El presidente del gobierno de España Pedro Sánchez advirtió durante su discurso en el debate de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, este 25 de septiembre de 2020, sobre la amenaza que supone el hecho de que la mayoría de los jóvenes del mundo no divise esperanza en sus vidas porque a su alrededor solo observen como se les cierran las puertas del progreso y la promoción personal, además de la degradación del medio ambiente.

«¿En qué momento decidimos que la expresión cambiar el mundo había dejado de tener sentido?», reflexionó este viernes en voz alta Pedro Sánchez durante su discurso, en el que destacó que, aparte del coronavirus, en estos momentos hay otro virus recorriendo el planeta «el de la decepción, el hastío, el descrédito y la indiferencia», un virus al que estamos inoculando «con cada nuevo desacuerdo entre nosotros; con cada incumplimiento de lo previamente acordado; con cada deserción de nuestros compromisos y responsabilidades hacia el resto de los países».

El deber de ofrecer esperanza a los jóvenes

Por ello, llamó a la comunidad internacional a comprender el momento histórico en el que nos encontramos y subrayó, en nombre de los jóvenes, la necesidad de actuar.

«No podemos condenar a la juventud por primera vez en dos siglos a un mundo peor, más injusto, más desesperanzado, a un futuro de resignación sin alternativas. No podemos entregarla en manos de quienes trabajan por volver a alzar las fronteras, físicas e ideológicas, que tanto trabajo nos costó derribar», apuntó.

La COVID-19 pone en jaque al multilateralismo

El mandatario español consideró que la aparición de la pandemia del coronavirus «nos recuerda la obligación, práctica y moral de actuar unidos», una postura que va en dirección contraria de las posiciones de algunos líderes que cuestionan el sistema multilateral y erosionan sus fundamentos.

«¿Cómo podemos pedirle a la Organización Mundial de la Salud que lidere la respuesta frente a la pandemia de forma efectiva, si sus recursos se ven cada vez más mermados?, preguntó, aludiendo a la retirada de la agencia de Estados Unidos, uno de sus máximos donantes.

«¿Cómo podemos abogar por un mundo abierto, interconectado, donde los ciudadanos tengan libertad y mayor calidad de vida, si demonizamos la inmigración y revertimos las reglas del comercio internacional?», prosiguió.

Según Sánchez, la solución para reforzar el multilateralismo pasa por «la defensa de los bienes públicos globales desarrollada en cinco grandes ejes que deben guiar la refundación de la arquitectura multilateral»:

  1. Reforzar el sistema de salud global.
  2. Revisar al alza los compromisos de ambición climática.
  3. Fortalecer el sistema multilateral para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales.
  4. Defender la democracia y los derechos humanos, promoviendo la protección de personas, organizaciones, comunidades y redes a nivel internacional y local.
  5. Apostar por el multilateralismo financiero.

Del mismo modo, indicó que el nivel de renta de un país no puede ser el único criterio que permita acceder a los instrumentos de financiación internacional, por lo que pidió «repensar el sistema» para que las naciones de renta media cuenten con esos apoyos para reactivar sus economías.

En paralelo, señaló que es «crucial” acelerar el proceso de reforma de la Organización Mundial del Comercio “revisando las reglas que permitan reforzar las cadenas mundiales de producción y distribución sin caer en ningún caso en el cierre de fronteras».

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