El Cabo Palliser es el final de la Isla Norte. Nos dirigimos allí porque tenemos la referencia de la existencia de un santuario de focas con una de las colonias más numerosas de Nueva Zelanda. El camino merece mucho la pena y en el recorrido de la costa nos vamos encontrando algunas playas dónde ya vemos focas y leones marinos. Nos paramos a hacer fotos porque no sabemos lo que nos espera donde acaba la tierra, donde arranca el mar. El final de un recorrido espectacular, salvaje y fantástico.

Marisol Castro

Si te metes entre las rocas que invaden la primera línea de playa tienes que andar con ojo porque puedes pisar a las crías. Ellas se llevan un buen susto pero si está la madre o el padre cerca tú también, te lo aseguro. Debes admirarlas y fotografiarlas a la distancia que marcan los avisos, sin molestar su rutina diaria.

Puedes pasar horas hipnotizado mirando sus juegos y evoluciones. Las puedes ver en la playa, en las rocas, en el agua. Son muy curiosas y está claro que nosotros también. Se acercan hasta la orilla para sacar la cabeza y comprobar que sigues sin quitarles la vista de encima o apuntando hacia ellas con el objetivo de la cámara. Seguro que regresas del cabo con una inmensa colección de momentos y posados inolvidables.

Cabo Palliser tiene una interesante historia de la antigua ocupación maorí. No dejéis de visitar el pueblo pesquero de Ngawihi. Creo que ya os lo he comentado pero insisto: una de las cosas imprescindibles para este viaje son los prismáticos. Si los olvidáis en casa o no tenéis, no escatiméis y compraros unos. Observar la fauna salvaje marina, terrestre o la gran cantidad de aves que descubriréis no se aprecia de la misma manera sin unos buenos binoculares.

Vida salvaje

Además de las colonias de focas que ocupan decenas de kilómetros de costa, me encantó la cordillera de montañas que se extiende por toda la franja costera. En una de las colinas se encuentra el faro. Hay que subir al faro del cabo. Son 250 escalones y la inclinación es considerable. Pero el esfuerzo vale la pena. El faro es sencillo como todos los que hemos visto, pero las vistas son inolvidables y las fotos se convierten en grandes e imborrables recuerdos. El problema es que para una plataforma tan pequeña, en lo alto del faro, el número de visitantes suele ser mayor de lo deseado. Aunque parezca mentira es un lugar muy turístico pero las playas no están masificadas. Nada que ver con las del Mediterráneo.

Allí se puede disfrutar del día observando a las focas, aves acuáticas y si tienes suerte incluso puedes avistar delfines desde la playa. Recomiendo preparar allí la comida en la playa o acercarte a las calas que hay antes de llegar al faro, donde hay campings o zonas de acampada ordenada y algunos chiringuitos playeros al estilo neozelandés con comida rápida (nada que ver con los chiringuitos españoles así que no esperéis algo parecido) me recuerdan a los foodtrucks que podemos descubrir en cualquier ciudad o pueblo de EEUU.

Cabo Palliser es el lugar más al sur de la Isla Norte de Nueva Zelanda. Allí se encuentra un santuario de focas.
Islas Norte y Sur de Nueva Zelanda

Cape Palliser está muy cerca de Wellington, la capital de Nueva Zelanda, a 140 kilómetros aproximadamente, pero se tarda más de dos horas, así que no hay que confiarse porque en este país espectacular las carreteras son complicadas, en algunos casos muy complicadas. Para llegar a Wellington hay que pasar un puerto de los que si vas frenando constantemente te dejas los neumáticos en el asfalto. Recuerdo Despeñaperros en la época en la que las carreteras españolas eran una antigualla. El recorrido vuelve a ser otra delicia para la vista, por eso es muy recomendable hacer la ruta de día.

La capital

Wellington es una gran ciudad costera. Desde allí parten pequeños fiordos por los que navegas cruzando el Estrecho de Cook, Te Moana-o-Raukawa en maorí, hasta llegar a la Isla Sur. Así que no se puede, de ninguna manera, comparar con una ciudad europea interior como la entendemos nosotros. Además sus edificios no son excesivamente altos, sólo en el cogollo económico y financiero, oteamos algún rascacielos. Está rodeada de parques y montañas, y para dormir allí con la autocaravana y esperar el ferry tenemos varias propuestas.

