
Junio 2026: Las IPOS y el nuevo ciclo
La carrera de las solicitudes: Anthropic primero, OpenAI después
El 1 de junio, Anthropic sorprende al mercado al presentar su documentación ante la SEC antes que OpenAI, tomando la delantera en la carrera hacia la bolsa. Sus ingresos anualizados superan los 47.000 millones de dólares y está en camino de registrar su primer beneficio operativo en el segundo trimestre de 2026. El 8 de junio, OpenAI responde con su propia solicitud confidencial —respaldada por una valoración privada de 852.000 millones—, aunque sin fijar fecha de debut: la compañía ha declarado que el proceso «puede tardar» porque hay decisiones estratégicas que prefiere tomar antes de cotizar en público.
12 de junio: SpaceX debuta en el Nasdaq
Lo que sí ocurre esa semana es el mayor acontecimiento bursátil en décadas: SpaceX debuta en el Nasdaq bajo el ticker SPCX fijando el precio de salida en 135 dólares por acción —la mayor IPO de la historia, 2,5 veces el récord de Saudi Aramco en 2019— y capta 75.000 millones de dólares. La demanda popular acumulada durante años se materializa en una apertura explosiva: SPCX abre a 150 dólares (+11 por ciento sobre el precio de emisión), escala hasta un máximo intradía de 176,52 dólares (+30 por ciento) y cierra su primera sesión en 160,95 dólares, una subida del 19 por ciento que lleva la capitalización de SpaceX por encima de los 2 billones de dólares desde el primer día de cotización.
Conjuntamente, las tres compañías aspiran a absorber más de 200.000 millones de dólares en capital público cuando completen sus procesos. Con SpaceX ya cotizando por encima de los dos billones de dólares y OpenAI y Anthropic aún en proceso de salida, sus valoraciones combinadas superan los 3,6 billones: el PIB de Francia.
SpaceX es HALO puro. Cohetes físicos, constelación Starlink como infraestructura global real, contratos gubernamentales de largo plazo. Es exactamente el tipo de empresa que mis artículos describían como la nueva capa de valor: activos que no se replican de la noche a la mañana, barreras de entrada de ingeniería, física y regulación. Su salida a bolsa es la culminación institucional de la tesis.
El 15 de junio —el mismo día en que el Ibex supera por primera vez los 19.000 puntos— SPCX abre los mercados estadounidenses con renovado impulso. El acuerdo de paz entre EEUU e Irán actúa como catalizador transversal: el alivio geopolítico dispara el apetito por activos de crecimiento de largo plazo, y SpaceX encarna exactamente esa narrativa.
La acción fluctúa entre 160,95 y 179,43 dólares —cotizando en el entorno de los 178 dólares—, con una capitalización de mercado que asciende a 2,33 billones de dólares. Es además la fecha de liquidación oficial de la IPO: quienes compraron el 12 de junio al precio de salida de 135 dólares acumulan ya una ganancia superior al 30 por ciento en apenas tres días de cotización. El mensaje del mercado es inequívoco: en la era de la IA soberana y las infraestructuras críticas, los activos que nadie puede replicar de la noche a la mañana no tienen techo visible.
Anthropic y OpenAI plantean la tensión central. Son, en principio, empresas de «activos ligeros»: modelos de software, ingresos por suscripción, márgenes teóricamente amenazados por la propia automatización que producen. Pero la guerra cambió su clasificación estratégica. Un modelo de IA fundacional, tras un conflicto que demostró que la dependencia digital es una vulnerabilidad de seguridad nacional, ha adquirido características de activo HALO: no se puede construir rápido, requiere infraestructura dedicada, datos propios y años de entrenamiento, y su coste de replicación incluye dimensiones geopolíticas que ningún competidor puede sortear de forma inmediata.
Para España y para el Ibex, el efecto colateral es directo: las utilities españolas —Iberdrola, Naturgy y Red Eléctrica— son el proveedor de energía imprescindible para los centros de datos europeos que levanten esa soberanía digital. Los centros de datos de IA consumen hoy entre 10 y 50 veces más energía por unidad de procesamiento que un servidor convencional. Europa, decidida a no depender de la nube estadounidense, necesita construir infraestructura física en su propio territorio. Y esa infraestructura se alimenta de la red que controlan las grandes eléctricas del Ibex.
