La ventana abierta: la protesta de San Sebastián de los Reyes y el macrocampus del que aún nadie habla

En San Sebastián de los Reyes la protesta es intensa y concreta: las escuelas infantiles en huelga, el centro de urgencias cerrado, el suelo público que se cede a empresas privadas. La lleva, sobre todo, una izquierda local fuerte y unas plataformas compartidas con Alcobendas. Pero contra la mayor causa de todas —el macrocampus de 856 megavatios que la ciudad oferta— todavía no protesta nadie, justo cuando su evaluación ambiental está en el único trámite, las consultas, donde una objeción por escrito contaría. La ventana está abierta; falta que alguien mire por ella.

1. El mismo malestar, una calle más allá

Como en Alcobendas, su gemela al otro lado de la avenida de España, el malestar de San Sebastián de los Reyes cruza la raya municipal: comparten la Plataforma por la Sanidad Pública Zona Norte, la Plataforma Ciudadana Sanse-Alcobendas y el binomio urbanístico con la vecina. Pero Sanse tiene un rasgo propio: una izquierda local veterana y con peso, Izquierda Independiente, que lleva más de dos décadas en la política municipal y que aquí es la voz que ordena buena parte de la protesta. Y tiene emblemas concretos, no abstractos: una huelga, unas urgencias cerradas, un suelo público que cambia de manos.

2. La huelga de las guarderías

El emblema más elocuente lo pone el propio calendario municipal. Mientras el Ayuntamiento oferta su suelo para un macrocampus de datos de 856 megavatios, sus escuelas infantiles están en huelga indefinida, y Podemos ha tenido que registrar alegaciones al presupuesto pidiendo por escrito casi un millón de euros —940.000— para dignificar el servicio. La imagen resume el informe entero: la ciudad que se pone en el escaparate para atraer una central de consumo colosal tiene, de puertas adentro, las guarderías paradas.

3. La sanidad que no llega

El segundo frente, y el más documentado, es la sanidad, y su paradoja es cruel: Sanse alberga en su término el Hospital Universitario Infanta Sofía, referencia de toda la comarca, y aun así su atención primaria está saturada. Izquierda Independiente ha exigido en el Pleno la reapertura del centro de urgencias de Sanse —cerrado, con una media de ciento dieciséis pacientes al día sin atender—, la construcción del prometido centro de salud de Dehesa Vieja y la apertura de la Torre 4 del propio Infanta Sofía, algo que la Asociación de Vecinos y la Plataforma por la Sanidad Pública llevan años reclamando. No es un malestar difuso: es una lista de equipamientos concretos que no llegan.

4. El suelo público que cambia de manos

El tercer frente es el del suelo, y es el que más se acerca a la causa. Izquierda Independiente ha denunciado que el gobierno del Partido Popular, teniendo una empresa municipal de vivienda (la EMSV), ha preferido traspasar a la Comunidad tres parcelas públicas para que esta las ceda gratis a empresas privadas —«se privatiza el patrimonio de los vecinos», dice el partido, y se impide el alquiler realmente asequible—, y ha llevado al Pleno una moción para frenar la especulación con el suelo municipal. A ello se suma la plataforma «Dehesa Viva», que se moviliza contra los últimos desarrollos junto a la vecina «Salvemos Los Carriles». Y sin embargo, frente a la pieza que más pesa —el macrocampus de 856 megavatios que la ciudad oferta— no consta todavía una plataforma organizada. Se protesta por las parcelas que se ven; no aún por la central que se dibuja.

5. El punto ciego y la ventana abierta

El mapa de Sanse tiene, por tanto, la misma forma que el de su gemela: la protesta golpea con fuerza los síntomas cercanos y visibles —la huelga, las urgencias, las parcelas— pero aún no la causa mayor, ese macrocampus que consumirá la electricidad y el agua de todo el corredor. Al «nadie suma» institucional le corresponde, otra vez, un «nadie responde» cívico. Pero aquí hay una diferencia que importa, y a favor de la ciudadanía: la causa tiene, ahora mismo, una puerta abierta. El macrocampus está en fase de consultas de su evaluación ambiental, que es precisamente el trámite en el que cualquiera puede presentar alegaciones y exigir por escrito lo que ningún expediente ha sumado todavía. No es un muro; es una ventana. Y está abierta un tiempo limitado.

6. Las palancas que quedan

La primera palanca, entonces, es de calendario: usar esa ventana antes de que se cierre. En las consultas de la evaluación ambiental de Digital Valley cabe pedir, por escrito y ámbito por ámbito, la cuenta agregada que nadie ha hecho —cuántos megavatios, cuántos metros cúbicos al día, cuánta depuración y cuánto tráfico suman el macrocampus, las 8765 viviendas del nuevo plan y lo que ya está en marcha en Alcobendas, todo sobre la misma red y la misma agua—.

La segunda es documental, y no exige pleitear. Las leyes de transparencia —la estatal 19/2013 y la madrileña 10/2019— obligan a los órganos públicos a la publicidad activa: cabe reclamarles esa suma. Si aparece, hay por fin un documento que discutir; si no aparece, solo caben dos lecturas, y ambas dan la razón a quien pregunta: o se incumple la transparencia, o el documento no existe porque nadie ha sumado. Y conviene dirigir cada exigencia a quien de verdad decide: la evaluación ambiental y el Portal del Suelo, a la Comunidad; la conexión de los 856 megavatios, a Red Eléctrica; el agua, al Canal; y las parcelas públicas cedidas, al propio Ayuntamiento.

Queda la vía penal, y aquí conviene el mismo rigor que en el resto del informe: no toda irritación vecinal es un delito, y Sanse no da hoy motivo para la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo. El macrocampus está en evaluación ambiental —es decir, con el control externo activo—, sus actos parecen legales y el daño de fondo, que nadie sume el conjunto, es un vacío, no un delito. Hay, eso sí, dos umbrales que sí abrirían esa puerta y conviene tener señalados: que las obras de urbanización empezaran antes de que la evaluación ambiental concluya —el hecho consumado que hace irreversible lo que aún se decide—, o que las depuradoras interconectadas del corredor recibieran vertidos por encima de su capacidad. Son hipótesis, no hechos; pero son los puntos donde la vigilancia debe estar más atenta y donde la Fiscalía sería, entonces sí, la puerta correcta.

Investigación pendiente

Quedan abiertos: el plazo real de las consultas de la evaluación ambiental de Digital Valley y su desenlace; la eventual aparición de una plataforma organizada frente al macrocampus; la resolución de la huelga de las escuelas infantiles; la reapertura del centro de urgencias y la construcción del centro de salud de Dehesa Vieja; y el destino final de las tres parcelas públicas cedidas. San Sebastián de los Reyes es, con Alcobendas, uno de los dos gemelos del Clúster 4 · Norte-A-1.

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