Cuando Luiz Inácio Lula da Silva, con una remontada histórica, vence en las elecciones brasileñas para un cuarto mandato, al ultraderechista Flávio Bolsonaro, no cabe la menor duda de que está defendiendo la democracia y, por lo que a nosotros también nos interesa, aumenta la posibilidad de que el presidente brasileño, como la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, asistan a la Treinta Cumbre Iberoamericana, que se celebra los días 4 y 5 de noviembre en Madrid.

No cabe duda de que la presencia de los mandatarios de Brasil y México es fundamental para alcanzar los retos planteados; a saber: superar el fracaso de la anterior Cumbre en Ecuador y refundar el espacio iberoamericano.

Pero además de los acuerdos alcanzados en las numerosas reuniones habidas y por haber, son también muy importantes los trabajos de las instituciones y en este artículo nos ocuparemos de la nueva etapa iniciada por un organismo iberoamericano, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), creada en 1949 como Oficina de Educación Iberoamericana y transformada en 1954 en organismo internacional ampliando sus competencias, más allá de la educación, a la ciencia, la tecnología, la cultura y la cooperación para el desarrollo.

En los últimos ocho años, durante el mandato de Mariano Jabonero como secretario general, veintidós millones de personas se han beneficiado de la acción cooperativa de la OEI, a través de 2400 proyectos ejecutados con el trabajo y la colaboración de sus veinte oficinas regionales, con una plantilla de trescientas personas, una red de más de tres mil colaboradores y con 1165 millones de dólares gestionados. Es, por tanto, una de las mayores redes de cooperación de Iberoamérica.

Por su proyección internacional la OEI ha recibido varios reconocimientos internacionales, entre los que destacamos su incorporación como organismo observador de las Naciones Unidas (2023), el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional (2024) o el Premio Simón Bolívar a la Integración Regional otorgado por el Parlamento Andino (2025).

Todo ello se puede leer en la Memoria institucional presentada el pasado 16 de octubre en la quince Asamblea General, celebrada en Buenos Aires, en la que se abordaron, entre otras cuestiones, la evolución económica de la organización, la elección del argentino Andrés Delich como nuevo secretario general para el periodo 2027-2030 o la elección de Perú como sede de la dieciséis Reunión Ordinaria de la Asamblea General prevista para 2030.

Andrés Guillermo Delich es un especialista en gestión educativa. Fue ministro de Educación (2001), cofundador del Centro de Políticas Públicas (CEEP), director de la oficina de la OEI en Buenos Aires entre 2016 y 2018 y Adjunto a la secretaria general desde 2019, acompañando a Mariano Jabonero en los trabajos desarrollados. Ahora es el nuevo secretario general de la OEI.

Desde estas páginas, le deseamos el mayor de los éxitos en esta nueva etapa. Estamos convencidos que trabajos, como los realizados por la OEI, contribuyen a dicha refundación.

  • Pie de foto: Participantes en la quince Asamblea General de la OEI 16OCT2026

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