E. G. Sánchez
La ciudad eslovaca de Trenčín es, junto a la finlandesa de Oulu, Capital Europea de la Cultura en 2026. Es la segunda vez que Eslovaquia acoge en su territorio una Capital Europea de la Cultura, pues a Kosice le correspondió tal honor en 2013. Esta distinción aporta diversidad, impulsa la creatividad y proporciona un nuevo potencial a la región. Para Trenčín esto supone prestigio, un impacto positivo y una transformación a largo plazo.
Hablamos de una coqueta población de 55.000 habitantes situada en el valle del río Váh, cerca de la frontera con la República Checa y a unos 120 km de Bratislava, lo que le otorga una posición estratégica. Destaca en el perfil de la ciudad el imponente castillo de Trenčín, encaramado en lo alto de una colina.
El eslogan de Trenčín 2026 ‘Despertando la curiosidad’ ha sido elegido como punto de partida del cambio y el conocimiento. Y es ese espíritu de indagación lo que anima a la gente a reflexionar sobre su entorno, explorar nuevas posibilidades y plantearse interrogantes. Con este lema, se pretende asombrar al público y abrirse a lo desconocido.
Desde el corazón de Europa, la exposición colectiva Igualdad glocal y hospitalidad (¿Ideas no válidas?) reúne en Trenčín a artistas de distintos países para explorar la vigencia de los ideales ilustrados en un continente atravesado por la desigualdad, la crisis ecológica, la inmigración y la guerra.
La exposición conecta cuestiones que ya no pueden entenderse de forma aislada: los movimientos migratorios, las desigualdades económicas y sociales, la emergencia climática y la creciente inestabilidad política y económica. De ahí el concepto de «glocal» que, a través de una fusión de los términos global y local, pone el foco en problemas de alcance internacional que adquieren una dimensión concreta en cada sociedad y territorio.

Y es que la política nacional, enmarcada en su contexto global, está muy presente en esta capitalidad europea de Trenčín. En un discurso inaugural muy politizado, su alcalde, Richard Rybníček, insistió en la voluntad de presentar una ciudad abierta y tolerante, en consonancia con los valores europeos, llegando incluso a subrayar el apoyo que debe brindarse a Ucrania frente al agresor ruso. Contrastan sus palabras con la postura del Gobierno de Eslovaquia, del conservador y populista Robert Fico, quien, en su cuarto mandato, sigue mostrando posiciones más cercanas a Vladímir Putin.
Eslovaquia destaca geopolíticamente por estar en Europa central, entre el mundo occidental ( UE y OTAN) y la vecindad de Rusia y Ucrania, lo que le confiere una posición estratégica como país de tránsito y frontera oriental de la UE. El actual Gobierno eslovaco combina una orientación socialdemócrata, nacional-conservadora y soberanista y, como hemos apuntado antes, mantiene una posición crítica con la UE y con el apoyo militar a Ucrania.
No debe perderse de vista que la guerra en Ucrania ha tenido un impacto directo sobre la economía eslovaca. La reducción y el encarecimiento de los suministros energéticos procedentes de Rusia, en el contexto de las sanciones europeas y de la ruptura progresiva de los vínculos energéticos con Moscú, han contribuido a elevar los costes de la energía y a aumentar la presión sobre hogares y empresas.
Todo este panorama ha dado lugar a una paradoja llamativa: en la ceremonia de inauguración de Capital Europea de la Cultura de Trenčín no estuvo presente Martina Šimkovičová, ministra de la Cultura del Gobierno eslovaco. Šimkovičová, miembro del derechista y soberanista Partido Nacional Eslovaco (SNS), cuenta con el repudio del sector cultural por la purga política que llevò a cabo en 2024 y que se sustanció en la destitución de Matej Drlička y Alexandra Kusá, quienes dirigían, respectivamente, el Teatro Nacional y la Galería Nacional de Eslovaquia.
Más aún: Šimkovičová muestra un marcado conservadurismo social, especialmente en cuestiones relacionadas con los derechos LGTBI y los valores tradicionales. Fruto de esta postura, aboga por que las ayudas públicas deban orientarse más bien hacia proyectos pronacionales, el folclore y las tradiciones.
En este contexto, se entiende mejor la relevancia de la muestra ‘Archivo de la desobediencia’, del italiano Marco Scotini, en el marco de la gran exposición que hemos citado más arriba, en la que se alertaba sobre los peligros del populismo. En el manifiesto sobre fondo rojo que cubre el suelo de la instalación, los colectivos ‘Iniciativa por la Libertad Artística’ (AFI) y ‘Cultura Abierta!’ denuncian el «desmantelamiento de instituciones independientes y la toma de control de la cultura por parte de un ministerio que ataca la democracia y la diversidad».