Hay muchos camping de pago pero son caros. Y hay dos dentro de la ciudad gratuitos. Antes de llegar también hay algunos disponibles pero si vas a coger el ferry a primera hora, igual está un poco lejos. El caso es que los gratuitos que están junto al puerto y la bahía tienen muy pocas plazas y si no llegas antes de las 17:00 horas es muy difícil que encuentres sitio para la autocaravana. Incluso llegando antes puedes encontrarlos completos. Allí si que están los Rangers constantemente haciendo la ronda con su todoterreno, así que si te saltas las normas la sanción te cae seguro.

Cuando llegamos a uno de los gratuitos, Evans Bay Marina Self Camping con baños públicos, lo encontramos completo y con los Rangers haciendo la ronda. Tuvimos mucha suerte porque uno de ellos debió ver nuestra cara de desolación. La verdad es que la teníamos porque ya habíamos pasado por el otro gratuito y también estaba completo.

Con esa amabilidad que caracteriza a los neozelandeses, siempre dispuestos a ayudar y facilitarte la vida, nos preguntó si íbamos a pasar una o dos noches y si estabamos de paso para coger el ferry. Si era así, después de bromear con nosotros sobre lo caro que nos costarían los de pago, nos indicó que podíamos dormir más adelante siguiendo la carretera de Shelly Bay (Shelly Bay Rd.) hacia la zona del parque de Maupuia, al otro lado de la bahía, frente al Monte Victoria. Nos animó a trasladarnos hasta allí, donde podríamos pasar la noche sin coste alguno y sin riesgo a ser sancionados. Son increíbles, afables y acogedores.

Pinguinos y Tsunamis

Le hicimos caso. En un recodo a la izquierda, después de recorrer unos cuatro kilómetros, con vistas a la bahía y nada más pasar uno de los camping de pago y la galería de arte Shelly, aparcamos nuestra autocaravana. No encontramos baños públicos allí cerca pero es un sitio precioso y puedes hacer un recorrido por el parque que discurre a lo largo del margen derecho de la vía y está lleno de especies de aves y pájaros que a última hora de la tarde te permiten escuchar sus trinos melodiosos. Nosotros nos adentramos hasta el monumento conmemorativo Massey desde dónde pudimos disfrutar de unas vistas fantásticas a la bahía y observar la salida de los ferries y cruceros por los fiordos, camino de la Isla Sur.

Aquí tenéis que prestar especial atención a las señales que hay en la carretera que bordea a la bahía. Es un país preparado para muchas contingencias. Valga de muestra que en la actual pandemia de coronavirus ha sido uno de los menos castigados y el que más pronto ha recuperado su actividad normal. El primer país libre de COVID-19. Esta es una zona, como otras costeras, donde en determinadas épocas del año se pueden observar pinguinos, que salen del mar, atraviesan las playas y hacen incursiones hacia la parte alta de las colinas por sus laderas, lo que les obliga en ocasiones a atravesar las carreteras. Por ello hay que extremar las precauciones cuando conduces, algunas de la especies de pingüinos autóctonas están en peligro de extinción.

Península de Miramar. Wellington
Península de Miramar. Wellington
Zona de Tsunamis. Península de Miramar. Wellington
Zona de Tsunamis. Península de Miramar. Wellington

Otra recomendación hay que estar siempre atentos a los avisos de las autoridades que habitualmente envían las alertas a los teléfonos moviles. Nosotros recibimos hasta tres alertas de prueba en el número local que llevábamos. Veréis también señales verticales y pintadas en el suelo que te marcan la dirección para ponerte a salvo en caso de Tsunami. Para hacerte la foto puede quedar curioso pero son advertencias que no hay que tomar a broma.

Descubrir Wellington

Descubrir las playas y las viviendas diseminadas por las montañas que rodean la Evans Bay de Wellington es un tiempo muy bien empleado. Una noche y un día entero en Wellington no está de más. Nosotros no lo hicimos así, ibamos con otros tiempos, pero lo recomendaría. Al igual que propondría una parada en los Pinacles de Papainorua (otra localización del Señor de los Anillos en El Retorno del Rey) antes de llegar a la capital. Hacer ese paseo por el desfiladero, situado entre Cape Palliser y Wellington, nos llevará unas tres horas ida y vuelta, es un espectáculo y no tiene dificultad para los menos acostumbrados a las caminatas.

