La Treinta Cumbre Iberoamericana ha generado numerosos trabajos elaborados por distintos centros de análisis y pensamiento. Hoy me referiré a uno de ellos, la revista Política Exterior que en su número 233, de septiembre/octubre, ha publicado un monográfico titulado «¿Qué une a Iberoamérica?» con distintos artículos sobre temas variados relativos a la Cumbre.
De estos, me referiré, por el momento, al trabajo titulado «Cómo convertir treinta años de cumbres en poder real» de Josep Borrell, presidente del Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona (CIDOB) y exalto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior y los Asuntos de Seguridad y de Domènec Ruiz Devesa exeurodiputado e investigador sénior del CIDOB.
El trabajo informa y propone sobre lo que han sido las Cumbres Iberoamericanas, sobre los resultados que debería tener la que ahora nos ocupa y también sobre la importancia y, por tanto, la necesaria participación de la sociedad civil; un tema que nos motiva especialmente. De forma concreta cito el párrafo siguiente:
«La elección de Madrid como sede de la treinta Cumbre no es azarosa ni meramente protocolaria. Es la cuarta vez que España organiza una cumbre iberoamericana, tras Madrid 1992, Salamanca 2005 y Cádiz 2012. Pero ahora la capital ha superado el millón de residentes de origen latinoamericano, uno de cada siete de sus habitantes, lo que la convierte en la ciudad con mayor diáspora latinoamericana de Europa, y probablemente en la metrópoli donde el proyecto iberoamericano tiene mayor presencia cotidiana. Quizá esta sea una de las dimensiones más prometedoras, y hasta ahora más descuidadas, para revitalizar la comunidad iberoamericana: su potencial como espacio de interacción y cooperación entre la sociedad civil, las universidades y redes científicas, los gobiernos locales y otros actores, más allá de la dimensión intergubernamental y político-diplomática. Mientras las relaciones diplomáticas atraviesan periodos de tensión o cambian los gobiernos, estas redes siguen impulsando proyectos de investigación, movilidad e innovación. Reforzar esta dimensión multinivel, facilitando una mayor participación de la sociedad civil organizada en la preparación y el seguimiento de las cumbres, contribuirá a dotar de mayor dinamismo, legitimidad y continuidad a la Conferencia Iberoamericana».
Veremos si en esta Cumbre hay resultados sobre este asunto. En cualquier caso, creo que este es un buen proyecto para dos digitales hermanos como son Aquí Madrid y Periodistas en Español, lo que nos coloca en disposición de seguir trabajando después de la Cumbre en el seguimiento de los acuerdos que se tomen en la misma.
Y para meternos en materia, nos referimos hoy a los últimos trabajos de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), una organización internacional local y no gubernamental, fundada en Madrid en 1982, agrupa a veintinueve ciudades, incluyendo algunas capitales de la Comunidad Iberoamericana y otras grandes urbes, con más de 76 millones de habitantes que hablan español y portugués.
A lo largo de los años, la UCCI ha construido un patrimonio de conocimiento único y exclusivo en Europa e Iberoamérica. Fomenta la acción internacional de las ciudades, la gobernanza multinivel, la cooperación técnica y las alianzas sostenibles, alineadas con la Agenda 2030. Promueve el desarrollo urbano integrado, la innovación pública, el intercambio de conocimientos y el desarrollo de proyectos, priorizando soluciones originales para enfrentar los retos urbanos. La capacitación constante es una parte central de su trabajo en las últimas cuatro décadas.
Son miembros natos de la UCCI:
- Comú d´Andorra la Vella (Principado de Andorra, 2008).
- Municipalidad de Asunción (Paraguay, 1982).
- Alcaldía Mayor de Bogotá (Colombia, 1982).
- Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina, 1982).
- Gobierno del Distrito Federal de Brasilia (Brasil, 1986).
- Municipio Bolivariano Libertador de Caracas (Venezuela, 1982).
- Municipalidad de Guatemala (Guatemala, 1982).
- Gobierno de la Ciudad de México (México, 1982).
- Alcaldía del Distrito de Panamá (Panamá, 1982).
- Gobierno Provincial de La Habana (Cuba, 1982).
- Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (Bolivia, 1982).
- Municipalidad Metropolitana de Lima (Perú, 1982).
- Câmara Municipal de Lisboa (Portugal, 1982).
- Ayuntamiento de Madrid (España, 1982).
- Alcaldía de Managua (Nicaragua, 1982).
- Intendencia de Montevideo (Uruguay, 1982).
- Municipio del Distrito Metropolitano de Quito (Ecuador, 1982).
- Prefeitura de Rio de Janeiro (Brasil, 1982).
