Portugal cuenta desde el pasado mes de septiembre nuevas siete maravillas tras un concurso nacional que concluyó en una de las ya previamente existentes, el Palacio de Sintra.
El proyecto ‘Las nuevas Siete Maravillas de Portugal’ es una iniciativa nacional que se lleva a cabo veinte años después del primer concurso ‘Las Siete Maravillas de Portugal’. El objetivo era promover el patrimonio arquitectónico y movilizar al pueblo portugués en torno a la identidad cultural e histórica del país.
Este nuevo concurso, mediante votación popular, escogió el pasado septiembre a los más destacados elementos del patrimonio arquitectónico de Portugal, tras presentarse más de 600 candidaturas.
En total se contó con la participación de 21 sitios patrimoniales, distribuidos en siete categorías y con tres candidatos por cada una: Castillos; Grandes Obras; Historia; Religión; Siglo XX; Siglo XXI y Turismo.

En la categoría del Siglo XX, el edificio ‘Moderno Escondido’ del Barrocal do Douro (Picote) -tras competir con el Mercado de Bolhão de Oporto y el Parque Termal de Pedras Salgadas de Vila Pouca de Aguiar-, llegó a semifinales, junto con la iglesia de San José de Ribeira Chá en Lago, en las islas Azores y la que ganó finalmente, el mercado de Olhão, en el Algarve.
Los otros seis ganadores fueron en la categoría Castillos, el castillo de Leiria que se impuso a la recién restaurada fortaleza de Valença do Minho; en Grandes Obras, el Acueducto de Usseira de Óbidos; en Historia, ruinas romanas de San Cucufate, en Vila de Frades (municipio de Vidigueira); en Religión, la Sé (Catedral) de Lisboa; en Siglo XXI, la bodega Tiago Cabaço en Estremoz, cerca de Évora, que será el próximo año Capital Europea de la Cultura.
Finalmente en Turismo, el jardín del Palacio Episcopal de Castelo Branco.
Las ya existentes siete maravillas de Portugal elegidas en 2007 fueron los Castillos de Guimarães (considerado la cuna de la nación portuguesa) y el de Óbidos (fortaleza medieval en la cima de una colina); los monasterios de Batalha (obra maestra del gótico tardío y manuelino), de Alcobaça (una de las primeras y más grandes iglesias cistercienses portuguesas) y de los Jerónimos en Lisboa (joya de la arquitectura manuelina) donde muy cerca hay otra de las siete maravilla, la Torre de Belém, junto al Tajo.
Cierra el listado el ya citado Palacio da Pena, en Sintra, un castillo de colores vivos y estilo romántico del siglo XIX.
Si uno prefiere el arte culinario también en Portugal hay elegidas siete maravillas gastronómicas: pasteles de Belém o de nata como son también conocidos; Alheira de Mirandela; queso de Sierra Estrella; Caldo Verde; Arroz de Marisco; la sardina asada y el lechón de Bairrada.




