«Una muralla salpicada cada diez kilómetros más o menos por un puesto de guardia. Un muro erigido con bloques modulares de hormigón de cerca de tres metros que muy pronto estarán coronados por alambres de púas, y que ya cubre medio centenar de kilómetros de los casi quinientos que separan Turquía de Irán». 

Así es como el enviado especial del canal privado francés TF1 describe el muro que está construyendo el ultraconservador régimen turco para impedir que transiten por su territorio los afganos que huyen del país e intentan llegar a la Unión Europea atravesando Irán y Turquía.

En el momento de la grabación efectuada por los reporteros del canal francés –que lo emitió el 31 de agosto pasado- al otro lado de la frontera ya estaban atrapados 15.000 migrantes, mayoritariamente afganos vigilados por militares y policías turcos, según explicó a los periodistas el gobernador de la región turca de Van, añadiendo que están utilizando «las mejores herramientas de vigilancia, como cámaras térmicas y radares».

Turquía, que ya tiene en su territorio a tres  millones y medio de refugiados sirios, se prepara para impedir la oleada de afganos que prevé van a llegar como consecuencia de la implantación del poder de los talibanes, que ayer celebraban la salida del último militar estadounidense con una especie de entierro multitudinario de tres ataúdes envueltos en las banderas de Estados Unidos, Reino Unido y Francia. 

Según el gobierno ultra de Recep Tayyip Erdogan –quien ha pedido a los países de la UE que asuman sus responsabilidad en materia de acogida-  en Turquía ya se han refugiado 300.000 afganos que han llegado a pie atravesando pasajes fronterizos, y se han dispersado en pequeños grupos por las montañas, caminando de noche y evitando las ciudades y los pueblos.

Todos ellos comparten la mima historia: tras años de guerra y miseria, ahora intentan escapar «de los talibanes y el caos». Han vendido todo lo que poseían y han pagado entre 1000 y 1200 dólares a alguien que prometió «conducirles hasta Estambul» y, sin embargo, una vez en territorio turco les ha dejado abandonados a su suerte.

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

Deja un comentario