
El presidente Donald Trump ha situado la religión y la lealtad nacional del candidato demócrata al Senado por Michigan, Abdul El-Sayed, en el centro de la recta final electoral. En un mitin celebrado en Port Huron lo calificó de extremista, lo vinculó sin pruebas con organizaciones terroristas y sugirió que necesitaría controles especiales para acceder al Senado.
El-Sayed, nacido en Estados Unidos y antiguo director de Salud de Detroit, niega cualquier relación con grupos extremistas. Si gana el 3 de noviembre, se convertirá en el primer senador musulmán del país. Su rival republicano, el excongresista y antiguo agente del FBI Mike Rogers, también ha cuestionado públicamente su lealtad.
La estrategia ha provocado la ruptura pública de Bishara Bahbah, fundador de Arab Americans for Trump en 2024, quien calificó las declaraciones presidenciales de racistas y afirmó que ya no votaría por Trump. El episodio adquiere especial importancia en Michigan, donde el voto árabe estadounidense contribuyó a la victoria republicana de 2024 y la carrera por el Senado continúa abierta.
Acusaciones sin pruebas contra El-Sayed
Trump llamó a El-Sayed «yihadista», afirmó que estaba «del lado de los terroristas» y sostuvo que tendría que pasar por un detector de metales antes de entrar en el Senado. También recurrió a los atentados del 11 de septiembre de 2001 para presentar su derrota electoral como una cuestión de seguridad nacional.
El presidente y otros dirigentes republicanos intentan relacionarlo con los Hermanos Musulmanes. Associated Press señala que no existe evidencia de que El-Sayed pertenezca a esa organización. El candidato ha rechazado repetidamente la acusación y considera vergonzoso que se cuestione su fidelidad al país por su nombre o su religión.
Mike Rogers repitió antes del mitin que la victoria de El-Sayed en las primarias había sido celebrada por los Hermanos Musulmanes. Durante el último debate le preguntó si estaba «con Estados Unidos» o con grupos terroristas extranjeros. Esa formulación traslada la disputa desde sus posiciones políticas hacia la sospecha de que un ciudadano musulmán debe demostrar una lealtad diferente de la exigida a otros candidatos.
La Constitución prohíbe las pruebas religiosas
Los candidatos pueden ser criticados por sus propuestas, declaraciones, relaciones políticas y antecedentes. La religión, sin embargo, no constituye un requisito legal para acceder al Senado. El artículo VI de la Constitución establece que nunca se exigirá una prueba religiosa para ejercer un cargo o responsabilidad pública federal.
Las cláusulas religiosas de la Primera Enmienda protegen además el libre ejercicio de la religión y limitan la intervención gubernamental en las creencias. Esas garantías no impiden el debate electoral ni convierten toda referencia religiosa en ilegal, pero explican por qué la asociación entre una fe y la inelegibilidad para un cargo contradice un principio constitucional básico.
El-Sayed respondió que Trump podría llamarlo senador después de noviembre. También afirmó que su campaña rival intenta reducirlo a su nombre y su fe. El senador independiente Bernie Sanders, quien participa en sus actos, acusó a Trump de recurrir a la islamofobia para desviar la atención de la sanidad, la vivienda y la desigualdad.
Bahbah rompe con la estrategia que ayudó a construir
La condena de Bishara Bahbah resulta políticamente significativa porque no procede de la oposición demócrata. El académico palestino estadounidense fundó Arab Americans for Trump para las elecciones de 2024 y participó en el acercamiento republicano a comunidades descontentas con la política de Joe Biden hacia Gaza.
La organización cambió después su nombre por Arab Americans for Peace. En una entrevista con CNN, Bahbah calificó los ataques contra El-Sayed de racistas, dijo que alejaban a los votantes árabes y musulmanes y aseguró que, si Trump figurase ahora en la papeleta, no lo apoyaría. También rechazó que un presidente desacredite a una persona por su religión.
