El Comité Ejecutivo de Oxfam empezará a remodelar la red de afiliados de la confederación en los próximos dos meses de este año 2020, con el fin de garantizar los beneficios y la estabilidad financiera a largo plazo, reducir todavía más los costes administrativos y reestructurar su Secretariado Internacional.

La organización internacional dio comienzo a su revisión estratégica decenal a finales de 2018. Su objetivo era lograr una presencia global más diversa y adaptada a un mundo que cambia rápidamente. Estos cambios permitirán a Oxfam mejorar su eficacia a la hora de trabajar con sus organizaciones socias y las comunidades para luchar contra la pobreza y la desigualdad globales, así como ayudar a las personas a sobrevivir a las crisis humanitarias. 

Su idea es trasladar más poder de decisión al Sur global y reorientar sus equipos para trabajar de manera y en cuestiones que se ajusten más a los contextos locales específicos. 

Actualmente, la organización opera en 66 países y trabaja con veinte afiliados, pero permanecerá físicamente únicamente en 48 de ellos, y en seis analizará la posibilidad de establecer nuevos miembros afiliados independientes. Además, planea aumentar los recursos destinados a algunos de estos programas y reenfocar sus formas de trabajar de acuerdo con las necesidades específicas de la población local e irá eliminando gradualmente dieciocho de sus oficinas de país. 

En total, estos cambios afectarán a cerca de 1450 de unos 5000 miembros de su personal de programas, así como a 700 de alrededor de sus 1900 organizaciones socias. 

El director ejecutivo interino de Oxfam Internacional, Chema Vera, ha manifestado que «analizar desde un punto de vista estratégico dónde y cómo operamos es un primer paso fundamental para garantizar que Oxfam puede seguir contribuyendo de la mejor forma posible en la lucha contra la desigualdad para poner fin a la pobreza y la injusticia, así como facilitar el cambio de la forma más eficaz posible. Llevamos planeado estos cambios desde hace tiempo, pero ahora estamos acelerando algunas decisiones clave en vista de los efectos de la pandemia global».

Como consecuencia, en algunos países contarán con una mayor presencia a medida que vayan enfocando los recursos de sus programas y reforzando sus asociaciones locales para maximizar su impacto. En otros, «daremos una mayor prioridad a nuestros objetivos humanitarios o de influencia», asegura Vera.

Decisiones difíciles

Confiesan que no les ha quedado más remedio que tomar algunas decisiones muy difíciles para decidir dónde dejar de estar físicamente, y que se sienten extremadamente responsables de los países donde se cerrarán oficinas. No obstante, se comprometen a hacer todo lo posible para garantizar que las personas con las que trabajan «sean capaces de mirar al futuro con confianza». 

Como muchas ONG, instituciones y empresas, las finanzas de Oxfam se han visto seriamente afectadas por la crisis del coronavirus. En este momento, la constante incertidumbre, inclusive acerca de la propagación del virus y la velocidad a la que los países irán saliendo del confinamiento, hace difícil cuantificar las pérdidas con precisión. 

Un buen número de afiliados de la organización humanitaria se han visto afectados por el cierre de tiendas y la cancelación de eventos para la captación de fondos. Otros ya están reduciendo gastos a muy corto plazo a través de medidas como la congelación de la contratación, los ceses temporales de la actividad, los recortes del presupuesto para desplazamientos y las reducciones salariales voluntarias, especialmente entre el personal sénior. 

Sin embargo, confían en el hecho de que algunos han empezado a reestructurar sus operaciones, lo que permitirá mejorar considerablemente la eficacia de toda la confederación.

Periodista. Tras más de 30 años en el sector de la construcción en una publicación para profesionales, me dediqué al mundo de la solidaridad a través de un partido político, ocupándome de la comunicación. Esa época determinó el comienzo de un camino dirigido a la defensa de los derechos humanos, a la denuncia. Poco después me instalé en México. Publiqué en un par de periódicos y en una revista literaria, donde edité poesía. A través de Periodistas en Español comencé a relatar lo que sucedía allí. Tras siete años de estancia en el país azteca, en 2018 regresé a España.

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