
Análisis de la infraestructura técnica: Deuda tecnológica y desistimiento contractual
Para comprender el origen de estos fallos recurrentes, es necesario analizar la gestión administrativa y técnica de las infraestructuras digitales del SERMAS.
Un hallazgo crítico en la investigación de estos eventos es el historial de licitaciones y contratos destinados al mantenimiento del sistema AP-Madrid.
En diciembre de 2025, la Consejería de Digitalización inició un expediente de contratación titulado «Estabilización y actualización de la aplicación AP MADRID», con el objetivo de garantizar la robustez del sistema que soporta la historia clínica.
Los pliegos de prescripciones técnicas de este contrato reconocían implícitamente las deficiencias del sistema actual, solicitando servicios para modificaciones proactivas en el software y en los microservicios de integración para optimizar el rendimiento y asegurar la continuidad del servicio.
Este contrato buscaba abordar el problema del código heredado y las integraciones inestables que parecen ser el origen de las caídas registradas.
Sin embargo, en un movimiento administrativo altamente cuestionable, la Comunidad de Madrid publicó el 9 de abril de 2026 —apenas un mes antes del colapso masivo de mayo— el desistimiento oficial del procedimiento de adjudicación de este contrato de estabilización.
Esta cancelación del plan de mejora preventiva dejó al sistema AP-Madrid operando en una situación de precariedad técnica documentada por la propia administración.
| Hito administrativo | Fecha | Estado / Consecuencia |
| Publicación de licitación | 19/12/2025 | Inicio de plan para estabilizar AP-Madrid. |
| Límite presentación ofertas | 12/01/2026 | Recepción de propuestas tecnológicas. |
| Resolución de desistimiento | 09/04/2026 | Cancelación del contrato de mejora técnica. |
| Ratificación de desistimiento | 20/04/2026 | Confirmación de la parálisis administrativa. |
| Gran caída sistémica | 05/05/2026 | Colapso total tras falta de mantenimiento. |
El desistimiento de este contrato sugiere una falta de coordinación entre la Consejería de Digitalización y la Consejería de Sanidad, o bien una priorización de otros proyectos tecnológicos de mayor visibilidad mediática pero menor relevancia para la estabilidad del sistema asistencial de base.
Mientras se cancelaba la estabilización de AP-Madrid, la administración autonómica continuaba promocionando el uso de Inteligencia Artificial para la redacción de informes y la creación de un «hub» de centros de datos líder en Europa.
Esta discrepancia entre la «fachada digital» y la «infraestructura de base» es lo que los expertos denominan una crisis de mantenimiento en el sector público.
El rol de la Consejería de Digitalización y el discurso de Miguel López-Valverde
El titular de la Consejería de Digitalización, Miguel López-Valverde, ha mantenido una narrativa centrada en el liderazgo de Madrid como motor económico y tecnológico.
Según los datos proporcionados por su departamento, la región concentra el 85 por ciento de la inversión extranjera en alta tecnología en España, superando los 8300 millones de euros en 2024.
El consejero ha destacado que el 30,1 por ciento de las empresas madrileñas ya utilizan IA, situando a la región nueve puntos por encima de la media nacional.
No obstante, esta bonanza tecnológica parece no haber permeado en la estabilidad de los servicios básicos del SERMAS.
En diversas comparecencias y entrevistas durante la crisis de 2026, López-Valverde ha defendido que la digitalización es una «palanca clave para mejorar los servicios públicos», pero ha evitado profundizar en las causas técnicas del desistimiento del contrato de estabilización de mayo de 2026.
El consejero ha apuntado a que la infraestructura de conectividad de Madrid es una «infraestructura crítica» que requiere una «robustez y seguridad» que no siempre están garantizadas por factores externos o por la propia complejidad de la administración.
Esta visión estratégica, que prioriza la atracción de inversión en centros de datos y el escalado de startups, ha sido criticada por los sindicatos sanitarios como una forma de «escapismo tecnológico».
Para un médico de familia que no puede consultar el historial de un paciente, la noticia de que Madrid tiene 600 MW de potencia en centros de datos resulta irrelevante frente a la imposibilidad de imprimir una receta electrónica.
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