Trump ganó Michigan en 2024 y fue el primer candidato presidencial republicano desde 2000 que se impuso en Dearborn, ciudad con una de las mayores concentraciones de población árabe estadounidense del país. Esa coalición se construyó en parte sobre el rechazo a la actuación de la Administración Biden en Gaza y sobre la promesa de Trump de evitar nuevas guerras.
La guerra con Irán y el respaldo posterior de Trump a nuevas operaciones en Oriente Próximo han debilitado esa relación. El cambio de Bahbah no demuestra por sí solo una transferencia electoral de toda la comunidad, pero ofrece una señal concreta de fractura entre el presidente y uno de los dirigentes que organizó su apoyo en 2024.
Una campaña áspera con críticas legítimas y ataques identitarios
El-Sayed afronta controversias que pueden examinarse sin recurrir a su religión. Ha recibido críticas por sus vínculos políticos con el comentarista Hasan Piker, quien ha pronunciado declaraciones ofensivas sobre Estados Unidos, Israel y personas judías. También tuvo que disculparse por una respuesta a un ataque contra una sinagoga que fue interpretada como una justificación de la violencia.
El candidato demócrata mantiene una posición muy crítica con las operaciones militares israelíes en Gaza y ha eludido responder qué país, Israel o Irán, considera una amenaza mayor para Estados Unidos. Esos antecedentes forman parte del debate público. No prueban, sin embargo, la pertenencia que Trump le atribuye ni convierten su fe musulmana en una amenaza para la seguridad nacional.
La campaña también se ha complicado por un anuncio de un comité independiente favorable a El-Sayed que relacionó el precio de los alimentos con la ayuda estadounidense a Israel. Su equipo se distanció del mensaje y recordó que, por ley, el candidato no controla la publicidad elaborada por grupos externos.
El-Sayed conserva una ventaja estrecha en los sondeos
El promedio de cinco encuestas de 270toWin sitúa a El-Sayed en el 48,4 por ciento y a Rogers en el 45,2. La distancia de 3,2 puntos describe una ventaja demócrata, pero no una carrera decidida.
La encuesta más reciente incluida en esa media, elaborada por InsiderAdvantage entre 1200 votantes probables y cerrada el 23 de octubre, concede un 47 por ciento a El-Sayed y un 46 a Rogers, con un margen de error de 2,8 puntos. La diferencia de un punto queda dentro de ese margen.
Otro estudio de RedBox Research, patrocinado por el comité progresista A Fight Worth Having, ofrece un 48,3 por ciento al demócrata y un 43,1 al republicano. Entrevistó por internet a 2696 votantes probables del 20 al 23 de octubre y declara un margen de error de cinco puntos. El patrocinio partidista y el elevado efecto de diseño aconsejan no utilizarlo aisladamente como medida de la carrera.
En el ámbito nacional, el promedio de Call the Map del 27 de octubre mantiene a los demócratas 7,8 puntos por delante en el voto genérico y sitúa la desaprobación neta de Trump en 25,2 puntos. Es una media demoscópica nacional, no una proyección de escaños ni un sustituto de las encuestas de Michigan.
La identidad sustituye al argumento económico
El mitin de Port Huron no incluyó una nueva inversión industrial como las que Trump ha presentado en otros estados. El presidente optó por convertir al candidato rival en una amenaza existencial cuando los republicanos afrontan dificultades por los precios y la guerra. Este Observatorio ha explicado que los votantes sitúan el coste de la vida y el final de la guerra por encima de la agenda presidencial.
La estrategia persigue movilizar a la base republicana y obligar a El-Sayed a defender su identidad en lugar de sus propuestas. También entraña un riesgo: reabrir la distancia con votantes árabes y musulmanes que ayudaron a Trump en 2024 y que ahora pueden interpretar el ataque como una descalificación colectiva.
La contienda de Michigan puede contribuir a decidir el control del Senado. A una semana de las urnas, los sondeos muestran una ventaja demócrata pequeña y variable. No existe todavía una encuesta cerrada después del mitin que permita medir si las declaraciones de Trump movilizan a sus partidarios, refuerzan a El-Sayed o producen ambos efectos en grupos diferentes.



