El 16 de junio de 2026, Rolls-Royce SMR anunció la adjudicación de un contrato de varios miles de millones de libras esterlinas para construir tres reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) en la península de Värö, en la costa oeste de Suecia. El cliente es Videberg Kraft, con la eléctrica estatal sueca Vattenfall y la promotora Kärnfull Next como socios.

Esta operación no es un hecho aislado: es la confirmación de que el mercado de los SMR, durante años confinado al papel y las promesas, está entrando en una fase de materialización real. En los seis primeros meses de 2026 se han firmado acuerdos relevantes en Suecia, la República Checa, Polonia, el Reino Unido y los Estados Unidos.

La Unión Europea adoptó en marzo de 2026 su propia estrategia para los SMR, y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que se necesitarán más de mil de estos reactores antes de 2050, con una inversión acumulada de unos 670.000 millones de dólares.

Sin embargo, el entusiasmo político merece una lectura crítica. A mediados de 2026, no existe ni un solo SMR comercial operativo en Occidente. Los costes reales de los primeros proyectos se sitúan entre ocho y veinticinco veces por encima de los objetivos teóricos de producción en serie. Y mientras el sector nuclear debate calendarios, la energía solar y la eólica ya instalan cada año el equivalente en capacidad a varios cientos de grandes centrales nucleares, a un coste por megavatio-hora entre dos y cinco veces menor.

A este cuadro se suma una variable decisiva: la explosión de la demanda energética de la inteligencia artificial generativa y soberana, que está reconfigurando el debate energético mundial con una urgencia que ningún reactor, renovable ni nuclear, puede satisfacer en solitario.

El presente artículo analiza el contexto y las raíces de este giro tecnológico, el panorama competitivo entre los principales actores, y propone una hoja de ruta probable para el despliegue de los SMR en Europa y América durante la próxima década.

Contexto: ¿por qué vuelve la energía nuclear?

El giro europeo hacia la nuclear

Durante la década de 2010, la energía nuclear vivía una retirada programada en buena parte de Europa occidental. Alemania cerraba sus últimas centrales, Suiza votaba el abandono gradual y el debate en Francia giraba en torno al ritmo de la reducción. El accidente de Fukushima (2011) había reforzado las corrientes antinucleares y la caída del precio de las renovables parecía hacer innecesaria cualquier alternativa costosa.

La crisis energética desatada por la invasión rusa de Ucrania en 2022 partió ese consenso. Europa descubrió en pocas semanas su grado real de dependencia del gas ruso y la fragilidad de una red eléctrica en la que las renovables aún no podían garantizar suministro firme las veinticuatro horas del día. Los gobiernos de centro-derecha que llegaron al poder en Suecia, Finlandia y otros países naciones hicieron del regreso nuclear una bandera política, y en paralelo, el reconocimiento de la nuclear como fuente «verde» dentro de la taxonomía europea de finanzas sostenibles (enero de 2022) abrió la puerta a la financiación institucional.

El papel de los SMR en la transición energética

Los reactores nucleares convencionales tienen una ventaja fundamental —la energía firme, despachable en cualquier momento y con emisiones de carbono prácticamente nulas—, pero también un defecto estructural: su coste y sus plazos de construcción se han disparado sistemáticamente en los últimos treinta años. Los proyectos de Flamanville (Francia), Hinkley Point C (Reino Unido) o Vogtle (EEUU) han multiplicado por dos o por tres sus presupuestos iniciales.

Los SMR proponen una respuesta diferente. Generan entre 20 y 470 megavatios —frente a los 1000-1600 MW de las grandes centrales—, se diseñan para fabricarse en serie en fábrica y ensamblarse in situ, y pueden adaptarse a emplazamientos que no admiten grandes infraestructuras. La modularidad implica, en teoría, economías de escala diferentes: no las de una sola instalación gigante, sino las de una cadena de fabricación repetida. Además, la demanda de los grandes centros de datos de inteligencia artificial —Google con Kairos, Amazon con X-energy, Microsoft con TerraPower— ha añadido un vector de demanda privada que no existía hace cinco años.

La estrategia SMR de la Unión Europea

En marzo de 2026, la Comisión Europea adoptó una estrategia específica para los SMR, con el objetivo de eliminar barreras regulatorias, armonizar los procedimientos de licencia entre Estados miembros y crear una cadena de suministro europea. La Alianza Industrial SMR de la UE ha respaldado ya nueve proyectos concretos con objetivo de despliegue en la década de 2030. Esta cobertura institucional es decisiva: reduce el riesgo regulatorio percibido por los inversores y permite que los gobiernos nacionales aporten garantías sin que ello compute como ayuda de Estado incompatible.

El contrato sueco de Rolls-Royce: claves del acuerdo

Los actores y el emplazamiento

Rolls-Royce SMR, división nuclear del grupo británico Rolls-Royce, fue elegida por Videberg Kraft tras un proceso de selección iniciado en 2022. El proyecto Videberg consiste en la construcción de tres SMR en la península de Värö, en el suroeste de Suecia. La elección del emplazamiento no es casual: se trata de una zona industrial costera con acceso a agua de refrigeración y una infraestructura de red existente.

