | Usuarios que generan datos gratis | Servicios «gratuitos» |
El fin de los mercados y el triunfo de los feudos digitales
Una de las afirmaciones más provocadoras de Varoufakis es que las plataformas como Amazon no son mercados, sino feudos digitales.
En un mercado real, compradores y vendedores interactúan libremente y el precio se determina por la oferta y la demanda. En Amazon, el dueño de la plataforma controla todo lo que el usuario ve.
La mano algorítmica vs. La mano invisible
La «mano invisible» de Adam Smith ha sido sustituida por la «mano algorítmica» de Jeff Bezos.
Cuando un usuario busca un producto, el algoritmo no presenta necesariamente la opción más barata o de mejor calidad, sino aquella que maximiza la renta para el nubealista, ya sea mediante el cobro de publicidad dentro de la plataforma o favoreciendo productos propios de la marca del feudo.
El nubealista actúa como un planificador central, pero uno que no busca el bienestar social, sino la optimización de la extracción de renta de sus vasallos y siervos.
Este desplazamiento de los mercados hacia las plataformas tiene consecuencias macroeconómicas profundas. La renta es, por naturaleza, extractiva y no necesariamente productiva.
A medida que una mayor proporción del PIB global se absorbe en forma de renta de la nube en lugar de reinvertirse en beneficios productivos, se produce un estancamiento de la economía real y un aumento de la desigualdad sistémica.
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