Cualquier cuadro de Dalí, de Picasso, de Kandinski, de Paul Klee, de Miró o una escultura de Alberto Giacometti o de Julio González, son garantía para atraer a una exposición a los amantes del arte.

No digamos si se pueden ver obras de todos estos artistas y de otros muchos en una única muestra, como es el caso de «Arte y Naturaleza», que se acaba de inaugurar en la Fundación La Caixa de Madrid con fondos del Centro Pompidou.

A ellos se unen obras de creadores comprometidos con el medio ambiente como Pamela Rosencranz, Jeremy Deller y Neri Oxman.

Además de pinturas y esculturas de estos artistas, la exposición reúne una buena cantidad de fotografías, videos experimentales y piezas de diseño, todas ellas relacionadas con la naturaleza, tema central de la exposición.

Sobresalen las fotos de Raoul Hausmann, los materiales arquitectónicos de Le Corbusier y Alvar Aalto y las pinturas de Georgia O’Keeffe, Yves Tanguy, Jean Arp y Max Ernst.

La naturaleza ha sido siempre objeto de las manifestaciones artísticas en todas las épocas. En los años de transición entre los siglos diecinueve y veinte, el modernismo, el art noveau y el modern style se preocuparon por llevar a un primer plano las diversas formas de la naturaleza: los animales, las plantas, los fenómenos naturales.

Desde los años veinte del pasado siglo, el arte, la arquitectura y el diseño han incluido en sus obras elementos de la naturaleza, mientras algunos artistas crean obras con elementos de materia orgánica, dando lugar al biomorfismo.

Con el desarrollo de las tecnologías esta atracción de los artistas por la naturaleza adquirió nuevas dimensiones al abordar las imágenes, hasta entonces invisibles, que proporcionaron los microscopios, los fondos marinos o las panorámicas desde aviones y globos aerostáticos, con nuevas modalidades estéticas que han tratado movimientos como el italiano arte povera, el land art o el arte conceptual americano. En esta exposición está presente la preocupación por el medio ambiente y la necesidad de cuidar nuestro entorno.

La exposición

Los materiales están distribuidos en cuatro ámbitos denominados «Metamorfosis», «Mimetismo», «Creación» y «Amenaza», cuyas obras dialogan con la naturaleza de una manera cronológica y temática, creando nuevos significados.

En el primero, «Metamorfosis», la escultura de Henri Laurens que recibe a los visitantes representa la hibridación de formas vegetales, animales y humanas en una figura que no es propiamente humana ni animal y que se presenta como un símbolo de la capacidad del arte moderno para transformar nuestra conciencia de las cosas.

También en la escultura «Cactus II» de Julio González se difuminan las categorías natural y espiritual. En «Los tres cipreses» Max Ernst transforma el ser humano en árbol, mientras Laurens esculpe una mujer que se metamorfosea en flor. Los cuadros de Picasso «El sombrero de flores» y «Mujer con sombrero» borran las diferencias entre lo natural y lo artificial.

Otras veces, la metamorfosis tiene un aspecto degradante, como en la obra de Salvador Dalí «El asno podrido». Jean Arp compara la mujer con la flor. Sus esculturas complementan el universo sensual de las fotografías de desnudos femeninos de Raoul Hausmann. Este ámbito termina con una pintura de Le Corbusier inspirada en un personaje de «Ubu Rey» de Alfred Jarry.

El espacio dedicado a «Mimetismo» acoge la fascinación de los artistas por las formas de la naturaleza, como Alexander Calder en «Cuatro hojas y tres pétalos», Alvar Aalto con «Flowers», Hessie en «Vegetación», los diseños en forma de flor de Patrick Jouin, las obras de Alberto Magnelli y Jean Dubuffet y las fotografías de Paul Nash con piedras y tierra. Otro fotógrafo, Albert Renger Patzsch, retrata helechos, hojas y frondas. Es en este apartado en el que se incluyen obras de Paul Klee («Crecimiento de las plantas») y de Kandinsky en las que este artista incorpora imágenes oníricas inspiradas en formas naturales, como en «Azul cielo».

Se acompañan de fotografías de Jean Painlevé que recogen la imagen de un pulpo, la pinza de un crustáceo, una araña y un fotograma del fondo marino, y otras de François Kollar de naturalezas muertas con gambas y langostas. Una de las obras más originales de la exposición es una pieza de Giovanni Anselmo que incorpora una lechuga que se marchita y muere en el transcurso de la exposición. Por su parte, Jeroen de Rijke examina el simbolismo de las flores relacionándolas con las formas de violencia contemporánea. El arte povera italiano incorpora elementos de la naturaleza con un enfoque conceptual, como hace Giuseppe Penone con «Árbol».

Por último, la sección «Amenaza» recoge el miedo a los efectos sobre la naturaleza provocados por los agentes químicos y atómicos. La suiza Pamela Rosenkranz con «Estanque de piel» denuncia la toxicidad de la industria cosmética y farmacéutica, y el japonés Tetsumi Kudo, con «Polución», lo hace con los riesgos de la industria nuclear. La sección termina con el audiovisual en 3D «Murciélagos», de Jeremy Deller, con imágenes de estos animales, asociados con el origen de la pandemia de la COVID-19.

  • TÍTULO. Arte y Naturaleza. Un siglo de biomorfismo
  • LUGAR. Caixaforum Madrid
  • FECHAS. Hasta el 9 de Junio
Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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