Despacio y en silencio, recomendaba años ha Miguel Bosé (antes de volverse random), como la mejor manera para morir de amor; pero de aquello hace mucho, tanto que aún Jesús Díaz Morcillo no había creado su Karaoke de Sentimientos, un lugar tan volandero como eterno, que ha recalado en El Umbral de Primavera. Un lugar adonde se va a morir de amor entrando en combustión y con el grito a flor.

Este karaoke lo regentea Daniel que, a la vez, es su amada Rosaura tal y como reza el texto de Pablo do Reis que destila – elástica y dulce, sedosa y seductora – una fascinadora Georgina Rey mientras, entre versos y acordes tan heterogéneos como los de Luis Miguel o los de Sade, van subiendo al escenario aquellos y aquellas que, parafraseando a la Santa, no tienen amor y no tienen nada. 

Y sube Jesús Díaz Morcillo, acribillado de dolor, asaeteado de ansiedad por la ausencia de su madre. 

Y sube al escenario a narrarla, a contarla, a explicar y, al tiempo, como un hombre perdido, como un hombre ausente mientras, en una especie de comunión, el público asiste –  pasmado y boquiabierto – a la restallante exhibición de su dolor – tan suyo, tan tuyo, tan mío – resplandeciente de sinceridad y sufrimiento.

Hasta que – tras recibir el privilegio de la conmovedora visita por cinco minutos (¡Quién pudiera!) de la madre ausente – Georgina Rey y Jesús Díaz Morcillo encaran al público y entonan una suave y melancólica “Smile” del vagabundo Chaplin.

¿Qué otra canción, si no?

Luis de Luis.

Crítico teatral

El Umbral de Primavera, sábados a las 22 horas

Intérpretes: Georgina Rey y Jesús Díaz Morcillo

 Dirección y dramaturgia: Jesús Díaz Morcillo

 Escenografía: Ana Corella Santillana

 Espacio sonoro: Carla Silván Domínguez

Composición musical: Aire

Ayudante de dirección: Pablo Quijano

 Cada función un intérprete diferente hará el papel de la madre de Jesús.

Elisabet Gelabert, Belén Fabra, Clara Garrido, Ruth Nuñez, Eva Llorach, Bárbara Santa Cruz, Daniela Santiago, Pepe Viyuela.

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