Madrid el aire que mata y empresas que incumplen

El ozono bate récords históricos en Madrid, la silicosis explota entre trabajadores jóvenes y el nuevo límite del benceno ya obliga a las empresas a revisar sus protocolos. Un análisis de los contaminantes carcinógenos que determinan la salud pública y laboral de la región.

Accidentes laborales: 86 muertos en 2025 y el cromo VI sin vigilar

La siniestralidad laboral en Madrid no mejora. En 2025 fallecieron 86 trabajadores en jornada laboral en la Comunidad de Madrid, una cifra que sube respecto a los 84 del año anterior y que sitúa a la región en alerta permanente. El sector de la construcción registró el salto más brusco: de catorce muertos en 2024 a veintinueve en 2025. En total, se produjeron 87.617 accidentes con baja, de los que más de 15.600 ocurrieron in itinere.

Un dato que los sindicatos señalan con insistencia es el de las muertes por patologías no traumáticas: el 41 por ciento de los fallecidos en jornada laboral muere de infarto, derrame cerebral u otras causas cardiovasculares.

No son «accidentes» en el sentido popular del término, pero la legislación los reconoce como tales cuando ocurren en el trabajo.

La pregunta que los epidemiólogos llevan años planteando —¿qué parte de esas muertes es atribuible a la exposición crónica a contaminantes químicos o a estrés laboral prolongado?— sigue sin respuesta oficial en la Comunidad de Madrid.

A esto se añade el problema estructural de la infranotificación. El índice de incidencia de enfermedades profesionales en Madrid es un 72 por ciento inferior a la media nacional, lo que no refleja una región más sana, sino un sistema de notificación roto. Muchas patologías químicas —intoxicaciones crónicas por benceno, daño renal por cromo, neumoconiosis por sílice— llegan al médico de cabecera como enfermedades comunes, sin que el trabajador sepa que tiene derecho a una enfermedad profesional reconocida.

En cuanto al cromo hexavalente (Cr VI) en el río Jarama, la situación documentada por el CSIC sigue sin actualización pública en 2025-2026.

Los estudios académicos disponibles muestran que en varias estaciones de muestreo la práctica totalidad del cromo detectado es de tipo hexavalente, con concentraciones muy superiores a los objetivos de calidad del Real Decreto 995/2000.

El silencio institucional sobre el seguimiento de este problema es, en sí mismo, una señal de alarma.

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