Tengo para mí que Delfín Estévez es persona reflexiva o, al menos, que lo que ha visto y vivido le ha hecho detenerse  a pensar y a escribir. Y ha escogido el tema eterno, el tema clásico y moderno, el tema de ahora y el tema de siempre, y que es, nada más y nada menos, que eso que damos en llamar la condición humana, eso tan inabarcable como fascinante e indefinible.

Estévez ha acotado su territorio fijando su dramaturgia en la narración –que María José Gil lleva a cabo con aplomo y gravedad– de un experimento en una ficticia colonia lunar. La prueba consiste en crear un entorno en el que una generación pueda crecer libre de condicionamientos –sociales, psicológicos, emocionales– que infectan y pudren las relaciones humanas.

La historia se desenvuelve a través de la evolución de la relación entre Marcos (que interpreta Raúl Sáez) y Andrés (a quien da vida Fran Vélez). A lo largo de su historia de amor y desamor –interpretada por ambos actores con convicción, verdad y sobriedad– se irán desplegando todos los (im)posibles y las (im)posturas, todas las decepciones y negaciones, todas las alegrías y miradas, todos los gestos y silencios que escapan, como no puede ser de otra forma, a cualquier condición, a cualquier frontera .

En suma, con “Violencia afectiva suite” , Delfín Estévez ha llevado a las tablas toda una  valiente meditación –entristecida, sabía y lúcida– sobre el poder en la pareja y sobre la violencia latiente y presente que deriva en toxicidad y dependencia.

Imprescindible.

Luis de Luis, crítico teatral

  • Teatro Nueve Norte, viernes a las 17 horas
  • Ficha Artística
  • Dramaturgia y dirección: Delfín Estévez
  • Elenco: María José Gil, Raúl Sáez y Fran Vélez
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3 Comentarios

  1. Estoy emocionado después de leer tus palabras, Luís. Tu mirada sobre nuestro viaje nos impulsa y nos alienta. Decir que has sido certero en cuanto has escrito, es quedarse corto.

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