El «casero» que describí el 3 de febrero resulta ser también el proveedor de energía de la soberanía tecnológica europea. El suelo no era solo de 18.000 puntos: era el reconocimiento de que España controla parte de la infraestructura que alimenta el siguiente ciclo económico.
Lectura final: lo que acerté y lo que la guerra aceleró
Mis dos textos acertaron en lo esencial: el valor se desplaza hacia los activos que no pueden replicarse digitalmente, y España está mejor posicionada que otros mercados europeos para capturar esa rotación. El 18.000 como suelo fue una predicción estructural, no técnica, y el mercado terminó ratificándola incluso bajo el mayor shock geopolítico en décadas.
Lo que la guerra añadió —y que aquellos textos no podían anticipar— fue algo más que la violencia de la confirmación. Añadió la dimensión estratégica y la urgencia de la IA soberana, un término que terminó de emerger con fuerza en Davos 2026, cuando el debate global dejó de girar solo en torno a modelos y pasó a centrarse en control, infraestructura, energía y capacidad estatal.
Desde entonces, la carrera ya no es solo tecnológica: es geopolítica y presupuestaria. Una tesis que quizá habría tardado dos o tres años en abrirse paso se validó en apenas seis semanas. El batacazo de marzo fue, en realidad, el precio de entrada que ofreció el mercado a quien todavía no había entendido lo que estaba cambiando. Y, a partir de ahí, entró en escena el dinero público: la apuesta de los Estados por financiar, desplegar y asegurar esa IA soberana como infraestructura crítica.
El horizonte apuntaba a los 20.000 puntos como siguiente referencia, según Andbank, con la banca generando un dividendo medio del 8 por ciento, las utilities como beneficiarias directas del ciclo de construcción de infraestructura de IA en Europa, y un petróleo en descenso gradual que actúa como combustible adicional para la renta variable. El 15 de junio —el mismo día en que se cierra esta versión actualizada—, el Ibex supera los 19.000 puntos por primera vez en su historia. El siguiente escalón ya tiene nombre.
En cuanto a las IPOs, la secuencia importa. Anthropic se adelantó a OpenAI en la carrera hacia la bolsa, señal de que el modelo basado en ingresos reales y beneficio operativo tiene más urgencia por validarse en público que el que todavía necesita tiempo como compañía privada. SpaceX, por su parte, no espera a nadie: debuta el 12 de junio como la confirmación física e institucional de que, en la era de la IA, el valor supremo sigue estando en manos de quien controla los activos que ningún algoritmo puede reemplazar.
España no apostó a la ruleta. Se quedó con las llaves. Y en junio de 2026 esas llaves abren más puertas de las que casi nadie imaginaba en febrero.
Anexo: Empresas relacionadas con la infraestructura de los centros de datos IA, que han revalorizado en el bienio 2025-2026
Semiconductores y procesamiento
Nvidia (NVDA) — GPUs H100/H200/B200, el núcleo de todo centro de datos de IA. Sigue siendo el activo más demandado del ecosistema; ha firmado acuerdos estratégicos con Corning y Lumentum por miles de millones para asegurar la cadena de suministro óptica.
Broadcom (AVGO) — ASICs de IA a medida para Google, Meta y ByteDance, más switching de red de alta velocidad. Márgenes entre los más altos del sector.
AMD (AMD) — GPUs MI300X compitiendo con Nvidia en inferencia. CPUs EPYC dominando el segmento de servidores frente a Intel.
Marvell Technology (MRVL) — ASICs de red y división óptica muy valorada. Beneficiario directo del tráfico entre GPUs dentro del centro de datos.
Astera Labs (ALAB) — Semiconductores de conectividad PCIe/CXL/Ethernet que enlazan GPUs, CPUs y memoria a alta velocidad dentro del rack. Una de las salidas a bolsa más rentables de 2025.
Intel (INTC) — CPUs Xeon para servidores y negocio de packaging avanzado. En reestructuración pero con posición en foundry que le puede dar relevancia en soberanía chip.
