Teatro Yeses

Un día, hace ya cuarenta años, el escenario del Centro Cultural La Elipa, de Madrid, levantaba su telón haciendo visibles a un grupo de mujeres, invisibles hasta ese momento, privadas de libertad; la mayoría «por delitos contra la salud pública».

La obra Pic-Nic, de Fernando Arrabal, era el primer paso hacia una vida impensable.

El teatro les abría un camino de esperanza y los árboles les permitían ver el bosque extramuros.

A la cárcel de mujeres de Yeserías había llegado Elena Cánovas, una joven funcionaria de veinticinco años, recién licenciada en Asistente Social, dos niñas muy pequeñas a su cargo, un corazón muy grande y las ideas muy claras… «Me dieron un uniforme y unas llaves con el encargo de vigilar a las internas y comunicar a los superiores el mal comportamiento».

Pero Elena Cánovas buscaba para estas mujeres un camino más positivo que el del castigo rutinario. Esto y los «frecuentes toques» que le dieron sus superiores, porque no estaba bien visto «el acercamiento y confianza con las presas», hicieron que la joven funcionaria decidiera darle un giro a su trabajo emprendiendo el camino hacia su gran pasión: el teatro.

Se graduó en Arte Dramático en la RESAD, escuela oficial de Madrid. Con el título en la mano le propuso, a la entonces directora del centro penitenciario, la creación de un taller de teatro, algo insólito hasta ese momento, y, como era de esperar y según recuerda Elena: «la directora reaccionó con perplejidad, pero me permitió que lo intentara. Hicimos una representación inolvidable en la fiesta de la Merced, pintando sábanas viejas de la cárcel para la escenografía. Fue todo un éxito.».

Y no han parado. Tienen como nombre artístico las Yeses y son mujeres jóvenes, entre los dieciocho y treinta y cinco años, arropadas por actores y directores profesionales. Todos, bajo la dirección de Elena Cánovas, hacen una representación cada año y dos giras, incluso fuera de España, con la tentadora posibilidad de la fuga, algo que no ha sucedido nunca y que Cánovas, quitándose méritos, lo atribuye a «la fuerza transformadora del Teatro».

Este año le han hecho un guiño a Cervantes con la obra Quijotescas de la dramaturga Julieta Soria, epopeya feminista ambientada en el siglo diecisiete. En esta gira, como ya es habitual, hacen una parada en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que representará Quijotescas los días 21 y 22 de julio en la Casa Palacio de los Villarreal, todo un lujo cultural en su 49 edición.

Almagro espera la llegada de Quijotescas y la concejala de cultura, María Ureña, destaca el mérito de las mujeres Yeses: «Merecen mi admiración personal por la superación que debe suponer para ellas entendiendo que ninguna, con anterioridad, haya memorizado un texto para exponerse ante el público. Hay que destacar la implicación de las reclusas y los beneficios que el teatro puede producir en ellas y también la satisfacción que les debe originar revertir a la sociedad una parte de lo que en su día pudiera quitarle, sin duda de forma equivocada. Es encomiable la labor que hacen, la oportunidad que se les da y el trabajo de su creadora Elena Cánovas».

Cultura con impacto

Es la definición por excelencia de REALE Seguros que nos acerca a Milan Kundera y su razonamiento: «La cultura es el pilar de la identidad y la memoria histórica de los pueblos».

Es por ello que merece poner el foco en el hecho de que una empresa aseguradora le dedique su atención a la cultura. La directora de REALE Foundation, Arancha Escalada, nos conduce al principal objetivo: «Desde el principio de nuestra fundación, hace casi treinta años, el apoyo a la cultura ha sido siempre un pilar fundamental en proyectos culturales, en tres ámbitos esenciales: mejorar la inclusión, el empleo y la salud de las personas beneficiarias».

En 2023, REALE Foundation afianza su labor social poniendo en marcha el proyecto Cultura con Impacto, que visto desde fuera pudiera sorprender en una empresa del sector de seguros, pero Arancha Escalada tiene la respuesta a cualquier duda:

«Ponemos a disposición de las asociaciones colaboradoras todo nuestro potencial comunicativo como gran empresa del sector seguros para ampliar su visibilidad, generar conciencia sobre su labor e inspirar al conjunto de la sociedad a dar su apoyo a estas causas».

Una de estas causas, con el lema «Apuesta por la cultura» es la que en 2018 condujo a REALE Foundation hasta el Teatro Yeses, tras tener conocimiento de que el director de cine Miguel Forneiro había rodado un documental sobre el trabajo de Elena Cánovas en la cárcel de Yeserías.

