El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viaja este lunes a Nebraska para respaldar la reelección del senador republicano Pete Ricketts. La visita sitúa al presidente ante una contradicción electoral: pretende movilizar a los votantes rurales mientras los ganaderos y varios dirigentes de su partido cuestionan su decisión de facilitar la entrada de más carne extranjera para reducir los precios.

Trump intervendrá en un acto en Grand Island, una ciudad situada en la zona central de este estado agrícola. La parada forma parte de la gira de 32 días con la que intenta movilizar a la base republicana antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

El senador Pete Ricketts, quien aspira a su primer mandato completo de seis años, ha reconocido que el presidente acude a Nebraska para ayudarle a conseguir la reelección. Sin embargo, también ha pedido a la Casa Blanca que modifique su política sobre la carne.

«El plan para importar carne extranjera de baja calidad no ayuda a los ganaderos de Nebraska», declaró Ricketts a The Associated Press. El senador defiende medidas de más largo plazo que permitan ampliar la cabaña nacional y aumentar la oferta sin perjudicar a los productores estadounidenses.

Un contingente adicional de 300.000 toneladas

La medida discutida permite importar durante 2026 hasta 300.000 toneladas métricas adicionales de recortes magros de vacuno dentro del contingente sujeto al arancel reducido. Superado el límite ordinario, estos productos tendrían que afrontar un gravamen más elevado.

Aunque Trump volvió a presentar públicamente el plan como una respuesta inmediata al precio de los alimentos, la decisión quedó formalizada mediante la Proclamación 11059, firmada el 26 de agosto. El documento divide las importaciones adicionales en tres tramos de 100.000 toneladas entre septiembre y noviembre.

El segundo tramo se abrió el 1 de octubre y permanecerá disponible hasta el día 30. El tercero comenzará el 31 de octubre, tres días antes de las elecciones, y concluirá cuando se complete el contingente o el 30 de noviembre.

La Administración sostiene que la carne importada deberá venderse a un precio un 25 por ciento inferior al valor de mercado. El Departamento de Agricultura y la Oficina del Representante Comercial tendrán que comprobar el cumplimiento de esa condición. Trump podría cancelar la parte restante del contingente si la rebaja no llega al mercado.

La proclamación se refiere específicamente a recortes magros utilizados para elaborar carne picada. No supone, por tanto, la importación indiscriminada de cualquier tipo de carne de vacuno ni la eliminación permanente de los aranceles.

Precios elevados y una cabaña en mínimos

El Gobierno atribuye la subida de los precios a la reducción de la cabaña estadounidense, al aumento de la demanda, a los efectos de la sequía y los incendios y a las restricciones sobre el ganado procedente de México por la presencia del gusano barrenador del Nuevo Mundo.

La proclamación presidencial sostiene que la cabaña ha descendido a su menor nivel en 75 años y cita una previsión del Departamento de Agricultura según la cual la producción de carne caerá alrededor de un cuatro por ciento este año respecto a 2025.

Las 300.000 toneladas equivalen aproximadamente al tres por ciento del consumo anual estadounidense, según Glynn Tonsor, profesor de la Universidad Estatal de Kansas especializado en la industria ganadera. El economista considera que una cantidad de esa dimensión probablemente tendrá un efecto limitado sobre el precio final.

David Anderson, profesor de Economía Agrícola de la Universidad Texas A&M, también ha expresado dudas sobre la capacidad de los países exportadores para desviar semejante volumen hacia Estados Unidos en un periodo tan breve.

Los ganaderos temen perder el incentivo para producir

Las asociaciones del sector advierten que una entrada rápida de carne más barata podría reducir los ingresos de los productores nacionales. A su juicio, esa presión desalentaría la retención de vacas reproductoras y retrasaría la ampliación de la cabaña, necesaria para incrementar la oferta interna.

La senadora republicana Deb Fischer, quien pertenece a una familia ganadera y forma parte de la Comisión de Agricultura del Senado, ha advertido de que bajar el precio de los alimentos no puede conseguirse a costa de los productores estadounidenses.

Otros republicanos de estados rurales han planteado objeciones similares. El senador de Montana Tim Sheehy afirmó que importar más carne perjudicará a las familias ganaderas, aunque reconoció que el objetivo de Trump es abaratar la cesta de la compra.

Trump ha respondido que aprecia el trabajo de los ganaderos, pero que necesita aumentar temporalmente la oferta para aliviar los precios. El conflicto enfrenta así dos objetivos de su política económica: proteger la producción nacional y ofrecer una respuesta rápida al descontento de los consumidores.

Una elección al Senado más ajustada de lo previsto

Ricketts se enfrenta al independiente Dan Osborn, antiguo dirigente sindical respaldado por organizaciones demócratas nacionales. Osborn ya disputó en 2024 el otro escaño de Nebraska y perdió frente a la republicana Deb Fischer por siete puntos.

La encuesta más reciente de co/efficient, elaborada entre el 28 y el 30 de septiembre entre 1113 posibles votantes, concede a Ricketts un 45 por ciento y a Osborn un 40 por ciento. Un 11 por ciento permanece indeciso. El margen de error es de 2,92 puntos porcentuales.

La medición no pregunta específicamente por el aumento de las importaciones de carne, por lo que no permite determinar su posible efecto electoral. Sí muestra que una contienda inicialmente considerada segura para los republicanos merece ahora atención nacional.

El coste de la vida añade presión a la visita. Una encuesta nacional de AP-NORC situó en el 17 por ciento la aprobación de la respuesta de Trump a los precios y en el 26 por ciento la valoración de su política económica. El 65 por ciento atribuyó el encarecimiento principalmente a las decisiones presidenciales.

El acto de Nebraska permitirá comprobar si Trump puede reconciliar su promesa de abaratar los alimentos con las reservas de unos productores rurales que forman parte de su base electoral. No existe todavía una encuesta directa sobre el contingente de carne, pero la controversia irrumpe en la campaña cuando falta menos de un mes para las elecciones del 3 de noviembre.

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