A David Palomar se le espera siempre, sobre todo en Madrid. Y si es presentando en estreno absoluto, este Universo Cádiz en la sala Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes, tener el privilegio de escuchar por primera vez esta obra que convierte su trilogía gaditana en tetralogía, el entusiasmo rebosa. David Palomar es de los pocos que superan las expectativas, pero es que él ha ido creciendo artística y profesionalmente, hasta convertirse en el artista total que ha demostrado ser esta noche. 

A ver, ¿cuántos cantaores o cantaoras recuerdan que además de convertir su cante en la esencia de Cádiz, baile sentado en la silla y no digamos cuando se levanta, mantenga entre cante y cante un discurso de cercanía con el público, se ocupe todo el rato de poner en valor a su guitarrista Rafael Rodríguez, a sus palmeros Diego Montoya, Anabel Rivera y Roberto Jaén, transformarse en comunicador de excepción, ser  maestro de ceremonias de su espectáculo, traer a sus cantes a La Perla de Cádiz, a su madre Rosa la Papera, a Beni de Cádiz, a Chano Lobato, a Morente, a Lole y Manuel, para que Anabel luzca su hermosa voz, y al mismísimo Carnaval de Cádiz? Porque el carnaval es parte imprescindible del universo Cádiz. Cómo él, nadie más.

Y ese cante cada vez más rico en recursos vocales, que hace marcar el compás y bailar en la butaca al respetable con pies y manos cuando va de fiesta, y producir vibraciones internas que llegan a sobrecoger y que afloran a la piel cuando canta por seguiriyas o soleá. Lo que consigue David, no es solo transmitir, es penetrar hasta el fondo de la entraña, en un proceso de fundirse hasta hacerse uno con el espectador.  Transforma el escenario en universo Cádiz.

Empieza por alegrías de Cái. Toda la serie, hasta agotar el repertorio de alegrías. Es imposible no participar de la fiesta. Sigue por los tangos de La Perla y de su madre la Papera. ¡Ay Perla, que no te puedo olvidar! Con mi barca pasamos por medio de la bahía y pasamos frente al barrio de Santa María. ¡Ay, Perla!

Desaparecen los palmeros. Quedan David y Rafael. «Y ahora un cantecito por seguiriyas». El universo se transforma en solemnidad extrema. Las luces cambian. Los artistas se transforman en siluetas luminosas orladas de sombra. Completa el tercio de ayes, y sigue, sigue hasta arrancar el alma, hasta no poder con tantos sentimientos. Auténtico poderío. Él es el instrumento poderoso que ya ni permite saber quien eres…

Ahora es el turno del recuerdo a Chano Lobato por soleá. «Una soleá cortita» –dice. Cante y toque, toque y cante, fundidos y unidos, con esas letras cantadas por esa voz que traspasa límites. Una soleá que estremece y enamora.

Y vuelve la fiesta. Fiesta tropical –anuncia- por tangos / garrotín. Siempre lo canta, siempre hace saltar todos los cánones establecidos. Porque con él, el universo Cái, es él. La sala ya no aguanta más y participa del cante.

Un final por tanguillos de Cái. Esto es una fiesta carnavalera por todo lo alto. Todos bailan, cantan, crean fiesta, una fiesta única, que sin Cádiz no existiría. Todo lo demás, mucho más, que David Palomar ha creado en este gran espectáculo no puede describirle con palabras. Es para vivirlo, sentirlo, disfrutarlo, llenar de alegría el cuerpo. Creo que David Palomar ha creado casi un milagro esta noche. La sala Fernando de Rojas no era un teatro. Era el Universo Cádiz.

Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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