Quien conoce Venecia la ama, quien no la conoce debe conocerla. Hay ciudades mágicas, únicas, parte de la historia de Occidente, son mas que ciudades, son símbolos de la humanidad. Eso es Venecia. Su hermosura arquitectónica, su naturaleza marina, su belleza paisajista, su grandeza histórica, su elegancia y su papel como puente entre Occidente y Oriente le dan un sitial especial a la ciudad lacustre, conocerla es vivir una época trascendente de la civilización europea, es enfrentar la belleza y entregarse a la fuerza inspirada del arte y el poder.

«Te enamoras de Venecia recorriendo en góndola los canales, viendo las iglesias y los palacios venecianos. La Serenísima República de Venecia, fue diferente en medio de una Europa monárquica», me dice la joven guía.

Venecia es parte hoy de Italia, pero tuvo vida propia durante varios siglos, su centros histórico es considerado hoy Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Geográficamente está situada en la laguna de Venecia en el mar Adriático, por lo tanto, el burgo está construido sobre un archipiélago de islas intercomunicadas por alrededor de quinientos puentes, y canales que dan la apariencia de un tejido acuático entre tierra y mar y se distinguen de otras ciudades porque sus calles son agua y se surcan a través de góndolas o lanchas.

Venecia se formó en el siglo quinto como albergue náutico, lugar protegido de los ataques de los pueblos bárbaros, poco a poco encauzó su destino hacia la navegación y hacia el comercio en la cuenca del Mediterráneo. Su poderío marítimo se acrecentó con su comercio, tuvo una de las flotas mas importantes de la región. La República se consolidó, con un Duce que administraba los asuntos de gobierno pero con limitaciones y según períodos electorales. Esa estabilidad política apoyó el movimiento marítimo y comercial, siendo Venecia, durante siglos, un puente entre Occidente y Oriente. Marco Polo, fue uno de los mayores exponentes de ese intercambio.

Venecia, fue guardiana de Europa ante el poder expansivo del Imperio Otomano. Venció al ejército turco, defendió los valores de Occidente y frenó el avance islámico hacia Europa, junto con España y Francia.

Durante el Siglo diecinueve soportó la dominación francesa y luego austriaca y en 1866, Venecia decidió, ante el declive comercial y económico, unirse a Italia.

Desde el siglo quinto hasta en siglo dicinueve, Venecia supo mantener un liderazgo comercial que con el descubrimiento del Nuevo mundo fue muriendo paulatinamente. Durante esos siglos su prestigio y capacidad económica atrajeron a artistas, científicos y hombres de negocios. Hoy se pueden admirar las riquezas artísticas de la llamada «Escuela veneciana».

Carlo es un artista que tiene su taller enfrente a la casa que alquilamos. Me comenta: «La escuela veneciana marcó una época con una paleta cromática muy rica y cálida; Tiziano, Giorgione, Tintoretto, Tiepolo, Canaletto, son artistas muy importantes. Actualmente, la Bienal de Arte de Venecia determina las pautas artísticas.»

Múltiples eventos se organizan en la ciudad que mantiene un constante flujo humano: La Bienal de Arquitectura, de Danza y de Teatro, el Festival de Música Contemporánea, el Festival Internacional de Cine, Tribologia, Conferencia Internacional de Tecnologías, Feria de Bodas, Feria de Videos, Juegos y cómics, Regatas y eventos marinos, el Carnaval de Venecia…

Una veneta que espera el vaporetto me dice: «Sales de un congreso y entras en otro, es muy cansino para los que vivimos aquí».

Vamos de excursión a la isla de Murano pero ya no es lo mismo que en los años setent, cuando la visité y vi los sopladores de vidrios, la elaboración de las piezas.

«La mala copia china inundó el Mercado y el Murano original, antigua tradición del vidrio soplado está por desaparecer y se ha encarecido»- me explica el dueño de un local, mostrándome las diferencias y el daño.

Recorremos los famosos palacios: Palazzo Ducale, Palazzo Contarini, Palazzo Dario, Palazzo Grassi cerca del Gran Canal, hasta llegar a la Plaza San Marco, y vivir la belleza edilicia, viendo pasar a Otelo, a Visconti, a Musset, a Stendhal, a Audrey Hepburn, a Bratt Pitt y tantos famosos que hasta aquí llegaron…

La plaza enaltece la presencia de la gran Basílica de San Marcos, el Campanario y el Palacio Ducal le rinde homenaje, porque el templo es obra maestra de arquitectura bizantina. Se construyó en el siglo nueve y se erige como Sede Episcopal y es santuario de las reliquias de Marcos el Evangelista. Fue modificada, restaurada y homenajeada por los mercaderes que le entregaban sus excedentes como tributo y eso fue ley en la República.

«Estamos atentos a que no rasquen las paredes para sacar los pequeños mosaicos, los turistas extranjeros no cuidan, no respetan»- Me dice compungido uno de los voluntarios llamados «angeles» que cuidan el mantenimiento de la iglesia y la plaza. «Llegan a la plaza y hacen picnic, sacan calentadores, comen, dejan todo sucio…»

¿Cuál es el sentido del turismo? ¿Conocer, ver, aprender otras culturas o vagar, comprar, ignorante de todo y no respetar?

Atardece y buscamos un restaurante, vemos un señor que nos invita a sentarnos. Es el dueño y chef, «Comida veneta, todo elaborado en casa, con ingredientes naturales, sabores auténticos, solo tengo comensales gourmet. Antes los restaurantes teníamos la mejor gastronomía y era apreciada, ahora llegan turistas que buscan comida rápida»

Veinticinco millones de turistas visitan Venecia anualmente.

Por ese aluvión incontrolable y otros problemas, la Oficina de Turismo de Italia ha anunciado que a partir de 2023, para visitar Venecia, se cobrará una cuota de entrada, con previa reserva. El pago oscilará entre tres y diez euros por persona, estarán exentos discapacitados, estudiantes y propietarios de inmuebles. Habrá un Sistema de controles y multas de hasta 300 euros a quienes no tengan el comprobante de reserva. El flujo de personas estará registrado. Es la primera vez que un sitio turístico ejerce este tipo de regulación pero es necesario, para proteger la antigua ciudad lacustre. Si planea una escapada a Venecia infórmese de las nuevas medidas.

El sol antes de irse invade de luz dorada a Venecia, que vive mas allá de las inundaciones destructoras y del turismo febril, vive en los atardeceres románticos como una reina consciente de su gloria, su historia y su fragilidad.

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