
Las bolsitas de puré y yogur para bebés se han convertido en un producto habitual en supermercados y farmacias. Su formato ligero y fácil de transportar ha modificado los hábitos de alimentación infantil en apenas dos décadas. Sin embargo, un nuevo informe de Greenpeace alerta de que estos envases podrían convertirse también en una fuente directa de exposición a microplásticos y compuestos químicos potencialmente peligrosos para los lactantes.
La investigación, elaborada por Greenpeace International y basada en análisis del laboratorio noruego SINTEF Ocean, examinó productos infantiles comercializados por Nestlé y Danone en envases flexibles de plástico conocidos como «pouches» o bolsitas con boquilla. El estudio concluye que estos recipientes liberan partículas microplásticas y sustancias químicas al alimento.
Qué ocurre
El informe explica que las bolsitas infantiles modernas sustituyeron progresivamente a los tradicionales tarros de vidrio porque el plástico abarata costes de fabricación y transporte. Greenpeace sostiene que esta transición priorizó la logística y la comodidad comercial frente a la seguridad alimentaria.
Los investigadores utilizaron técnicas avanzadas de análisis químico y espectroscopia micro-Raman para detectar partículas superiores a 20 micras y rastrear sustancias invisibles en el alimento.
Los resultados reflejan cifras elevadas de contaminación microplástica:
- hasta 54 partículas de microplásticos por gramo en las bolsitas Gerber de Nestlé;
- hasta 99 partículas por gramo en los productos Happy Baby Organics de Danone;
- más de 5000 partículas por envase en algunos productos de Nestlé;
- y más de 11.000 partículas por bolsita en determinados productos de Danone.
El estudio identifica principalmente polietileno y polipropileno, materiales utilizados en las capas internas y boquillas de los envases. Greenpeace interpreta que esa coincidencia demuestra que parte del plástico del propio recipiente termina migrando al alimento.
Además, el laboratorio detectó 2,4-DTBP, un compuesto relacionado con la degradación de antioxidantes plásticos y considerado un potencial disruptor endocrino. La sustancia apareció tanto en el envase como en algunos alimentos analizados.
Cómo afecta a los bebés
El informe insiste en que los lactantes constituyen un grupo especialmente vulnerable. Durante los primeros mil días de vida, el sistema nervioso, el metabolismo y el sistema hormonal atraviesan fases críticas de desarrollo.
Diversas investigaciones científicas ya habían advertido sobre la capacidad de algunos microplásticos y compuestos químicos para alterar procesos hormonales y celulares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene abiertas líneas de investigación sobre el impacto sanitario de los microplásticos en alimentos y agua potable, aunque reconoce que todavía faltan estudios concluyentes sobre determinados efectos a largo plazo.
El documento de Greenpeace añade otro factor de riesgo: el propio uso cotidiano de las bolsitas. La presión mecánica al apretar el envase, la succión directa por parte del bebé y el calentamiento previo podrían aumentar la liberación de partículas.
La investigación recuerda además que los bebés presentan una menor capacidad metabólica para eliminar contaminantes, ya que hígado y riñones aún no han completado su desarrollo.
Qué dicen los expertos y organismos internacionales
La preocupación por los microplásticos ha crecido en los últimos años en organismos científicos y sanitarios internacionales.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) mantienen abiertas evaluaciones sobre sustancias químicas asociadas a envases alimentarios y disruptores endocrinos.
Por su parte, Naciones Unidas negocia actualmente un Tratado Global sobre Plásticos destinado a reducir la contaminación derivada de este material. Greenpeace reclama que ese acuerdo incluya un recorte del 75 por ciento en la producción mundial de plástico virgen antes de 2040.
El informe también cuestiona el actual sistema regulatorio europeo e internacional. Greenpeace sostiene que las normas vigentes analizan sustancias individuales, pero no evalúan el denominado «efecto cóctel», es decir, la interacción simultánea entre múltiples químicos y partículas.
