Dieciocho respiradores, mil mascarillas quirúrgicas y un centenar de gafas de protección han llegado este lunes 4 de mayo de 2020 al Hospital Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, gracias a un colectivo de personas de la ciudad china de Wuhan.

Fue a mediados del mes de marzo cuando, gracias a la mediación y los contactos de Susana Ropero Calles, concejala de Ciudadanos del Ayuntamiento de Alcalá, se estableció contacto con un colectivo de personas residentes en Wuhan y con sus familiares en España. Estos, preocupados por el impacto de la pandemia, querían donar material médico-sanitario a una las zonas más golpeadas por la COVID-19.

Fue el alcalde de Alcalá, Javier Rodríguez Palacios, quien de forma directa mantuvo contacto con este colectivo y sus representantes en España para concretar la donación a través del ayuntamiento.

Así mismo, «la comunicación y la coordinación con el Hospital Príncipe de Asturias fue constante y participaron de manera activa en la tramitación aduanera para que esta donación pudiera llegar finalmente y ponerla al servicio de todos los ciudadanos a los que el hospital presta su servicio público», confiesa Rodríguez.

Un ejemplo de solidaridad

El material donado, que consta de 18 respiradores, 1000 mascarillas quirúrgicas y 120 gafas estancas, será especialmente útil para mejorar la capacidad respiratoria a pacientes en planta e incluso de manera ambulatoria o domiciliaria.

En este sentido, el consistorio ha destacado que la implicación de la comunidad china en España y Wuhan han sido clave para llevar a cabo esta operación. Así mismo, también han querido agradecer la receptividad de la Delegación del Gobierno de España en Madrid a la hora de facilitar los trámites para poder acelerar la recepción de este material conforme a los requisitos en materia aduanera.

«Este es un buen ejemplo de cómo con generosidad y buscando lo que nos une, podemos trabajar entre instituciones para canalizar la solidaridad y conseguir un logro muy positivo para los vecinos y vecinas de Alcalá de Henares», sentencia Rodríguez.

Mi madre nunca me lo ha confesado, pero yo estoy segura de que la primera palabra que pronuncié siendo bebé fue « ¿Por qué? » Años más tarde, en el colegio, los profesores me apodaron la niña de las tres preguntas y, desde entonces, tuve bastante claro que lo mío era la comunicación.

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