La sección 3ª de la Audiencia de Barcelona ha condenado a dos años y cuatro meses de prisión, por dos delitos de lesiones, al subinspector del cuerpo de Mossos d’Esquadra responsable del desalojo de una acampada de la Plaza Catalunya en mayo de 2011 en la que se causaron lesiones a personas que no acataron las ordenes de los agentes.

También se le impone una indemnización de 1.500 euros por las lesiones causadas y la suspensión de cargo público durante el tiempo de condena. La sala absuelve al acusado de dos faltas de lesiones y del delito contra la integridad moral.

La sala considera que el acusado tuvo una actuación «injustificada» durante el desalojo porque «en ninguno de los casos estaba justificado que el acusado hiciera uso de su defensa y no cabe hablar de error porque no actuó ante una situación de riesgo para proteger ningún bien jurídico ni se lo podía representar así de ninguna manera».

«En el caso que nos ocupa, no hemos visto ninguna situación que justificara golpear a lo/as ciudadano/as. La actuación de los Mossos tenía como objetivo posibilitar la entrada y salida de los camiones de la limpieza y para ello en ningún caso está justificado golpear a ninguna persona, salvo que esta última ponga en peligro algún bien jurídico que justifique de algún modo la conducta del agente. No pasó nada de eso en los casos juzgados», explica la sentencia.

Las magistradas apuntan que la acampada se enmarcaba en un acto de protesta ciudadana pacífica.

«En nuestro caso, en los hechos juzgados no hubo enfrentamientos con la policía, las líneas policiales no se hicieron para contener a la gente sino para controlar que nadie saliera de la plaza o entrara pero no hubo ningún intento de superar esas líneas y abordar la plaza, no hubo ningún incidente (en los hechos juzgados) que justificaran cargas policiales con defensas contra personas sentadas, no había situación de tensión porque la gente estaba sentada de forma pacífica, y debemos recordar que el acusado era el jefe de la ARRO, es decir, se le presupone que sabe controlar la situación y no dejarse llevar por una tensión que en este caso tampoco apreciamos».

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