Memoria
SK Hynix (000660, Seúl) — Proveedor principal de memoria HBM3E (High Bandwidth Memory) para las GPUs de Nvidia. Posición casi de monopolio en el cuello de botella más crítico del ecosistema IA.
Micron Technology (MU) — Segundo gran fabricante de HBM y memoria DRAM para centros de datos. +245 por ciento en los primeros cinco meses de 2026 según los datos recabados.
Samsung Electronics (005930, Seúl) — Tercer actor en HBM, también líder en NAND flash para almacenamiento en servidor.
SanDisk / Western Digital (WDC) — NAND flash y SSDs para centros de datos. Las acciones más que triplicaron valor desde principios de 2026.
Fibra óptica y conectividad
Corning (GLW) — Fibra óptica, cables y conectores para interconexión de racks y centros de datos. Acuerdo con Meta por hasta 6.000 millones de dólares; +250 por ciento en el último año. Nvidia ha invertido 3.200 millones en nuevas fábricas con Corning.
Lumentum (LITE) — Componentes fotónicos y ópticos para interconexión en IA/ML. Nvidia invirtió 2.000 millones en su cadena de fabricación. +179 por ciento en bolsa en 2026.
Coherent (COHR) — Módulos ópticos de alta velocidad (400G/800G) para switching dentro y entre centros de datos. De las más citadas por Jim Cramer como «pick and shovel» de la IA.
Ciena (CIEN) — Redes ópticas de larga distancia que conectan centros de datos entre sí. Beneficiaria del crecimiento del tráfico de IA entre regiones.
Amphenol (APH) — Conectores, cables y sensores para servidores, racks y fibra. Presente en prácticamente toda la cadena de infraestructura física.
Redes y switching
Arista Networks (ANET) — Switches de red para centros de datos de IA. EBITDA del 42,7 por ciento. Proveedor preferido de Meta, Microsoft y Google para redes de alta densidad.
Cisco (CSCO) — Infraestructura de red y seguridad para centros de datos empresariales. Crecimiento más moderado pero base instalada enorme.
Energía y refrigeración
Vertiv (VRT) — Sistemas de alimentación ininterrumpida, distribución eléctrica y refrigeración líquida para centros de datos. Backlog de 15.000 millones (+109 por ciento interanual). Guidance 2026: 13.750 millones de ingresos con crecimiento de beneficio del 51 por ciento.
Eaton (ETN) — Gestión de energía y refrigeración líquida (adquirió Boyd Thermal en marzo 2026, aportando 1.700 millones en revenue adicional). El «fontanero eléctrico» del centro de datos.
Schneider Electric (SU, París) — Gestión de energía y automatización para infraestructura crítica. Muy expuesto al ciclo de construcción de centros de datos en Europa.
Servidores y hardware de rack
Super Micro Computer / SMCI (SMCI) — Servidores de alta densidad para IA, con integración directa con Nvidia. Volatilidad alta pero crecimiento de ingresos explosivo.
Celestica (CLS) — Fabricante de servidores y hardware para hiperescaladores. +300 por ciento en 2025 según CNBC, uno de los valores que más batió a Nvidia ese año.
Dell Technologies (DELL) — Servidores PowerEdge con GPUs Nvidia. Beneficiario del ciclo empresarial de adopción de IA on-premise.
Operadores de centros de datos (REITs)
Equinix (EQIX) — El mayor operador de colocación del mundo. Los hiperescaladores alquilan espacio físico en sus instalaciones. Dividendo recurrente + crecimiento de ingresos por demanda de IA.
Digital Realty (DLR) — Segundo gran REIT de centros de datos. Muy expuesto a Europa, con expansión acelerada en mercados como Madrid, Frankfurt y Ámsterdam.
Iron Mountain (IRM) — Almacenamiento físico reconvertido en operador de centros de datos. Uno de los valores con mayor revalorización inesperada del ciclo.
Operadores de nube de IA
CoreWeave — El mayor proveedor de computación en nube especializado en GPUs, con ingresos de 5.130 millones y crecimiento de triple dígito interanual. Salió a bolsa en 2025 y cotiza con capitalización de ~50.000 millones.