- Municipalidad de San José (Costa Rica), 1982).
- Municipio de San Juan (Puerto Rico, 1982).
- Alcaldía de San Salvador Centro (El Salvador, 1982).
- Ilustre Municipalidad de Santiago (Chile, 1982).
- Gobierno Autónomo Municipal de Sucre (Bolivia, 1986)-
- Alcaldía del Distrito Nacional Santo Domingo (República Dominicana, 1982).
- Alcaldía Municipal del Distrito Central Tegucigalpa (Honduras, 1982).
Y son miembros asociados:
- Ayuntamiento de Barcelona (España, 1987).
- Prefeitura de Sao Paulo (Brasil, 1989).
- Alcaldía de Puerto Príncipe (Haití, 2010).
- Ayuntamiento de Cádiz (España, 2014).
El evento más destacado hacia la Treinta Cumbre Iberoamericana ha sido la organización del Segundo Encuentro de Ciudades Iberoamericanas el día 19 de octubre en Madrid.

Para Almudena Maíllo, secretaria general de la UCCI y concejala delegada de Turismo del Ayuntamiento de Madrid, «el valor de este Encuentro está también en convertir el conocimiento y la experiencia de nuestras ciudades en respuestas compartidas. No se trata de buscar recetas universales, sino de conocer qué está funcionando, aprender también de las dificultades y adaptar esas soluciones a la realidad de cada ciudad. Esa capacidad de conectar experiencias y transformarlas en acción es una de las grandes fortalezas de la UCCI».
Este Encuentro de Ciudades Iberoamericanas, ha concluido con la firma de la Declaración Iberoamericana de Alcaldes y Alcaldesas, un compromiso político compartido por los gobiernos locales de la región para trabajar de forma coordinada en los asuntos que afectan directamente a sus ciudadanos. La cita, organizada por la UCCI y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), ha reunido a representantes de veintiocho ciudades, entre ellos dieciocho alcaldes y alcaldesas y el documento se trasladará a la treinta Cumbre Iberoamericana.
El texto ha sido aprobado por consenso por ciudades con realidades económicas y sociales muy diferentes. Junto a los gobiernos locales, han tomado parte en el Encuentro organismos internacionales, delegaciones diplomáticas, bancos de desarrollo, empresas y representantes del ámbito académico y de la sociedad civil.
Bajo el lema «Ciudad a ciudad construimos Iberoamérica», los compromisos de la Declaración se organizan en cinco ámbitos.
- Gobernanza urbana.
Las ciudades se comprometen a reforzar su planificación a largo plazo, ganar autonomía y coordinarse mejor con otros niveles de gobierno. Para financiar estos objetivos, impulsarán nuevas fórmulas de colaboración con la banca de desarrollo y el sector privado, con prioridad para la vivienda asequible y la regeneración urbana. - Innovación, datos e inteligencia artificial.
Los gobiernos locales avanzarán en la digitalización de la gestión municipal y tratarán los datos urbanos como un recurso público y seguro. Se comprometen a usar la inteligencia artificial de forma transparente y responsable, y a compartir experiencias y formación para reducir la brecha digital. - Desarrollo económico local, empleo y alianzas.
Las ciudades se comprometen a formar, retener y atraer talento, con especial atención al empleo juvenil. Apoyarán a pymes y emprendedores con financiación y acompañamiento, y cooperarán entre sí y con el sector privado para atraer inversión. - Cultura, patrimonio e industrias creativas.
La Declaración sitúa la cultura como parte esencial de la estrategia urbana. Las ciudades se comprometen a mantener los centros históricos vivos y habitados, impulsar las industrias creativas como fuente de empleo, promover un turismo sostenible y aprovechar el potencial del español y el portugués. - Seguridad y cohesión social.
Las ciudades apuestan por una seguridad basada en la prevención y la proximidad, que favorezca la convivencia y respete los derechos fundamentales. Se comprometen también a cuidar el espacio público y a colaborar entre administraciones frente a la inseguridad transnacional y digital.
Junto a estos compromisos, las ciudades han acordado avanzar en la construcción de una Agenda Urbana Iberoamericana, articulada por la UCCI. Se trata de un proceso con vocación de permanencia que permitirá convertir el trabajo conjunto de los gobiernos locales en cooperación concreta, formación y conocimiento compartido, y dar seguimiento a los compromisos asumidos en Madrid.
En definitiva, estamos ante un ámbito de trabajo con grandes posibilidades para la cooperación iberoamericana. Esperemos que los mandatarios lo tengan presente en la Declaración Final de la Treinta Cumbre Iberoamericana.




