Hablamos de la cantaora María José Ruiz Morales, conocida como María José Carrasco, apellido que toma muy a la anglosajona de su marido, Juan Carrasco. Y de su hija adolescente, Reyes Carrasco. Las dos nacidas en Los Palacios (Sevilla). Decir que en el seno de una familia aficionada al flamenco, con cantaores no profesionales, siendo de donde son, es una obviedad.

La madre, María José, empezó cantando en reuniones familiares y de amigos. De ahí pasó a las peñas flamencas, a los teatros importantes, a compartir escenario con artistas consagrados como José Mercé, Chano Lobato, El Pele, Arcángel, la Paquera de Jerez, etc. La gloria empezó a llegar en 1998, en la Bienal de Sevilla, cantando para la bailaora Pepa Montes en el espectáculo «Seis movimientos del baile flamenco», junto a cantaores como Arcángel y Segundo Falcón. 

Los premios empiezan a llegar en 2002 y no paran, en cascada hasta 2006. Y ahí se produce el parón en su carrera, como tantas veces ha ocurrido en el mundo flamenco: matrimonio y maternidad. Una primera vez frustrada, en 2004. En 2006 nace su hija Reyes, cantaora de nacimiento, que paradójicamente años más tarde sería la que relanzara la carrera de mamá, y eso que yo sepa sí es un caso único.

Pero vamos con la niña, que es físicamente un calco de mamá, y de cante dicen muchas lenguas que apunta a ser mejor que mamá. Cantó por primera vez en un escenario a los tres años. A los seis ganó su primer concurso y a los nueve años ganó el Premio  Especial para Cantaores Jóvenes de La Unión. Era el año 2015.

Fue la niña Reyes la que empujó a su madre a presentarse nada menos que al Concurso Internacional del Cante de las Minas. Fue la niña Reyes la que estimuló la autoestima de su madre, «tú puedes ganar lo que quieras». La niña Reyes la retiró al nacer y doce años más tarde fue la palanca que necesitaba María José para regresar a lo que más quería después de su familia: el cante.

Y el milagro se produjo. Tras el largo parón maternal -hay una segunda niña llamada Rocío– María José se preparó a fondo, tan a fondo que en 2018 ganó la Lámpara Minera en el Concurso considerado el Nobel de los concursos y la Lámpara Minera el Nobel del cante. Lo ganó con una Minera, el cante por excelencia de los cantes mineros: «Ese premio hizo que volviese a confiar en mí».

La Lámpara Minera la estimuló a hacerse un hueco en el difícil mundo del flamenco. Con un estímulo más, ser nombrada al año siguiente Hija Predilecta de su ciudad natal, Los Palacios. En los dos últimos años María José no ha parado de cantar, sola o en compañía de la niña Reyes, como lo hicieron en 2019 en el Festival Flamenco de Majadahonda (Madrid) que siempre programa a los ganadores de la Lámpara Minera del año anterior. Y en verdad, que la niña, por entonces de trece años, hizo sombra a mamá.

«¿Quién me iba a decir a mí,  que mi hija iba a ser artista, que ella me iba a animar a volver a los escenarios, que poco después iba a ganar la Lámpara Minera, que iba a completar un año actuando en los mejores escenarios y que ahora me iban a hacer Hija Predilecta de mi pueblo?¡Qué alegría más grande, por Dios!», exclamó María José, una mujer que a día de hoy es la viva imagen de la felicidad.

Reyes Carrasco

Ahora tiene catorce años. Es una artista reconocida a nivel nacional y a ello han contribuido sus numerosos premios. Ahora acaba de ganar el premio en su categoría infantil «Tierra de Talento» en Sevilla, con un tema de la Paquera de Jerez, «Maldigo tus ojos verdes», acompañada por un elenco que incluía a su madre, María José. Durante todo el concurso iba para ganadora. Y es que, teniendo en cuenta su edad, su voz impresiona. En la etapa anterior a semifinales cantó por bulerías y en semifinales se atrevió con «La Estrella» de Enrique Morente.

Le dijo José Mercé, miembro del jurado y él sabe muy bien de lo que habla: «Va a necesitar la ayuda de sus padres, para que nadie le meta pajaritos en la cabeza, porque en la niña hay una cantaora larga y grande».

Una cantaora en proyecto que si sigue por el buen camino puede llegar a ser una de las grandes dentro de pocos años.

Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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