Lo dicho Shelly Bay Road es un buen sitio para pasar la noche en Wellington sin coste alguno y en autocaravana self-container, sin esa condición no está permitido. Nosotros lo hicimos así y tuvimos la suerte de disfrutar de un espectáculo pirotécnico que iluminó las aguas desde el otro lado de la bahía. Fue una inolvidable despedida.

A la mañana siguiente cogíamos el ferry hacia Picton, el de las 14:00 horas, pero como de costumbre nos levantamos temprano y nos dio tiempo a ver algo de la ciudad, a arreglar la rueda que habíamos pinchado el día anterior y a buscar unos baños públicos, gratis y limpísimos donde pudimos asearnos (en Miramar). El barrio de Miramar, al que también pertenece la zona de la bahía, es una zona residencial y muy identificada con toda la estética de ciudades y pueblos del país. Allí junto a los baños públicos descubrimos el Cine Roxy, en 20-10 de Park Rd., muy parecido a los de las poblaciones de EEUU. Delante una estatua de hierro de Gandalf el mago gris y blanco del Señor de los Anillos.

Cine Roxy. wellington
Cine Roxy. Wellington

Incidentes viajeros

Muy cerca de allí pero dentro de un polígono de servicios encontramos un lugar para arreglar el pinchazo de la rueda. Están muy preparados para estas cosas, suponemos que con tanta autocaravana recorriendo el país habrá muchos pinchazos. En la app CamperMate te indican en cada pueblo y en cada ciudad dónde puedes encontrar estos y otros servicios. Fueron rápidos y muy baratos, a mi juicio. La rueda estaba reventada y era imposible arreglarla. Una de segunda mano y con total garantía nos costó 40 dólares, unos 24 euros, tiró perfectamente durante el resto del viaje, más de 3000 kilómetros.

He de señalar acerca de este asunto que la rueda de repuesto que llevaba la autocaravana estaba pinchada o desinflada cuando fuimos a cambiarla en medio de una carretera dónde no había casi nada. El servicio de atención 24 horas de la compañía Lucky, donde alquilamos la autocaravana, funciona de pena e intenta que te soluciones tú el problema, evitando mandarte al servicio de asistencia en carretera. Nos dijo que fuéramos hasta el taller más cercano pero ocurrió en domingo, estábamos lejos y no era viable, así que era imposible moverse de allí.

Cabo Palliser. Nueva Zelanda
Cabo Palliser. Nueva Zelanda

Por fortuna encontramos otra muestra de que la gente allí es muy amable y está dispuesta a ayudar, así que, a las puertas de una granja que tenía la cancela de apertura justo al lado de dónde nos quedamos parados con la autocaravana, esperamos a ver a su propietario o propietaria. Estábamos apurados pero no nos atrevíamos a entrar en la granja porque había un cartel enorme en el que se prohibía el paso a toda persona ajena. Entre llamadas a la compañía e intentos de solucionar el asunto apareció un hombre que, por suerte, era el granjero. Le explicamos lo que nos ocurría, nos invitó a pasar hasta los almacenes donde guardaba, por supuesto, un compresor de aire. Infló la rueda de repuesto y aguantó, al menos hasta que llegamos a un lugar donde pudimos arreglar el pinchazo. Nos ayudó, sin contraprestaciones, a salir del atolladero.

Monte Victoria

En todas las granjas diseminadas por el país, que es su principal forma de vida, sus habitantes son autosuficientes en gran medida. Tienen casi todo lo que necesitan para cubrir sus necesidades diarias y ellos mismos se ocupan de reparar, construir y mantener sus viviendas, sus electrodomésticos, sus tractores y todos sus aperos y maquinaria necesaria para sus explotaciones agrícolas y ganaderas. Así que eso, unido a su hospitalidad, te da la tranquilidad de estar en lugares poco poblados pero en los que es muy probable que siempre encuentres ayuda.

Tras este paréntesis, es recomendable visitar la ciudad de Wellington, el Monte Victoria y el Parque de Maupuía, ambos dentro de la ciudad y darse una vuelta y disfrutar de las playas y calas de la zona. Aprovechar, antes de saltar a la Isla Sur, para hacer la compra de víveres en New World, Countdown o Pack and Save, que son los hipermercados con más variedad y mejor relación calidad precio. Y no se os olvide repostar porque la gasolina en las ciudades grandes es más barata.

