Un informe del Banco Mundial publicado el 19 de marzo de 2020 para celebrar el Día Mundial del Agua, sostiene que el ochenta por ciento de las aguas residuales se vierten al medioambiente sin haber recibido un tratamiento adecuado, cuando en realidad es un recurso valioso del que pueden recuperarse varios elementos, como agua limpia, energía y nutrientes.

En el informe Wastewater: From Waste to Resource (Aguas residuales: De residuo a recurso), se insta a tomar medidas para gestionar las aguas residuales de una manera más inteligente, por ejemplo, mediante la reutilización y recuperación de recursos, y se analizan proyectos de aguas residuales de varias partes del mundo que han redundado en beneficios para la gente, el medioambiente y las economías tanto a corto como a largo plazo.

Invertir eficientemente en aguas residuales y otras infraestructuras de saneamiento es crucial para lograr beneficios de salud pública, mejorar el medio ambiente y la calidad de vida. Los servicios de agua, saneamiento e higiene administrados de manera segura, son una parte esencial para prevenir enfermedades y proteger la salud humana durante los brotes de enfermedades infecciosas, incluida la actual pandemia de Covid-19.

«En esta época en la que el 36 por ciento de la población mundial vive en regiones donde el agua es un bien escaso, el tratamiento de las aguas residuales para su reutilización debe de ser parte de la solución a los problemas de escasez y contaminación de las aguas», ha manifestado Jennifer Sara, directora global de la Práctica Global de Agua del Banco Mundial: «Una vez tratadas, las aguas residuales pueden utilizarse para reemplazar el agua dulce para riego, procesos industriales o fines recreativos. También pueden usarse para mantener el flujo ambiental, y los productos derivados de su tratamiento pueden generar energía y nutrientes».

Según el informe, el tratamiento de las aguas residuales tiene un doble valor. Además de los beneficios medioambientales y para la salud, puede ofrecer beneficios económicos al reutilizarse en distintos sectores. Sus productos derivados, como los nutrientes y el biogás, pueden aplicarse a la agricultura y para la generación de energía. Asimismo, los ingresos adicionales que se obtengan de este proceso pueden ayudar a cubrir costes operativos y de mantenimiento de los servicios públicos de aguas.

«A medida que las ciudades sigan creciendo, en el futuro deberán aplicarse estrategias para el desarrollo urbano que minimicen el consumo de recursos y que se centren en su recuperación, de acuerdo con los principios de la denominada ‘economía circular’», ha manifestado Diego Juan Rodríguez, autor del informe y especialista sénior en gestión de recursos hídricos del Banco Mundial.

En el informe se recomienda que las intervenciones para la gestión de aguas residuales se incluyan en la planificación de cuencas, y que eso vaya acompañado por políticas, instituciones y regulaciones que promuevan este cambio de paradigma. Las plantas de tratamiento de aguas residuales deben, gradualmente, reutilizarse como plantas de recuperación de recursos, y al mismo tiempo analizar y apoyar modelos financieros y de negocio, innovadores y sostenibles, que aprovechen los posibles flujos de ingresos que pueden obtenerse de la recuperación de recursos a partir de las aguas residuales.

El informe fue financiado, en parte, por la Alianza Mundial para la Seguridad Hídrica y el Saneamiento (GWSP) y el Servicio de Asesoramiento para Infraestructura Público-Privada (PPIAF).

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