Tres Cantos es la ciudad modelo del norte de Madrid: planificada, verde, próspera, con las cuentas a cero. Pero su nuevo plan se dispone a hacer algo notable: reabrir para vivienda una bolsa de suelo del noreste que es, a la vez, tres cosas que preferiría no decir en voz alta. Es El Tagarral, la finca cuya protección le cuesta una indemnización de sesenta millones. Es la zona donde nacen sus incendios —el de 2025 se llevó una vida y casi dos mil hectáreas—. Y llega envuelta en un código neutro, «Zona 7», sin nombre y sin pasado. La ciudad que lo hizo todo bien está a punto de construir donde arde, sobre lo que ya pagó, sin decir su nombre.

1. La ciudad diseñada sobre plano

Tres Cantos es una rareza feliz: una ciudad nacida de un plano en 1976, segregada de Colmenar Viejo en 1991. Desde entonces ha sido el escaparate del urbanismo regional: joven, de renta de las más altas de Madrid, sede del Parque Científico y Tecnológico, con unas zonas verdes que multiplican por más de cinco el mínimo legal y las cuentas municipales a cero. Si una ciudad ha hecho en Madrid «todo bien», es esta. Y por eso su caso importa: lo que le pasa a Tres Cantos no es un fallo de gestión, sino lo que le ocurre al modelo cuando funciona.

2. El techo tocado, los hijos fuera

La ciudad se ha quedado sin espacio, encajonada por su propia virtud: el 63 por ciento de su término es suelo protegido, y solo un 27 por ciento —unas mil cuarenta hectáreas— es apto. Y su propio diagnóstico admite lo que ningún folleto dice: la «inexistencia de vivienda de precio asequible», el suelo protegido de precio básico «consumido», «muchos tricantinos» obligados a marcharse a otro municipio para poder comprar una vivienda. La ciudad más próspera del norte no tiene casa para sus jóvenes y los expulsa. Necesita, pues, suelo nuevo; y ese suelo apto está en el norte y el noreste. Ahí empieza el problema.

3. El Tagarral: se protege, se paga, se reabre —y arde—

En el noreste, pegada a Soto de Viñuelas y al límite con Colmenar, hay una finca de unas ciento cuarenta hectáreas que se llama El Tagarral, y su historia es un bucle. Eran suelos urbanizables —la segunda y tercera fase de Soto de Viñuelas, que el Tribunal Supremo dio por aprobadas en 1975—; el plan de Colmenar de 1987 los recalificó a protegidos agrícolas; los propietarios pleitearon y ganaron, y el Supremo condenó a Colmenar, a Tres Cantos y a la Comunidad a indemnizarlos con una cifra que hoy roza los sesenta millones, en ejecución forzosa. Deuda cero, con esa espada encima. Y desde 1996 planea la escapatoria: reclasificar la finca de vuelta a urbano «para hacer frente a la sentencia». Treinta años después, el nuevo plan lo va a intentar: la bolsa de crecimiento del noreste, la «Zona 7», se dibuja exactamente sobre El Tagarral —y en las ciento noventa y nueve páginas de su diagnóstico no se nombra la finca ni una sola vez, ni se menciona el pleito—.

Y ahí está la segunda cara, la que lo vuelve difícil de creer. Ese suelo del noreste no solo es el más caro de la historia de la ciudad: es el que arde. El incendio del 11 de agosto de 2025, el más grave que ha vivido Tres Cantos —un fallecido, cuatro casas destruidas y casi dos mil hectáreas—, nació precisamente allí; y los vecinos, con la Asociación Vecinal, denuncian que «la práctica totalidad de los incendios tienen su origen en la fase de ampliación del norte». De modo que el plan se dispone a poner viviendas en el único lugar del término que reúne, a la vez, un pleito de sesenta millones y el fuego. Construir donde arde, sobre lo que ya se pagó, sin decir el nombre.

4. El centro de datos que el plan no mide

Al otro lado del término, en el oeste industrial, el plan hace lo contrario y llega al mismo sitio: no medir. La UE-5, cuyo Plan Parcial se aprobó en marzo de 2024, tiene como uso principal un «Centro de Datos» —el campus «Edge» de Quetta, unas 55 hectáreas—. Pero el planeamiento lo clasifica como industrial genérico y no escribe una sola cifra de lo que define a un centro de datos: ni megavatios, ni agua de refrigeración, ni carga informática. Los veinte megavatios que cita la prensa son del promotor, no del plan. Y el único convenio de agua regenerada de la ciudad va al riego de los parques, no al centro. Es el «nadie suma» a escala de parcela: se autoriza el uso más intensivo en recursos sin escribir cuánto consumirá. Si el papel no dimensiona la pieza, nadie puede sumarla.

5. Ni a sus muertos

Y por debajo de todo, la lista de lo que la ciudad modelo no resuelve. No tiene cementerio: incumple desde hace casi 35 años la ley que obliga a los municipios a prestar ese servicio, y su propio gobierno lo justifica diciendo que los tricantinos «tienen la costumbre» de enterrar a sus familiares en otros pueblos —externaliza, reconocido por escrito, hasta a sus muertos—. Tiene escuelas infantiles que están en huelga, como las de media España. Sus escuelas deportivas funcionan con listas de espera. Y el tercer centro de salud y el décimo colegio públicos llevan años prometidos y sin fecha. Prosperidad arriba; los déficits, debajo, donde no se ven.

6. El éxito que no basta

Tres Cantos es el espejo de esta serie visto desde el otro lado. Los gemelos del corredor crecen sin sumar; Tres Cantos no puede crecer, y para hacerlo se dispone a reabrir la finca que protegió, que pagó y que arde, bajo un nombre nuevo. Mecanismos opuestos, un mismo fondo: un modelo que, incluso en su mejor versión —planificada, verde, sin deudas—, ni aloja a sus jóvenes, ni mide lo que consume, ni entierra a los suyos. Si la ciudad que lo ha hecho todo bien acaba construyendo donde arde y sobre lo que ya pagó, el fallo no es de gestión: es del modelo. Una región cuya mejor ciudad reabre el fuego para no quedarse sin sitio no está construyendo el Madrid de los ocho millones; está apurando el último metro cuadrado, con el nombre cambiado, para no reconocer que ya no cabe.

Enlace a la ficha extendida de Tres Cantos.

Investigación pendiente

Falta blindar, con la referencia catastral y el plano de ordenación del nuevo plan, que la Zona 7 incluye exactamente El Tagarral —la confluencia de coordenadas, historia judicial y diagnóstico es muy sólida, pero una capa GIS lo dejaría sin fisura—. Quedan también por confirmar el importe y el calendario de la ejecución de la sentencia, la potencia real del centro de datos de la UE-5 y la fecha del tercer centro de salud, el décimo colegio y el cementerio. Tres Cantos es el miembro tecnológico del Clúster 4 · Norte-A-1.

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