Hay varios horarios para cruzar el Estrecho de Cook, incluso uno nocturno, pero no lo recomiendo a menos que la visibilidad de día sea muy mala y quieras adelantar tiempo. Nosotros cogimos el ferry hacia Picton a las 14:00 horas, pero a partir de las 12:30 horas ya puedes estar allí y empezar a prepararte para el embarque.

Si llevas billete tienes que pasar por la oficina que está allí mismo en el puerto desde dónde embarcas, en pleno centro ciudad. Allí verifican y te entregan los pases personales y del vehículo. Luego te colocan con tu vehículo en filas diferenciadas, según sea el segmento de tu coche, furgoneta o autocaravana. Si quieres ser de los primeros hazlo pronto y puedes dejar tu vehículo en la fila aparcado y marcharte a dar una vuelta. Eso sí, entre media hora y veinte minutos antes tienes que estar allí para embarcar.

Puerto de Wellington. Nueva Zelanda
Puerto de Wellington. Nueva Zelanda

Nosotros reservamos los billetes a través de Ferry Direct, una página web que ofrece los mejores precios comparando las dos compañías que operan hasta Picton (BlueBridge e Interislander). En el Puerto de Wellington tienen su muelle ambos operadores aunque les separa una distancia de unos doscientos o trescientos metros. Te recomiendan reservar el billete por Internet porque es posible que de lo contrario no tengas billetes para el día y la hora que hayas programado, sobre todo cuando buscas espacio para el coche, la autocaravana o la furgoneta. A nosotros nos fue bien reservarlo a través de Ferry Direct y obtuvimos un 10 por ciento de descuento en Bluebridge, aunque por lo que vimos siempre ofrece mejores precios que la otra compañía.

Una travesía inolvidable

Recomendaciones, ten claro el día y la hora del viaje, porque si tienes que cambiar el billete te cuesta muy caro. BlueBridge siempre tiene mejores ofertas y sale más económico. Nosotros solo reservamos ida y dejamos abierta la vuelta porque no teníamos claro el día y la hora para regresar de la Isla Sur. No hay problema porque no sale más barato el billete con los dos trayectos, así que es mejor y más seguro hacerlo por separado.

En el barco la comida de self-service no es muy cara y está bastante bien pero puedes perfectamente llevar tu comida. Coge de tu vehículo lo que necesites porque una vez que zarpa no puedes bajar a bodega a sacar nada de allí.

Si hace buen tiempo, como fue nuestro caso a la ida, es una gozada de travesía viendo los fiordos e incluso aves acuáticas y delfines. Se pueden conseguir unas fotos preciosas, siempre y cuando vayas en cubierta. Aunque el tiempo sea bueno recuerda ir abrigado y con protector solar, en cubierta la brisa del mar y la temperatura puede ser fresca y a veces muy fresca.

Puerto de Picton. Nueva Zelanda
Puerto de Picton. Isla Sur

Con mal tiempo procura conseguir sitio en alguna de las zonas del barco con sillones para pasar cómodamente las tres horas y media de travesía. Hay mucho sitio pero no todos los barcos son iguales, así que te puede tocar uno que tenga asientos más o menos cómodos. También puedes utilizar el wifi y hay zonas con enchufes para conectar a la red tus aparatos electrónicos si los llevas sin batería. Recuerda, siempre con tu cable y tu adaptador para las clavijas de Nueva Zelanda.

Hemos llegado a Picton, y comienza la aventura por la isla Sur, que dicen que es la más bonita e interesante.

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Periodista para quien es tan importante lo que se cuenta como la manera de hacerlo. No todo vale en esta profesión, cada día más denostada. Empeñado en recuperar la credibilidad y contar las historias que interesan y afectan de verdad a la vida diaria, porque el periodismo es de todos y para todos. El propietario de la información eres tú. Es lo que siento desde que comencé en la emisora de radio Onda2000, como director de informativos, la Agencia EFE, EL PAIS, Onda Madrid y los servicios informativos de Telemadrid. Pionero del programa Madrid Directo y redactor jefe de Córdoba TV. Irak, Emiratos Árabes, Marruecos, Argelia, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Bosnia o Ecuador han sido destinos internacionales de mis informaciones, pero creo firmemente en la información local. Por eso, ahora, del mundo a Aquí Madrid.

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