Eva López Simón[1]

La gran apuesta del Gobierno Regional de Madrid presidido por Isabel Díaz Ayuso para la recuperación de la actividad asistencial durante la pandemia de la COVID-19 ha sido la construcción del Hospital Enfermera Isabel Zendal. 

Sin entrar en el coste económico, que se ha disparado, y la decisión, que consideramos errónea, de detraer profesionales de otros hospitales de la Comunidad Autónoma, a día de hoy el funcionamiento es de sólo el 43 por ciento de las camas habilitadas. 

En concreto, de las 528 camas de hospitalización, 50 de cuidados intermedios y 16 de UCI, en estos momentos hay ocupadas 196 en hospitalización y 32 en cuidados críticos en una tendencia a la baja de la incidencia de 273 casos por cada cien mil habitantes, el mayor de las comunidades autónomas.

Pero esta apuesta del gobierno regional ha tenido unas graves consecuencias en la atención sanitaria al margen de los pacientes covid que se traduce en unos datos alarmantes.

El aumento de la lista de espera para ser intervenido quirúrgicamente, consultas y pruebas diagnósticas, las esperas superiores a la semana para ser atendidos telefónicamente en los Centros de Atención Primaria y el cierre de los Servicios de Urgencia de Atención Primaria desde hace un año, hace que la atención sanitaria en la Comunidad de Madrid se haya deteriorado gravemente en el último año.

El 26 de febrero de 2020 se registró el primer caso de covid en la Comunidad de Madrid, un año después la situación del Servicio Madrileño de la Salud es la siguiente:

  • La capacidad de los hospitales para hacer intervenciones quirúrgicas se ha reducido a la mitad, de las 35 653 pacientes mensuales que abandonaban la lista de espera en 2020 se ha pasado a los 17 815 actuales. Por lo que la demora para ser atendidos se ha incrementado en 39 días. 
  • El dato más grave que informa del deterioro está en la lista de pacientes con esperas superiores a seis meses que ha pasado de 233 en enero de 2020 a 10 109 en enero 2021.

Se reducen las solicitudes y aumenta la espera

Por otra parte, la capacidad para hacer primeras consultas se ha reducido un 19 por ciento, de las 416 654 pacientes mensuales que abandonaban la lista de espera en 2020 se ha pasado a los 300 151 actuales, lo que ha provocado que la demora para una primera consulta se haya incrementado en siete días (a pesar de que las solicitudes de primera consulta se hayan reducido en un 28 por ciento, de las 422 126 solicitudes mensuales en 2020, a las 305 849 actuales).

También la capacidad para hacer pruebas diagnósticas se ha reducido. De los 166 922 pacientes mensuales que abandonaban la lista de espera en 2020 se ha pasado a los 133 759 actuales (un 20 por ciento), lo que ha provocado que la demora se haya incrementado a pesar de que la solicitud de pruebas diagnósticas se haya reducido en un 16,4 por ciento, de las 187 667 solicitudes mensuales en 2020, a las 156 858 actuales.  

La falta de profesionales y de voluntad política, ha provocado que los 37 Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) continúen cerrados. En el último año se han podido dejar de atender 775 mil consultas en los centros.

Por todo ello, desde UGT-Madrid denunciamos el deterioro y reclamamos un verdadero Plan de Recuperación de la Actividad Asistencial en la Comunidad Autónoma de Madrid con el fin de retomar la plena asistencia sanitaria de los pacientes covid y no covid.

  1. Eva López Simón es la secretaria de Políticas Sociales y Sector Público de UGT Madrid
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