«Solomamma»: ninguna forma de familia es mejor que otra

«La segunda película de Janicke Askevold nos permite soñar con un mundo diferente, en el que la familia ya no es cuestión de biología o de relaciones de sangre, sino de amor y respeto» (Cineuropa)

Solomamma, segundo largometraje de la realizadora noruega residente en París Janicke Askevold (Togheter Alone, modelo internacional y actriz en varias películas francesas), estrenado en el Festival de Locarnos 2025, donde consiguió el premio del Jurado Ecuménico, ha logrado tres premios en el Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi (BCN Film Fest): el de Mejor Guion y Mejor Actriz para Lisa Loven Kongsli de la Sección Oficial, y el Premio de la Crítica otorgado por el jurado de la Associaciò Catalana de Critics i Escriptors Cinematografics (ACCEC).

Solomamma aborda un concepto alternativo de la maternidad que transgrede las reglas de las sociedades patriarcales que quieren controlarlo todo. Nos invita a repensar la noción de familia huyendo de los estereotipos.

Protagonizada or Lisa Loven Kongsli (Vida en pausa, Snow Therapy) y Herbet Nordrum (La peor persona del mundo, Julie en doce capítulos), cuenta la historia de Edith, una periodista en torno a los cuarenta años y madre soltera de Sigrud, un niño de cuatro años, que casualmente se entera de la identidad del donante del esperma que recibió. Decide entrevistarle con la excusa de que lo publicará en el periódico donde trabaja, aunque lo que en realidad persigue es saber lo que su hijo podría heredar en materia de genética.

Edith y el donante establecen una cierta relación que tiene como consecuencia una doble vida para Edith que acabará poniendo en peligro no solo el equilibrio afectivo de su día a día, sino también el de las personas que le rodean.

Solomamma es un drama sensible que habla del terreno emocional de la procreación asistida y la maternidad en solitario, y las complejas relaciones entre los padres, los hijos, y las distintas personas que intervienen en sus vidas.

Mezclando la especial sensibilidad del cine de autor escandinavo en lo que se refiere a las relaciones con elementos del cine de género, la directora Janicke Askevold aborda con audacia -teniendo como fondo la encantadora ciudad de Oslo, con hermosos y cómodos apartamentos donde viven personas bien vestidas- una cuestión tan espinosa, a través del retrato de una mujer que ha elegido su propio camino, enfrentándose a las críticas de una sociedad a la que le cuesta aceptar situaciones no convencionales.

En una entrevista, la realizadora de Solomamma[1] aborda las formas actuales de maternidad, los desafíos de la educación monoparental, la ética de la donación de esperma y la manera en que las relaciones familiares van más allá de la biología: «Todo empezó cuando una amiga me contó que en las redes sociales encontró al padre biológico de su hijo, y entabló una relación con él sin decirle la verdad. Sentí que ese podía ser el punto de partida de una historia que merecía ser explorada, mientras reflexionaba sobre las múltiples facetas de la maternidad moderna. Estuve investigando, conocí a madres solteras noruegas y basé mi relato en hechos reales; era muy importante que todo lo que ocurriera en la película pidiera suceder en la realidad. También descubrí que algunas de esas mujeres se conocen, crean grupos de apoyo y hacen que sus hijos conozcan a sus medio hermanos (… ) Decidí ir más allá de saber si se trataba de una buena o mala opción. En Escandinavia, la maternidad monoparental es cada vez más frecuente (…) (La mujer de la película) no es una heroína, es un ser humano con sus defectos, sus fuerzas, sus inseguridades y su curiosidad. La única crítica que me permito es a los bancos de esperma, que operan en un mercado susceptible de explotar a las mujeres en situación de vulnerabilidad, especialmente cuando les cobran un suplemento por dar informaciones sobre el donante (…) Espero que la película sirva para mostrar que existen muchas formas de familia, y que ninguna es mejor que otra».

  1. Solomamma llegará a los cines madrileños el próximo viernes 12 de junio de 2026.
Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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