Qué deben saber las familias
Greenpeace plantea varias recomendaciones dirigidas a reducir la exposición infantil a microplásticos mientras no existan cambios regulatorios más estrictos. Entre ellas destacan:
- evitar calentar las bolsitas en microondas o baño maría;
- priorizar envases de vidrio;
- y servir el contenido en un cuenco o cuchara en lugar de permitir la succión directa desde la boquilla.
La organización también reclama mayor transparencia a las multinacionales alimentarias y exige que las empresas publiquen todos los compuestos detectados en sus envases mediante técnicas modernas de análisis químico.
Un debate creciente sobre salud pública y plásticos
El estudio llega en un momento de creciente preocupación internacional por la presencia de microplásticos en el organismo humano. Investigaciones recientes han localizado partículas plásticas en sangre, placenta, pulmones y tejidos cerebrales.
En España, asociaciones de consumidores y entidades medioambientales llevan años reclamando una regulación más estricta de los envases alimentarios infantiles y una reducción del plástico de un solo uso.
El informe de Greenpeace sostiene que la actual dependencia de envases multicapa dificulta además el reciclaje y agrava el problema ambiental. En sus conclusiones, la organización considera que el sistema actual de seguridad alimentaria «está diseñado para fallar» porque no incorpora plenamente los nuevos conocimientos científicos sobre microplásticos y sustancias no añadidas intencionadamente.
Qué dicen Nestlé o Danone
Al cierre de esta información, no consta una respuesta pública específica de Nestlé o Danone al informe concreto de Greenpeace sobre microplásticos en bolsitas de comida infantil elaborado por SINTEF Ocean y difundido este 21 de mayo 2026.
Tampoco aparecen comunicados oficiales en los resultados públicos consultados que rebatan directamente los datos del estudio o anuncien investigaciones internas tras su publicación.
Sí existen, en cambio, posicionamientos generales de ambas compañías sobre sostenibilidad y reducción de plásticos.
Nestlé sostiene en su web corporativa que trabaja para reducir el impacto ambiental de sus envases y respalda un tratado global contra la contaminación plástica impulsado por la ONU. La multinacional afirma que investiga nuevas soluciones de envasado y reciclaje.
Danone también ha difundido recientemente información sobre reducción de plástico en sus envases y estrategias de sostenibilidad, aunque sin referencia específica al informe de Greenpeace ni a la presencia de microplásticos en alimentación infantil.
En el propio documento de Greenpeace se señala que ambas empresas cumplen previsiblemente la legislación vigente, pero la organización considera que la normativa actual resulta insuficiente para evaluar la migración de microplásticos y sustancias químicas desde los envases alimentarios.
Preguntas frecuentes relacionadas

¿Qué son los microplásticos presentes en alimentos infantiles?
Son partículas diminutas de plástico que pueden desprenderse de los envases o incorporarse durante la producción y el transporte de los alimentos. El informe de Greenpeace detectó principalmente polietileno y polipropileno en bolsitas de comida para bebés.
¿Es seguro calentar bolsitas de comida para bebés?
Los expertos recomiendan evitarlo. Greenpeace advierte de que el calor puede acelerar la degradación del plástico y aumentar la liberación de microplásticos y sustancias químicas al alimento.
¿Qué riesgos tienen los disruptores endocrinos en lactantes?
Estas sustancias pueden alterar el funcionamiento hormonal durante etapas críticas del desarrollo infantil. Algunos estudios relacionan determinados disruptores endocrinos con alteraciones metabólicas, neurológicas y reproductivas.
¿Qué alternativas existen a los envases plásticos infantiles?
Las organizaciones de consumidores y entidades ecologistas recomiendan priorizar tarros de vidrio, recipientes reutilizables o comida casera preparada y conservada en materiales inertes.
¿Qué recomienda Greenpeace sobre la alimentación infantil en plástico?
La organización pide reducir el uso de envases plásticos de un solo uso, aumentar la transparencia química de las empresas y aplicar el principio de precaución en productos destinados a bebés y lactantes.



