Y sí, fue en julio del año 2020.

En aquel entonces la realidad vestía de gris y la PasoAzorín vestía de azul así que dieron un paso (no de la oca) hacia adelante y decidieron celebrar con un festín de entusiasmo que las luces comenzaban a ser cegadoras y los disparos de nieve.

Y si, sabiamente inconscientes, decidieron poner en pie al mito Bogart y al mito Allen, a la leyenda Humphrey y a la leyenda Woody: al tipo de la palabra sobria y al de la verborragia enfermiza; al tipo que nunca piensa antes de actuar y al tipo que siempre piensa antes de pensar; al alfeñique y al fibroso, al neurótico y al elemental, al agobiante y al agobiado.

Y el escenario se convierte en un ring por donde desfilan los personajes queridos, tan frescos, tan nuevos, tan relucientes como la primera vez que se dieron a conocer, como si hubiesen estado no en el baúl de los recuerdos sino en el de los recordados esperando, en perfecto estado de revista, a que el público volviese  a llenar las butacas de la Sala Lola Membrives del Teatro Lara para darles, para darse, un homenaje.

Y si, es verdad que como dijo el sabio Sam, no matter what the future brings, siempre nos quedará París; no es menos cierto que siempre nos quedarán más cosas, muchas más, se ponga como se ponga el pianista.

Y sí, siempre nos quedará César Camino; eléctrico y veraz, inquieto y total, disparado y disparatado. Todo César , puro Camino. Ni está Woody; ni se espera a Allan.  Camino hace suyo al personaje y , encima,en sus propios términos. No cabe mejor elogio. 

Y sí, siempre nos quedará Ana Azorín con toda la inocencia del cínico, con todo el desconcierto de quien cree que tiene hasta la última respuesta y se da cuenta que no tenía ni la primera pregunta.   

Y sí, siempre nos quedará Inés Kerzan flotando suave, dulce y sensual; como un aparición entre el recuerdo y la ensoñación, entre la inolvidable y la inolvidada, entre la duerme y la vela.

Y sí, siempre nos quedará Ángela Peirat que versátil y ebulliente,  varia y pinta,  se dobla, redobla y desdobla, en una y trina, en muchas y en todas, en annies y en halles

Y sí, siempre nos quedará Carlos Seguí; cerrando filas y cosiendo huecos; sabe ser conmovedor como  marido bonachón y amigo confianzudo además de cuadrar un Bogart de presencia imponente, palabra rotunda   y mirada certera. 

Y sí, claro, siempre nos quedará Ramón Paso que ha sabido dar cuerda al cronometro implacable que necesita esta exigente función para estar viva y, a la vez, ha sabido dejar a flor de piel al sentimental que siempre esconde para dar a esta exigente función todo el corazón que necesita. 

Y sí, con el Fedora por montera y la gabardina por capote, con los entusiasmos  intactos  y los sueños eternos, con sus luces cegadoras y sus disparos de nieve …  Siempre, siempre nos quedarán la compañía PasoAzorín

Así que, gente, tocadla otra vez.

Tocadla una y otra vez.

Tocadla todas las que haga falta.

Somos todo oídos.

Y gracias.

Muchas.

Luis de Luis.

Crítico teatral.

Equipo Artístico

Reparto 

César Camino
Ana Azorín
Carlos Seguí
Inés Kerzan
Ángela Peirat

Equipo Técnico

Autor
Woody Allen
versión
Juan José de Arteche
Ramón Paso
traducción
Juan José de Arteche
dirección
Ramón Paso
producción ejecutiva
PasoAzorín Teatro

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