Un breve paseo infinito lleno de historia
Visible desde gran parte de la ciudad, el castillo de Trenčín es sin duda su monumento más emblemático. Situado sobre la colina que señorea esta hermosa localidad, su historia se remonta a la época del Imperio romano, tal como atestigua la inscripción que narra la victoria de la Segunda legión romana en Laugaricio (nombre latino de Trenčín) en el año 179.
Desde el siglo once sirvió como fortaleza defensiva clave en la frontera norte del Reino de Hungría, al que pertenecía Trenčín. En el siglo catorce adquirió aún mayor relevancia bajo el dominio del poderoso oligarca Matúš Čák, quien controló desde esta ciudad gran parte del territorio que hoy ocupa Eslovaquia.
De paseo por el centro de Trenčín, la plaza Mierové námestié (plaza de la Paz) es una parada imprescindible para el visitante. Se trata de una plaza alargada, situada en pleno corazón de la ciudad, que está rodeada de edificios históricos de época renacentista. En ella se encuentran el ayuntamiento, la oficina de correos y el casino, además de numerosas cafeterías, restaurantes con terraza y tiendas. También allí se alza la Columna de la Peste, un monumento conmemorativo que se levantó tras la grave epidemia que azotó Trenčín en 1710.
Grupos de niños juegan frente a la iglesia San Francisco Javier, erigida en el siglo dieciocho en un ambiente apacible de arquitectura centenaria. Al fondo de esta plaza ovalada, este paseo nos conduce más allá de la Torre de la ciudad, que sirve de acceso al ayuntamiento y a un pequeño auditorio al aire libre.
Siguiendo el recorrido, nos encontramos con un monumento de la época soviética frente a la tranquila Plaza Štúrovo, que nos acoge con edificios en tonos pastel y una sinagoga tocada por una enorme cúpula verde y cuyo interior ha sido renovado gracias a los fondos de la capitalidad cultural europea. En el centro de la plaza, un tubo curvo, de aspecto similar al respiradero de un barco, dispone de una manivela en un lateral que, al accionarla, ofrece al visitante poemas en eslovaco, lengua eslava hablada por unos 5,2 millones de personas y un de los veinticuatro idiomas oficiales de la UE desde 2004.
Allí nos sentamos para respirar en calma el ambiente único de esta ciudad junto a la fuente del duende Valentín, una criatura mitológica eslava relacionada con el agua que se asoma desde dentro de un pozo y escupe un chorro que atraviesa el suelo formando enormes parábolas. Trenčín 2026 nos regala una ciudad abierta al cambio, que se renueva y nos asombra con sus propuestas arriesgadas en medio de un panorama geopolítico complejo.
La ciudad invierte en infraestructuras
El proyecto de Trenčín Capital Europea de la Cultura 2026 cuenta con un presupuesto de unos veinticinco millones de euros, a lo que se suman fondos estructurales y de la UE dedicados a grandes inversiones en infraestructuras urbanas y de transporte. Trenčín ha apostado por mejorar los espacios públicos. Algunas zonas antes poco utilizadas han sido renovadas y se han renovado y se han forjado una nueva identidad como lugares de encuentro y sede de eventos culturales o actividades para la comunidad.
La transformación del antiguo puente ferroviario en el Puente Fiesta, una pasarela peatonal y cultural, ha recibido una aportación económica de 10,5 millones de euros. Además, la ciudad recupera espacios naturales mediante nuevos paseos, carriles bici y esculturas al aire libre en el aluvión del río Váh. La renovación del Cine Hviezda de 1940, ha tenido un presupuesto estructural inicial de 2,87 millones de euros. El espacio reabrió reconvertido en un hub cultural multimedia equipado con laboratorios creativos, estudios fotográficos y salas de conciertos. Construida en 1913, la Sinagoga de Trenčín, con una mezcla de estilos modernista y bizantino, se ha beneficiado de 2,3 millones de euros para su reconstrucción integral. La decoración interior ha quedado magníficamente restaurada con pinturas que simbolizan el árbol de la vida. La Sinagoga organiza exposiciones y actividades culturales de la programación cultural de Trenčin 2026.

Ol’ga Hodálová, representante de la comunidad judía de Trenčín explica que los judíos perseguidos por el régimen eslovaco aliado de Hitler fueron sometidos a leyes antisemitas, despojados de sus bienes y deportados masivamente a campos de concentración y exterminio. En total, cerca de 70.000 judíos fueron deportados y más de 60.000 fueron asesinados. Actualmente hay doce comunidades judías en Eslovaquia y unos 2000 judíos en todo el país. Una exigüa cifra en comparación con los cerca de 150.000 que había en 1939.
Por último, la Casa Comarcal, que se encuentra junto al Hotel Elizabeth, es una histórica casa señorial que se ha beneficiado de una renovación a fondo para convertirse en un centro cultural con una inversión total de 4,9 millones de euros.
¿Qué permanecerá después de 2026?
Aunque el año 2026 marcará el pico de esta iniciativa, la capitalidad cultural europea dejará en Trenčín nuevos espacios públicos, una comunidad más fuerte y más abierta al espíritu colaborativo, nuevas experiencias y una perspectiva renovada de la ciudad. Trenčín 2026 no es solo un programa cultural: es la visión de una ciudad que sabe reforzar y aprovechar, reunir a la gente e inspirar su potencial por toda Europa a través de otros.




