«Y llovieron pájaros», oda a la vida y al amor crepuscular

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Tercer largometraje de la realizadora canadiense Louisee Archambault (‘Familia’, ‘Gabrielle’), «Y llovieron pájaros» es una historia agridulce basada en la novela homónima de Jocelyne Saucier, que llega a los cines españoles este viernes, 5 de marzo de 20121, con un año de retraso sobre las previsiones de sus exhibidores, debido al cierre de salas motivado por el estado de alarma decretado el pasado marzo.  

Tras su estreno mundial en el Festival de Toronto y su paso por el último Festival de San Sebastián, «Y llovieron pájaros» es una fábula sobre tres ancianos que, cuando los «grandes incendios» que devastaron hace años una enorme zona de Canadá, en los que se contabilizaron muchos desaparecidos, eligieron retirarse del mundo y vivir en los bosques. Personajes fuertes que han elegido la libertad, interpretados con excelencia por Gilberte Sicotte (‘Las ilusiones tranquilas’, ‘Mi hermana, mi amor’), Kenneth Welsh (‘Another woman’, ‘Aviator’, ‘Pacto de sangre’) y Rémy Girard (inolvidable en sus papeles en ‘El declive del imperio americano’, ‘La invasiones bárbaras’ e ‘Incendies’).

Su vida de ermitaños que coinciden a veces pero siempre respetan la intimidad de los otros, disfrutan de todas las oportunidades que les ofrece su escondite y también de las ventajas del mundo exterior, gracias al joven gerente de un hotel situado en la entrada del bosque (Éric Robidoux, ‘El amor en tiempos de guerra civl’, ‘La habitación prohibida’) quien es su cómplice y se encarga de aprovisionarles, se ve alterada cuando les descubre una joven fotógrafa (Éve Landry, conocida por sus papeles en series de televisión como ‘Los argonautas’) que va tras la pista de testimonios de aquellos incendios y especialmente de uno de los misteriosos supervivientes, el pintor que acaba de fallecer.

Y, sobre todo, cuando poco después aparece una mujer (Andrée Lachapelle, fallecida a los 87 años en 2019, recién finalizada esta película, ‘Todo sobre mi’, ‘La última  fuga’, ‘Route 132’), que revoluciona su cotidianidad, una octogenaria a la que su familia internó en un psiquiátrico porque era «muy rara» cuando tenía dieciséis años y que, en su larga vida de injusto encierro y trato despiadado ha conocido la violación, los abusos, el sopor de estar atiborrada de pastillas, el electroshock y se ha salvado «por poco de una lobotomía». 

Lenta, como una luminosa oda poética al tiempo y al amor con el subrayado musical de canciones de Tom Waits, Richard Desjardins y Gilles Vigneault, interpretadas a la guitarra y cantadas por Rémy Girard, la película «Y llovieron pájaros» trata, sin establecer juicios morales, temas como la vejez, la experiencia artística, el encuentro con la naturaleza, la libertad de elegir cómo vivir hasta el final, hasta como morir con dignidad al margen de una sociedad para la que no existen, y el enamoramiento inesperado de dos ancianos: la delicadeza con que se ha filmado su encuentro amoroso es una de las escenas más hermosas que hemos visto últimamente en el cine.

En cuanto a la «segunda trama» de la película, el trabajo y las motivaciones de la fotógrafa que prepara una exposición sobre los testimonios de los «grandes incendios» y su relación con el joven hotelero, carente de cualquier atisbo de química, podría muy bien desaparecer sin que la película perdiera ni un gramo de interés y emotividad.

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