La colaboración incluye a Vattenfall —la mayor eléctrica estatal de Escandinavia— y a Kärnfull Next, promotora especializada en nueva generación nuclear. El Gobierno británico calificó el acuerdo como «un importante contrato de exportación de varios miles de millones de libras» y lo presentó como un pilar de la alianza estratégica entre el Reino Unido y Suecia.

Significado estratégico

Este contrato es el tercero de Rolls-Royce SMR en Europa en menos de doce meses: en abril de 2026 firmó con el grupo checo CEZ para la primera central SMR de la República Checa, y en paralelo mantiene un acuerdo con Great British Energy Nuclear para el suministro de los primeros SMR en el Reino Unido. El consejero delegado de Rolls-Royce plc, Tufan Erginbilgic, lo expresó sin rodeos: la empresa es «la única con varios compromisos contractuales para suministrar SMR en Europa».

Esta ventaja de primer movimiento importa mucho en un sector con alta intensidad regulatoria. Las licencias nucleares son procesos que duran años; quien lleva más tiempo en el proceso de aprobación de cada país tiene una barrera de entrada difícil de superar. Rolls-Royce ha acumulado esa ventaja de forma sistemática.

El panorama competitivo: quiénes compiten y cómo

A mediados de 2026, al menos 66 empresas en quince países están activas en el sector SMR. Sin embargo, el grupo con contratos reales o permisos de construcción es mucho más reducido. El cuadro siguiente resume los actores más relevantes en el escenario europeo y americano:

EmpresaProducto / TecnologíaPaís origenEstado 2026
Rolls-Royce SMRSMR 470 MW (agua presurizada)Reino UnidoContratos firmados: Suecia, Rep. Checa, RU
GE Vernova HitachiBWRX-300 (agua en ebullición)EEUU / JapónAcuerdos en Polonia y Suecia (AFRY)
NewcleoLFR-AS-200 (refrigerado por plomo)Reino Unido / ItaliaI+D avanzado, financiación de 755 M€
Last EnergyPWR-20 (20 MW, modular industrial)EEUU / Europa32.000 M$ en acuerdos; aprobación RU
NuScale PowerVOYGR (77 MW por módulo)EEUUCertificación NRC; proyecto en Rumanía
TerraPowerNatrium (reactor de sodio)EEUUConstrucción iniciada en Wyoming (2030)
X-energyXe-100 (alta temperatura, gas)EEUUAcuerdo con Amazon; Kentucky en estudio
Kairos PowerKP-FHR (sales fundidas)EEUU1.er permiso NRC reactor avanzado; apoyo Google
Holtec InternationalSMR-300EEUU400 M$ ayuda federal; expansión Europa del Este

La competencia europea

GE Vernova Hitachi es el rival más directo de Rolls-Royce en el mercado europeo. Su reactor BWRX-300 —300 MW, tecnología de agua en ebullición, derivada de diseños con décadas de experiencia operativa— tiene acuerdos en Polonia con Orlen Synthos Green Energy (firmado en febrero de 2026) y en Suecia con la ingeniería AFRY para preparar la solicitud de licencia ante el regulador sueco (SSM). La madurez tecnológica de su diseño es su principal argumento comercial: facilita la aprobación regulatoria en países con experiencia en reactores de agua.

Newcleo representa la apuesta europea más ambiciosa en tecnología diferenciada. Su reactor LFR-AS-200, refrigerado por plomo fundido, ofrece una mayor eficiencia en el uso del combustible y menos residuos de alta actividad. La empresa, de origen italo-británico, ha captado más de 755 millones de euros desde su fundación en 2021 y construye una instalación de prueba en el centro de investigación ENEA en Brasimone, Italia. Ocupa el primer lugar entre los diseños europeos de reactor rápido en el panel de seguimiento de la OCDE.

Last Energy propone un modelo radicalmente distinto: reactores de tan solo 20 MW, diseñados para instalación industrial rápida, casi como un producto de catálogo. Con 32.000 millones de dólares en acuerdos comerciales firmados y aprobación regulatoria en el Reino Unido, participa en el Proyecto Quantum, uno de los nueve proyectos respaldados por la Alianza SMR de la UE.

El escenario americano

NuScale Power sigue siendo el único fabricante con la certificación de diseño completa de la NRC (el regulador nuclear estadounidense). Su programa VOYGR, de módulos de 77 MW, tiene un acuerdo de 6 GW con Tennessee Valley Authority (TVA) y despliega reactores en Rumanía. Sin embargo, la cancelación de su primer proyecto en Idaho (2023) por sobrecostes deja una sombra sobre su capacidad de ejecutar.

TerraPower (fundada por Bill Gates) ya ha roto tierra en Wyoming para su reactor Natrium, con objetivo de operación en 2030. Es tecnología de reactor de sodio —más avanzada, con mayor eficiencia, pero también más compleja y menos probada a escala comercial.

X-energy tiene el respaldo de Amazon como cliente garantizado, con reserva de capacidad de fabricación hasta 2039, y acuerdos con distribuidoras eléctricas de Kentucky. Su reactor Xe-100, de alta temperatura enfriado por gas helio, es especialmente interesante para aplicaciones industriales de calor de proceso.

Kairos Power opera con sales fundidas como refrigerante y cuenta con el primer permiso de construcción para un reactor avanzado emitido por la NRC en décadas. Google anunció en 2024 que comprará energía de su primer reactor, previsto para Tennessee.

Página 1 /3

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe un comentario
Escribe aquí tu nombre