El Avance del nuevo plan general de Torres de la Alameda mantiene 2387 viviendas pendientes y abre 350 hectáreas productivas en un municipio de 7829 habitantes. Encima, en 2026 aterrizan dos fases de un campus de centros de datos, un corredor solar recién aprobado y una nueva línea eléctrica. La depuradora, dimensionada para cien mil habitantes equivalentes, ofrece un margen enorme sobre el papel; por eso la prueba decisiva se desplaza. Ya no es cuánta agua, sino cuánta potencia, cuánta movilidad y cuántos servicios —salud, escuela, emergencia— consume el conjunto, y qué instrumento lo suma antes de aprobarlo pieza a pieza.

Torres de la Alameda es un municipio pequeño con un plan grande. Tiene 7829 habitantes según el Censo anual de población a 1 de enero de 2025, y un término de 4380 hectáreas donde conviven el casco, los polígonos ya asentados y una reserva histórica de suelo que el nuevo planeamiento se dispone a movilizar. La contradicción vive en esa desproporción: pocos vecinos, mucho suelo disponible sobre el papel y una demanda de infraestructura que ya no depende solo de lo que decide el Ayuntamiento.

1. Un pueblo pequeño con un plan grande

El planeamiento vigente son todavía las Normas Subsidiarias de 1993. Sobre ellas, el Ayuntamiento tramita un Plan General de Ordenación Urbana cuyo Avance se expuso en 2021 y que obtuvo informe de impacto territorial el 22 de enero de 2025. Sus números marcan la escala del salto: el Avance dimensiona 4771 viviendas de capacidad total, de las que 2387 están pendientes de desarrollo, y prevé 438,80 hectáreas para usos productivos, con 350,10 aún sin ejecutar.

Ese delta no debe leerse como continuación de la tendencia demográfica, sino medirse contra los 7829 habitantes actuales. Y no llega por una sola puerta: la transformación es mixta, con planeamiento municipal para el modelo de suelo y planes especiales de infraestructuras de escala regional para la energía y los centros de datos.

2. La depuradora que sobra

En agua, la primera lectura tranquiliza. La estación depuradora de Torres de la Alameda, en servicio desde 2015, está diseñada para 26.000 m³ diarios y 100.000 habitantes equivalentes, con tratamiento biológico, eliminación de fósforo, terciario y agua regenerada. Frente a 7829 vecinos, el margen nominal es enorme. Conviene, sin embargo, no confundir margen nominal con margen disponible: esa holgura debe compararse con la carga industrial y digital que llega y con el caudal real, no solo con la población. Del agua regenerada se sabe que la planta tiene terciario, depósito y bombeo, pero no consta el volumen efectivamente reutilizado ni si el campus digital previsto usará agua regenerada, circuito cerrado o agua potable. Es un dato para comprobar, no un supuesto que dar por bueno.

3. El vatio, el cuello de botella

Donde la presión se ve de verdad es en la red eléctrica, y ahí Torres cambia de papel. El Plan Especial de Infraestructuras PFOT-195 —las plantas solares Abeto, Grillete, Goleta y Cerezo y sus subestaciones y líneas asociadas, promovido por Ignis Desarrollo— fue aprobado definitivamente el 25 de junio de 2026 mediante el Acuerdo 49/2026 de la Comisión de Urbanismo de Madrid, en seis municipios entre ellos Torres; su publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid es un paso posterior.

A ese corredor se suma una línea aérea de 45 kV que tramita UFD y, sobre todo, el Henares Digital Campus, en sus fases 1 (Torres-Loeches) y 2 (Torres-Loeches-San Fernando), en consulta ambiental en 2026. La capacidad firme otorgable y el nudo de conexión están todavía por fijar. Aquí Torres deja de ser solo un pueblo que amplía suelo: se convierte en el punto que conecta el nuevo plan, los grandes corredores eléctricos y un campus de datos de escala supramunicipal. De ahí su verbo: conecta.

4. La escuela, el médico y el autobús

Antes que megavatios, un municipio necesita colegio, ambulatorio y una forma de salir de él, y en las tres cosas Torres crece por detrás de su plan. En educación, la red pública se reduce a un único colegio, el CEIP Nuestra Señora del Rosario —que escolariza también a niños de pueblos vecinos—, un instituto, el IES Senda Galiana, con más de 800 alumnos, dos casas de niños de gestión municipal para la etapa de cero a tres años y un centro de adultos. Para un municipio que proyecta 2387 viviendas, esa dotación de partida es estrecha: si el suelo se llena, habrá que ampliarla.

En sanidad la desproporción es aún más elocuente. El centro de salud se construyó en 1990 para atender a menos de tres mil habitantes y hoy da servicio a cerca de 29.000, sumando Torres y las localidades de su entorno; la atención especializada se presta en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá, cabecera del Área Sanitaria Este. La Comunidad ha comprometido un nuevo centro de salud con urgencias para 2027 —1500 metros cuadrados, 2,5 millones de euros y obras previstas para el último trimestre de 2026—, una infraestructura que el propio Ayuntamiento describe como largamente demandada. Es la enmienda a treinta y cinco años de desfase entre lo que el municipio ha crecido y lo que su sanidad de cabecera podía absorber.