La reacción de REALE Foundation a la contribución del proyecto Teatro Yeses fue inmediata en la ayuda a la difusión del documental de Forneiro. De nuevo, Arancha Escalada muestra, además del económico, el compromiso cultural y humano de REALE, que se agranda en el tiempo: «Sostenemos que la compañía Teatro Yeses, pueda hacer dos giras al año, colaboramos activamente en la celebración del cuarenta aniversario y en el anual Festival de Teatro de Almagro».

Cuando llega la libertad, el horizonte puede ser incierto, pero el camino se allana cuando los lazos afectivos intramuros se mantienen fuera. Éste es el caso de Sebastiana, antigua integrante del Teatro Yeses, a la que Reale Foundation ha acompañado en la puesta en marcha de un grupo de teatro, en su barrio de Santiago en Jerez que ella dirige y coordina, copiando el modelo del impacto que puede tener el teatro en un barrio.

El reconocimiento al trabajo colectivo de las mujeres Yeses, es un impulso para que el ánimo no decaiga, algo que no es fácil en un aislamiento obligado. Los premios son muchos, y todos muy relevantes: Premio Calderón de la Barca, Premio UNESCO Dionisos de Teatro, Premio Max de las Artes Escénicas, Medalla de Oro al Mérito Social, Medalla de Oro al Mérito Social a la Compañía Yeses de la Secretaría General de I.I.P.P.. Ministerio del Interior. Premio «8 de Marzo al compromiso social» concedido por la CAM, que desde hace más de treinta años apoya al Teatro Yeses desde la Dirección General de la Mujer… etc.…

Además de los premios personales a Elena Cánovas, algunos traspasando fronteras, como es el Premio Mujer Creadora, concedido en el II Encuentro Internacional de Mujeres Emprendedoras en Arte y Cultura celebrado en 2007 en San Diego, California. Y en Italia, Premio Internacional Gramsci de Teatro en la cárcel.

Un hecho inequívoco del merecimiento a la actitud de Elena Cánovas que, en este difícil cometido, encuentra la satisfacción de hacer lo que le gusta, abriendo un camino de esperanza a mujeres a las que la vida las llevó por un camino equivocado. Y así lo valora Arancha Escalada «Elena es el alma de esto y la mentora de las mujeres, en la parte artística y la personal».

En la memoria de Cánovas está esa parte personal de tantas mujeres Yeses que pasaron por su vida, en la que, a veces, aflora el dolor recordando a Carmen: «Excelente actriz que murió demasiado pronto víctima de la droga». Aunque el recuerdo de la mayoría es gratificante: «Antonia superó su timidez mientras crecía su vena artística y compatibilizaba el teatro con sus estudios de Derecho. También es muy frecuente que las ex-Yeses acudan y se emocionen al ver actuar a las nuevas actrices. Son encuentros cargados de historia y afecto».

Para las mujeres Yeses, el día a día transcurre con la disciplina que establece la prisión y la actividad de los ensayos para la obra teatral de cada año. En el descanso nocturno, cada una tiene televisión y ven lo que quieren, según me transmite Elena Cánovas, lo que indica que están al tanto de las noticias del exterior.

Una de estas noticias, refiere la desigualdad de trato con las internas, favorable, en este caso, al que recibe la «asesina confesa» del niño de ocho años Gabriel Cruz, Ana Julia Quezada, quien «goza de privilegios, a cambio de favores sexuales», según destapó el padre de Gabriel en una magnífica, aunque dolorosa, entrevista de Alfonso Egea para El Tiempo Justo de Telecinco.

La pregunta para Elena Cánovas es necesaria y no la elude: «Los privilegios son injustos y no debieran producirse y menos en una institución como es la cárcel».

Dicho queda y, ojalá, la justicia actúe en consecuencia para que estos hechos no se produzcan. Hay una diferencia abismal entre una mujer que comete un error para dar de comer a sus hijos y la asesina de un menor indefenso que, además, busca fórmulas en su beneficio que destruye en vida a los padres de Gabriel, como es la pretendida de hacer un documental. La campaña de la madre de Gabriel, en contra del documental, ha conseguido frenarlo. De momento.

Desde aquí, mi agradecimiento a Elena Cánovas por su generosidad al darme parte de su valioso tiempo. Enhorabuena por ese tiempo que dedica a algo tan tremendamente humano como es ayudar al desvalido que los son, y mucho, estas mujeres Yeses que han encontrado la fórmula de zanjar un error, no solo con la sociedad sino con ellas mismas. Y cierro con la meritoria reflexión de Elena Cánovas.

«Hay un antes y un después de este viaje a través del teatro. En él aprenden a reflexionar, a concentrarse, a valorarse. También a ser útiles y dignas. No todas provienen del mundo marginal. Para ellas entrar en el grupo ha sido, también, valioso; les sirvió para olvidar el encierro que supone la cárcel y poder respirar el oxígeno en un espacio que parecía flotar por encima de las rejas».

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