Tras su paso por los festivales de Guadalajara, Miami, Málaga o Cine Latino en Toulouse, «Perro bomba» del joven cineasta chileno Juan Cáceres, que cuenta con el sólido apoyo de su compatriota el multifacético actor Alfredo Castro, debía llegar a fines de marzo a las salas de cine en Francia, pero el COVID-19 lo impidió. 

Sin embargo, la distribuidora Bobine Film en Francia, adaptándose al confinamiento sanitario, ha organizado el estreno virtual de la película a partir del 1 de junio, gracias a la plataforma digital «la Vingt-cinquième Heure», con la colaboración de las salas de cine que habían programado su estreno.

En espera de que los cines abran de nuevo sus puertas una vez pasada la pandemia, nuestro mas firme apoyo a la difusión del mejor cine, sea como sea, con este botón de muestra del cine de autor latinoamericano, que nos llega de Chile. Las salas de cine deberían abrir en Francia a fines de junio, según los recientes anuncios del gobierno.

La inmigración y el racismo cotidiano en Chile

Para su primer largometraje de ficción, Juan Cáceres ha optado por un relato sobre la inmigración y el racismo cotidiano en el Chile de hoy.

Stevens, haitiano que vive en Santiago, se gana la vida como obrero de la construcción. La llegada de Junior, un amigo de infancia, viene a alegrar la monotonía de su vida, pero Stevens para defenderse del acoso sexual y racial del capataz provoca una pelea y del día a la mañana, es despedido. El joven haitiano se ve arrastrado asi en una vertiginosa marginación incluso en el seno de su propia comunidad religiosa, que le conduce a la precariedad y la miseria.

El relato tiene un tono documental y bien documentado al filmar la vida cotidiana de la comunidad haitiana en Chile, que sobrevive aceptando con resignación la servidumbre y el sometimiento.  Una comunidad muy controlada por cierto por las retrogradas iglesias evangelistas. 

Juan Cáceres aborda desde ese ángulo original la cuestión del racismo y la xenofobia, en particular contra los negros, y de la explotación de los trabajadores clandestinos o indocumentados en esa emigración sometida a todos los abusos.

La otra cara del neoliberalismo y del «crecimiento económico» en el Chile de hoy, gestado con la dictadura de Pinochet, es esa miseria y explotación del pueblo chileno y de esos inmigrantes privados de los mas elementales derechos humanos.  El titulo «perro bomba» alude precisamente a los inmigrantes que son utilizados como carne de cañón.

El papel protagónico está a cargo de Stevens Benjamín, actor y modelo de origen haitiano residente en Chile, que sale bien airado del desafío. Es la primera vez que un papel protagónico es interpretado por un actor negro en el cine chileno.  El resto del reparto es una mezcla de no actores y de profesionales como Blanca Lewin, o Daniel Antivilo y Gastón Salgado.

El capataz racista y reprimido homosexual está interpretado por Alfredo Castro, veterano y brillante actor chileno, que se dio a conocer con las películas de Pablo Larraín, (‘Tony Manero’, ‘Post Mortem’, ‘El club’).  

Castro ha acumulado desde entonces la interpretación de todo tipo de personajes extremos, complejos y perversos, pero siempre repletos de matices y contradicciones. Entre ellos ‘Los perros´ de Marcela Said, ‘El príncipe’ de Sebastián Muñoz, o más recientemente ‘Algunas bestias’ de Jorge Riquelme Serrano (premiado en San Sebastián y en Cine Latino), y ‘Blanco en blanco’ de Theo Court, gran premio de la última edición de Cine Latino en Toulouse. Edición celebrada virtualmente, a través de internet y que publicó su Palmarés el pasado mes de abril.

Alfredo Castro, quien se ha confirmado como el mejor actor del cine chileno contemporáneo, es pues un valor añadido al tono fresco y espontáneo de esta opera prima que vale la pena ver y difundir. 

Juan Cáceres filma a menudo muy de cerca a sus personajes, de su respiración y de sus cuerpos, con un tratamiento próximo al documental, pero introduce en contrapunto numerosas respiraciones musicales que refuerzan su mirada optimista, tónica y estimulante.

Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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