Y en movilidad, la carencia estructural es el ferrocarril: Torres no tiene ni Cercanías ni Metro. La conexión diaria se sostiene sobre el autobús interurbano —la línea 232, con Alcalá como eje, más la 231, la 260, la 261 y la 320— y sobre el enlace con Madrid por la Avenida de América, de modo que el crecimiento productivo del Avance multiplicará un tráfico de empleados, mercancías y obras que habrá que contrastar con los estudios de movilidad del plan. Consciente del hueco, el Ayuntamiento pidió y la Comunidad aprobó en agosto de 2025 una nueva línea hacia la estación de Cercanías de La Garena, en Alcalá —el primer enlace directo de Torres con el tren—, y la A-2 estrena en el primer trimestre de 2026 un carril BUS-VAO hacia la capital. Son parches útiles, pero llegan pieza a pieza, al ritmo de siempre.

5. Por debajo de los 20.000

A esa foto de servicios se añade un umbral jurídico. Con menos de 20.000 habitantes, el artículo 26 de la Ley de Bases del Régimen Local traslada a la Comunidad la protección civil y la extinción de incendios: para las emergencias, Torres depende de la escala regional y no de una estructura propia. No consta plan territorial municipal homologado ni parque de bomberos dentro del término, y el riesgo tecnológico crece con el campus de datos, el PFOT-195 y las nuevas líneas, sin que conste aún identificado el inventario de establecimientos afectados por la normativa de accidentes graves. En materia de radón, Torres figura en la zona I del Código Técnico de la Edificación, lo que obliga a medidas constructivas preventivas en obra nueva, pero no acredita por sí solo una exposición elevada en un edificio concreto.

6. La contestación se organiza

Ese crecimiento no avanza en silencio. En el sur del término, junto a la pedanía de El Viso y el cerro de Zulema, se tramita desde 2022 una macroplanta solar —Envatios XXIV, Fase III, de 70,8 megavatios y más de 155.000 paneles, promovida por una filial de la suiza Smartenergy dentro del conjunto «Nudo Fuencarral»— que, según las cifras publicadas, ocuparía entre 290 y 335 hectáreas, la mayor parte en término de Torres, y rodearía la urbanización Mariblanca. El Ministerio para la Transición Ecológica declaró su utilidad pública el 27 de septiembre de 2025, y a partir de ahí la respuesta vecinal se organizó en asambleas, recogidas de firmas y recursos.

La Plataforma para la Defensa del Viso, que se declara apartidista, resume su postura sin ambigüedad: «No estamos en contra de la energía solar, sino de su mala ubicación». Ecologistas en Acción presentó recursos de alzada y pidió la nulidad de la declaración de impacto ambiental de los proyectos de Envatios en la zona, que en conjunto rozan las mil hectáreas y el millón de paneles.

La contestación no es de una sola parte. El propio Ayuntamiento, gobernado por el PPpresentó alegaciones y contrató asistencia jurídica; entre sus objeciones figura que la planta reduciría el suelo agrario, dañaría el paisaje y los caminos públicos y —el punto más revelador— estrangularía los futuros desarrollos urbanísticos del municipio. Vox se pronunció también en contra desde la escala regional. Dicho de otro modo: el mismo Torres que planea 350 hectáreas productivas y aspira a un campus de datos se opone a una macroplanta solar que competiría por ese suelo. Y conviene no confundir proyectos, porque son dos: esta planta de Envatios no es el corredor fotovoltaico PFOT-195 —el de Ignis, que la Comunidad sí aprobó en junio—, sino un segundo tendido de placas sobre el mismo término. Dos mares de paneles distintos sobre el suelo de un municipio de 7829 habitantes.

7. Nadie suma

La contradicción central se entiende ya sin esfuerzo. La depuradora ofrece holgura, pero la pregunta decisiva se ha mudado a otro sitio: cuánta potencia, cuánta agua de proceso, cuánta movilidad y cuánta capacidad de emergencia consume el conjunto —la vivienda pendiente, las 350 hectáreas productivas, las dos fases del campus y los corredores eléctricos— sumado a lo que a la vez levantan Alcalá, Villalbilla, Loeches y San Fernando. Controles hay: evaluación ambiental estratégica, informe de impacto territorial, informes sectoriales, autorizaciones de red, evaluación de los planes especiales, información pública y control judicial. Lo que falta es el que los reúne: no consta una evaluación vinculante única que sume el plan general y todos los centros de datos del Henares sobre los mismos megavatios, la misma agua, las mismas carreteras y los mismos servicios de emergencia.

Ese es el vacío de escala del clúster. Y no es un diagnóstico de despacho: la asociación Henares en Verde, que sigue la implantación de centros de datos en el corredor, reclama exactamente eso —una planificación conjunta que evalúe de una vez el agua, la energía y el suelo de todos los proyectos, en lugar de aprobarlos pieza a pieza.

En el horizonte asoma la Ley LIDER, aprobada como proyecto de ley el 22 de julio de 2026 y todavía no en vigor, que tenderá a desplazar el control desde el defecto formal hacia la justificación material. Traducido a Torres, la objeción fuerte del futuro no será «faltó un papel», sino «el conjunto no acredita que pueda servirse». Mientras tanto, la basura ya viaja al complejo de Loeches a través de la Mancomunidad del Este y el agua depurada baja hacia el Jarama y, aguas abajo, hacia el Tajo. Torres puede conectar el nuevo Henares digital; lo que hoy no consta es un documento que haga la suma completa antes de que cada pieza reciba, por separado, su autorización.

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