Patricio Guzman, la memoria obstinada de un gran cineasta

Un país sin memoria, es como una familia que no ha conservado un álbum de fotografías. (Patricio Guzmán)

Escribir estas líneas sobre el último viaje de un amigo del otro lado del espejo me resulta doloroso y me apoyo en las teclas con un doble sentimiento de profunda tristeza y de rabia contenida por esa injusticia que domina este mundo, en el que los mejores se van siempre demasiado pronto, como ahora Patricio Guzmán.

Mi más sentido y cariñoso pésame a Renate Sachse su compañera y productora de toda una parte de su filmografía, así como a Andrea su hija y familia.

Patricio Guzman cineasta documentalista mundialmente premiado y venerado ha fallecido mientras que mantenía vivo su deseo de regresar a Chile para filmar una nueva película, cuyo proyecto había sido en principio apoyado por el canal ARTE. Mi recuerdo conmovido por su hija Camila recientemente fallecida el pasado mes de julio, un acontecimiento trágico que le afectó enormemente.

Su compañera Renate le ha acompañado durante estos años de una penosa enfermedad y juntos habían avanzado en un proyecto de película que debía desarrollarse una vez más en Atacama, allá donde los telescopios más modernos observan el mundo más lejano, ese desierto de Atacama que él supo transformar en metáfora poética sobre la memoria del pueblo chileno en su resistencia frente a la dictadura de Pinochet.

Algunas imágenes habían sido ya filmadas en Chile siguiendo el cámara sus instrucciones, pero pese a ser un cineasta mundialmente reconocido, el montaje de ese nuevo proyecto de producción no ha podido cerrarse y quedará por desgracia inacabado. Tristeza, mucha tristeza y rabia de ver que los apoyos financieros a su proyecto llegaban poco a poco, con cuenta gotas, ahí donde su estado de salud reclamaba una mayor urgencia.

He seguido como amigo y admirador de su obra toda la filmografía de Patricio Guzmán a lo largo de sus años de exilio, que le llevaron de Chile a Cuba, a Madrid y París. Con La batalla de Chile 1973 rodada en directo en pleno proceso de la Unidad Popular, filmó la victoria de Allende y su derrocamiento por el golpe militar fascista de Augusto Pinochet.

Tras ser detenido quince días en el Estadio Nacional, consiguió salir del país y llegar a Cuba con sus negativos. En el ICAIC en la Habana es donde se montó de 1975 a 1979 esa trilogía (la insurrección de la burguesía, el golpe de estado y el poder popular) que componen La batalla de Chile, obra fundacional de la filmografía de Patricio Guzmán. Señalemos que ya en 1972 Guzmán había filmado su primer documental El primer año que ha circulado muy poco, sobre las esperanzas creadas por la victoria electoral de la Unidad popular.

Una obra cinematográfica que ha influenciado a lo largo de los años a los documentalistas de Chile y del mundo entero. Patricio Guzmán es de esos cineastas que ha dado al llamado cine documental sus letras de nobleza en los más grandes festivales del mundo, de Cannes, a Berlín, Venecia o San Sebastián. En varias ocasiones tuve ocasión de entrevistarle y comparto con nuestros lectores algunos de esos momentos privilegiados en los que nos hablaba de sus películas.

Su única incursión en la ficción fue en 1983 con La rosa de los vientos, una película rodada en España con Gloria Laso y Patxi Andion, de la que prefería no hablar demasiado, pues su vocación era el cine documental orientado siempre en esa voluntaria reivindicación desde el exilio de la memoria de un pueblo en lucha, que la dictadura quería hacer olvidar.

En 1985, con la ayuda de un grupo de jovenes cineastas, regreso a Chile por vez primera después del golpe militar para filmar En nombre de Dios (1987) valiente denuncia de las torturas, muertes y desapariciones durante la represión en Chile, y el desarrollo de la actividad progresista de la vicaria de la solidaridad creada por el cardenal Raul Silva Henriquez. Dos miembros del equipo técnico fueron detenidos durante dos semanas.

Recoge ahí valiosos testimonios de obispos y sacerdotes en Chile, que trece años después del golpe intervenían apoyando a los represaliados. Esa corriente de teólogos de la liberación se había propagado en toda América Latina (de Brasil a México, Perú, Ecuador o Guatemala) afirmando que «no hay salvación cristiana posible, sin la liberación política y social de un país».

Un tema, el de la religiosidad popular, en el que reincidió con su documental La cruz del sur (1989 a 1992), en donde tomando como hilo conductor el tema de las religiones en America latina, evocaba los mitos precolombinos, la llegada del hombre blanco, el sincretismo y la teología de la liberación. Una trilogía para la televisión española en la que, decía Guzmán, «quise revelar la religiosidad popular y la creatividad de indígenas, mestizos y negros frente al evangelio».

En 1997 vuelve a Chile para filmar La memoria obstinada con el propósito de mostrar la copia de la batalla de Chile y recoger las reacciones de los que vivieron aquel 11 de septiembre de 1973, pero también de las nuevas generaciones que ignoraban su existencia por haber sido prohibida durante la dictadura militar.

