
Amper y la cadena de valor en defensa: qué significa ser Tier 1
En junio de 2026, el Grupo Amper convocó a sus accionistas con un objetivo estratégico que difícilmente podría resultar más ambicioso: convertirse en el proveedor de referencia de primer nivel —un «Tier 1»— de los grandes contratistas de la defensa española. Comprender el alcance de esa afirmación exige entender cómo se estructura la cadena de suministro en un sector tan complejo como el militar.
La industria de defensa, al igual que la aeronáutica o la automoción, organiza su cadena de valor en una pirámide de proveedores escalonados. En la cúspide se sitúan los fabricantes finales, denominados OEM (del inglés Original Equipment Manufacturer), que ensamblan y entregan el producto acabado al cliente —en este caso, las fuerzas armadas o los gobiernos—.
En España, esa posición la ocupan compañías como Navantia en construcción naval, Indra en sistemas de mando y control, y Airbus Military en plataformas aeronáuticas. Sobre ellas recae la responsabilidad última del programa y la relación contractual directa con el Ministerio de Defensa.
Por debajo de estos grandes OEM se despliegan los distintos niveles de proveedores:
Proveedor Tier 1 (primer nivel): suministra sistemas o subsistemas complejos, completamente integrados y listos para ser incorporados al producto final. No vende piezas sueltas, sino capacidades tecnológicas completas: el sistema de comunicaciones entero de una fragata, el software de gestión de un blindado o el conjunto de sensores de un avión de patrulla marítima. Trabaja en codiseño con el OEM desde las fases más tempranas del proyecto y asume una parte significativa del riesgo tecnológico y financiero.
Proveedor Tier 2 (segundo nivel): fabrica los componentes que el Tier 1 necesita para montar su subsistema: tarjetas electrónicas específicas, estructuras mecánicas, módulos de radiofrecuencia o software embebido. Su relación contractual es con el Tier 1, no con el fabricante final.
Proveedor Tier 3 (tercer nivel): aporta las materias primas y los componentes más básicos —fundiciones de aluminio, resinas compuestas, semiconductores estándar— a los que trabajan en el nivel anterior.

El CEO de Amper, Enrique López, argumentó en su presentación estratégica que la compañía tiene una ventaja estructural frente a competidores como GMV,Oesía o Sener para escalar hasta ese primer nivel: su condición de empresa cotizada en bolsa le otorga una flexibilidad financiera para crecer mediante adquisiciones que no está al alcance de firmas de propiedad familiar o privada.
Con ese fin, Amper planea cerrar entre tres y cinco operaciones corporativas, entre las que ya figuran la adquisición de Teltronic —empresa especializada en comunicaciones para seguridad pública— por 225 millones de euros, y la compra de Zeleros por un millón de euros, cuyo atractivo real no era su conocido proyecto de Hyperloop, sino sus capacidades en sistemas de gestión de baterías (BMS) y en lanzadores electromagnéticos con aplicación directa para Navantia.
El objetivo declarado para 2028 es superar los 800 millones de euros en ventas y los 130 millones de EBITDA, frente a los 254 y 46 millones respectivos con que cerró 2025. La apuesta pasa por liderar los nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM) militares en las áreas donde Amper tiene músculo propio: comunicaciones tácticas, sistemas de protección y almacenamiento energético.
La escala Tier en centros de datos: un mismo término, dos mundos opuestos
Cuando el directivo de Amper habla de ser «Tier 1», se refiere a ocupar el puesto más relevante de la cadena. Sin embargo, en el universo de los centros de procesamiento de datos (CPD o data centers), la misma palabra «Tier» describe exactamente lo contrario: el nivel más bajo de la escala. Esta coincidencia de nomenclatura provoca confusiones recurrentes incluso entre profesionales del sector, por lo que conviene desgranarla con precisión.
La clasificación vigente en los centros de datos fue desarrollada y es certificada por el Uptime Institute, un organismo independiente reconocido internacionalmente como árbitro de la fiabilidad de estas infraestructuras. A diferencia de la cadena de suministro industrial, donde el Tier mide la posición respecto al cliente final, en el ámbito de los CPD el Tier mide la resiliencia operativa y la disponibilidad del sistema. La escala se divide en cuatro niveles progresivos:
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