«Cuando juegas al ajedrez solo siempre es tu movimiento», citaba el poeta serboestadounidense Charles Simic (1938-2023), recientemente fallecido a los 84 años.

Añadía entre sus declaraciones sobre el más que milenario juego que «cuando perdía jugando al ajedrez me pasaba las noches dando vueltas a las jugadas», en una analogía sobre que le pasaba lo mismo con los poemas.

En agosto de 2017 al aceptar un reconocimiento en el festival de poesía de la localidad de Struga, en Macedonia del Norte, en su intervención tuvo alusiones también al ajedrez.

«Hay algo más en mi pasado que recientemente me di cuenta de que contribuyó a mi perseverancia en la escritura de poemas, y ese es mi amor por el ajedrez. Un profesor de astronomía jubilado me enseñó el juego en tiempos de guerra en Belgrado cuando tenía seis años y en los años siguientes me volví lo suficientemente bueno como para vencer no solo a todos los niños de mi edad, sino a muchos de los adultos del vecindario. Mis primeras noches de insomnio, recuerdo, se debieron a los juegos que perdía y repetía en mi cabeza. El ajedrez me volvió obsesivo y tenaz. Ya entonces, no podía olvidar cada paso en falso, cada derrota humillante. Adoraba los juegos en los que ambos lados se reducen a unas pocas figuras y en los que cada movimiento en el tablero de ajedrez tiene un significado trascendental. Incluso hoy, cuando mi oponente es un programa de computadora (al que llamo ‘Dios’) que me supera nueve de cada diez veces, No solo estoy asombrado por su inteligencia superior, sino que encuentro que mis pérdidas son mucho más interesantes para mí que mis infrecuentes victorias. El tipo de poemas que escribo, en su mayoría cortos y que requieren un sinfín de retoques, a menudo me recuerdan juegos de ajedrez. Su éxito depende de que una palabra o una imagen se coloquen en el lugar correcto y sus terminaciones deben tener la inevitabilidad y la sorpresa de un jaque mate elegantemente ejecutado»

Charles Simic en un acto público
Charles Simic en un acto público

Simic nació en Belgrado, capital de la antigua Yugoslavia, y precisamente entre sus recuerdos de entonces rememora en su poema ‘Prodigio’ (1969) las palabras que hace referencia en este discurso, cuando jugaba al ajedrez de niño, en la actual capital serbia, en plena Segunda Guerra Mundial:

Crecí inclinado sobre / un tablero de ajedrez. Me gustaba la expresión ‘jaque mate’ (…) Un profesor jubilado de astronomía me enseñó a jugar./ Eso debe haber sido en 1944/ En el juego que estábamos usando, /la pintura casi se habia desprendido/ de las piezas negras. /Faltaba el rey blanco/ y tuvo que ser sustituido (…) terminando: El profesor me dijo que en el ajedrez / también los maestros juegan a ciegas / los mejores, varias partidas / a la vez…

Simic decía que este poema era uno de sus favoritos por recordar su infancia y sus metáforas.

En su libro ‘Hotel Insomnio’ de 1992 tiene un breve poema titulado ‘Ajedrez nocturno’ con tan solo dos versos: ‘La reina negra se levantó/ en la mano enojada de mi padre’, que algunos críticos identifican con un haiku.

Otro de sus breves poemas referidos al ajedrez es el citado: «Cuando juegas al ajedrez solo/siempre es tu turno (movimiento)».

Una de sus críticos literarios escribió que Simic no se convirtió en un maestro internacional de ajedrez pero sí en un maestro de las palabras.

El poeta fue profesor de Literatura inglesa en la Universidad de New Hampshire. Su amplia obra está muy traducida al español destacando entre sus últimos libros la ‘Antologia poética’ editada por Visor en 2019; ‘Acércate y escucha’ edición bilingüe, editada por Vaso Roto en 2020 y ‘Ese pequeño detalle’ por Valparaíso Ediciones en 2021.

Fue un poeta muy laureado obteniendo diversos reconocimientos como el Premio Pulitzer de Poesía en 1990; la Beca al genio de la Fundación MacArthur; el Premio Internacional Griffin en 2005 y el Premio Wallace Stevens de la Academia de Poetas Estadounidenses en 2007. Fue nombrado el decimoquinto Poeta Laureado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2007. Recibió la medalla Robert Frost en 2011 y el premio literario internacional Zbigniew Hebert en 2014.

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, rama Periodismo con cursos de doctorado, estudios sobre Marruecos contemporáneo y el Sáhara Occidental. Más de 30 años de periodismo, la mayoría en prensa escrita, ha trabajado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, casi 13 años en el extinto diario El Faro Información, en Algeciras, donde empezó de redactor y del que fue su último director y en Tánger dos años en un diario digital. Además ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta 2019. Titulado en ajedrez por la UAH y UNED. Amante de Portugal. Ha publicado un libro, ‘Artículos periodísticos. Apuntes para la historia de la prensa de Algeciras’.

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