En 2001, en la semana de la critica del festival de Cannes se proyectó con éxito su película El caso Pinochet. Una película que recogía con absoluto rigor en diecisiete capítulos todo el sumario del proceso contra el criminal de guerra Augusto Pinochet, detenido en Gran Bretaña en 1998. Guzmán recoge testimonios de las víctimas del terror, dando la palabra a las mujeres que veinticinco años después fueron recibidas por el juez español Baltasar Garzón y por el chileno Juan Guzmán.

Acusado de genocidio, torturas y terrorismo internacional en Londres, Pinochet debía ser extraditado a España, pero fue finalmente liberado con el falso pretexto de «razones de salud» y regresó a Chile en marzo del año 2000, un lamentable final para ese histórico y encomiable proceso.

En 2004 su documental Salvador Allende fue seleccionado en el festival de Cannes fuera de competición. Una película homenaje al presidente chileno asesinado en el bombardeo del palacio de la Moneda por los militares golpistas. «He querido recordar -decía Guzmán- el sueño radiante que vivió mi generación, donde política y utopía eran sinónimos». Desde su nacimiento en 1908 en Valparaiso hasta su muerte en 1973 en Santiago, traza la película los momentos mas destacados de la vida del heroico presidente chileno.

La memoria tiene fuerza de gravedad, siempre nos atrae, siempre….

Patricio Guzmán

Con Nostalgia de la luz 2010, presentada en la sección horizontes latinos del festival de San Sebastián, su carrera entra en una nueva fase. Siguiendo con su obsesión autoral de documentar los crímenes de guerra de la dictadura y de no ceder a la tentación del olvido, incorpora al mismo tiempo en sus guiones elementos mas íntimos, poéticos y metafóricos.

En esta ocasión la búsqueda en el desierto de Atacama de los restos mortales de los desaparecidos, el testimonio emocionante de sus madres y familiares para recuperar su memoria, es filmado en paralelo con la actividad en ese desierto de arqueólogos y astrónomos. La relación entre la astrología y los derechos humanos son aquí ese nexo de union que se establece a través de entrevistas y testimonios de gran emoción y magnificas imágenes. El desierto es un libro abierto de esa memoria ocultada reciente y ancestral.

Este nuevo ciclo en la carrera de Patricio Guzmán continuó en 2015 con El botón de nácar galardonada con el oso de plata al mejor director en el festival de Berlin. Por vez primera con un importante presupuesto de producción y la participación de Chile de forma más importante, introduce aquí nuevos elementos narrativos con este segundo capitulo de una trilogía poética sobre la recuperación de la memoria histórica en Chile.

La imagen de ese botón de nácar nos lleva al genocidio de los pueblos indigenas del sur, a los paisajes de la Antártida, y a las víctimas que los militares genocidas tiraron al mar. De lo poético, ecológico o etnográfico Guzman, con una esmerada realización y dirección de fotografía nos conduce una vez más a esa obstinada memoria de un pasado político reciente.

Que Chile vuelva a encontrar su infancia y su alegría…

Patricio Guzmán

Con La cordillera de los sueños 2019, proyectada en el festival de Cannes fuera de competición, cierra Patricio Guzmán esa brillante trilogía. Es sin duda su película más intima en su reflexión sobre ese país ultraliberal, impuesto con una sangrienta represión en el que decía sentirse como un extraterrestre.

Su cámara recorre con imágenes aéreas esa misteriosa cordillera de los Andes, que ocupa el ochenta por ciento del territorio chileno, a través de la cual sus personajes, chilenos del interior, aportan testimonios y reflexiones para intentar comprender la evolución actual del país. Una película en la que incorpora imágenes de archivo rodadas por el reportero Pablo Salas, sobre manifestaciones y luchas durante la dictadura: «El fue de los que se quedaron yo de los que se fueron» decía Guzmán al evocar ese excelente trabajo filmado desde el interior.

La ultima película de Patricio Guzmán Mi país imaginario 2022 seleccionada en el festival de Cannes, nos llevaba al chile de hoy, en donde descubre con asombro una verdadera insurrección popular en octubre de 2019, de un pueblo chileno que ha perdido el miedo y recuperado la memoria.

Un proceso revolucionario que condujo a la presencia de los representantes de los pueblos indigenas en la investidura de la Asamblea constituyente, con una fuerte movilización feminista de las mujeres chilenas, una batalla perdida ulteriormente en esa tentativa de dar nacimiento a una nueva Constitución democrática. La elección del presidente de izquierdas Gabriel Boric, abría un periodo de esperanza y ponía la palabra fin.

He omitido en esta crónica los cortometrajes y mediometrajes de su filmografía, muchos de los cuales no he visto. Esperemos que un día sea editada la totalidad de su obra, y que los festivales de cine la difundan ampliamente en sus retrospectivas.

La obra ejemplar de Patricio Guzmán en el cine chileno es un ejemplo a seguir en nuestra querida España, en donde los descendientes de los genocidas franquistas también quieren hoy ignorar y esconder aquí la memoria histórica de los miles de asesinados, torturados y desparecidos, cuyos restos se encuentran todavía en fosas comunes desde 1936.

Marichiweu amigo Patricio. Presente ahora y siempre.

Julio Feo
Julio Feo Zarandieta
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en París de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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