El bello edificio neobarroco de 1910 del Museo de Arte e Historia (MAH) de Suiza se impone como una ola pétrea y ornamentada en el corazón de Ginebra.
Es uno de los museos más importantes de Suiza, nació con visión enciclopedista y patrimonial, es albergue y centro de conservación del patrimonio arqueológico, histórico y artístico, y es símbolo de la identidad helvética.
Abriga diversas colecciones: arqueológicas, mobiliario, armas, instrumentos de música, textiles, relojería y joyas, junto con los gabinetes de pintura y artes gráficas, abarca desde la prehistoria hasta la contemporaneidad.
Desde 2019, asume como director Marc-Olivier-Walher, un revolucionario del concepto curaduría. Formado en Historia del Arte y Filosofía, ha creado el Centro de Arte de Neuchatel, donde nació en 1964, fue director del Instituto Cultural Suizo de Nueva York, de París-Tokio en Francia, comisario de numerosas exposiciones y reconocido teórico de arte y estética.
Creó para MAH, la sección Carta Blanca, dedicada al Arte Contemporáneo, donde los artistas dialogan con los objetos del museo.
La primera edición fue en 2003, ha contado con la presencia de reconocidos artistas suizos: Ugo Rondinoni, Wim Delvoye, y Jakobe Lena Knebel.
En esta edición 2026, el reconocido artista John M. Armleder concibió interesantes performances conceptualistas, reivindicando la yuxtaposición de objetos y de estilos en el campo de experimentación del museo.
Marc nos recibe con una sonrisa, nos invita a conversar mientras tomamos un café en la cafetería del museo. Como director del MAH impulsa un concepto innovador: «el museo multifrecuencia», combinando arte contemporáneo, exposiciones originales y un gran proyecto de renovación del MAH, que se completará en 2035.







Comenzamos recordando su importante trayectoria.
Marc-Olivier-Walher: Efectivamente, estudié Filosofía e Historia del arte y me interesé como artista en el Arte, pero me di cuenta de que también me atraía hacer exposiciones como comisario a partir de una experiencia basada en «La transfiguración del lugar común» de Arthur C. Danto.
Adriana Bianco: Cuando usted asume la dirección del Instituto Suizo de Nueva York, creo, que el mundo de Nueva York, también le aportó a su visión…
MOW: Si, cuando me ofrecieron ser el director del Instituto, pensé: «es un centro cultural, con una biblioteca, y exposiciones tradicionales». Sin embargo, me postulé y lo conseguí. Como director pensé que el Instituto Cultural de Suiza debía orientarse hacia al arte contemporáneo con exposiciones internacionales.
En Nueva York cuando se habla de Suiza se piensa en tranquilidad, en un Spa. (nos reímos). Sin embargo, nos instalamos en el circuito de arte, en plena época de Chelsea, con Ugo Rondinoni, de Fischli-Weiss, Thomas Hirschhorn.
AB: Y de allí, otro salto importante: Palais de Tokyo en París. Un nuevo desafío.
MOW: Si, cuando estuve en París, deseaba experimentar. Me pregunté: ¿Qué pasaría si se hace un «bouquet» de exposiciones? Eso implicaba todo un programa, no solamente una exposición, o sea, una concepción de programación…
AB. Y entonces llega el MAH y Carte Blanche (Carta Blanca), una idea revolucionaria e innovadora.
MOW: Carte Blanca, es una concepción integrativa, un diálogo entre pasado y presente y una nueva mirada del arte. Ya vamos por nuestra sexta edición. Esta idea me surgió cuando estuve en Viena por mi trabajo, fui al vecindario donde están reunidos todos los museos y veo una exposición de la rehecha exposición «The Uncanny» de Mike Kelley, que me impactó como comisario.
El artista expuso sus obras con esculturas de la Edad Media, botones de camisas, viñetas de béisbol, instrumentos científicos, todo mezclado teniendo sentido y al mismo tiempo no. Salí de la exposición pensando que era la exposición que yo siempre quise hacer, pero que no podría, que debía dejar la curaduría.
Luego me dije que las mejores exposiciones eran las que hacían los artistas. Así surge «Carta Blanche», una vez al año, invitamos a un artista con «carta blanca», abierto a descubrir el MAH y volcar su creatividad.
AB: El MAH es un museo enciclopedista que guarda el patrimonio cultural de Suiza, esta exposición pone en relevancia ese patrimonio cultural, pero desde otra perspectiva, con otra mirada.
MOW: Si, este museo tiene un fuerte lazo con el patrimonio cultural de Suiza. Para mí, era muy interesante porque este museo no es parte del arte contemporáneo y yo he estado siempre involucrado con el arte contemporáneo. En el acervo tenemos objetos, que remontan la historia, que tienen un tiempo dentro de ellos, entonces los artistas invitados buscan piezas de la colección.
AB: Esta exhibición es, en realidad, una exposición multifactorial, motivando al público para que participe en ese encuentro, creo que este concepto está dentro de su idea de «Museo multifrecuencia». Podría explicarnos…
MOW: Claro. Debemos considerar que los museos funcionan, generalmente, como hace cien años. Uno abre la puerta de un museo, compra su billete, al costado hay un área comercial, la boutique de libros y objetos para vender, luego la biblioteca y el restaurante, y luego las salas para ver las exposiciones. Todas las experiencias son dobles, un espacio comercial y un espacio para la experiencia estética. Lo que anhelo es que la experiencia estética sea todo el conjunto, que el museo sea un espacio para vivir.
Darle al visitante la posibilidad de enriquecer sus interpretaciones de las expresiones artísticas, mostrarle como el museo puede transformar nuestras experiencias. El espectador, según su vivencia o estado de ánimo, puede tener otra mirada sobre el objeto artístico.
El museo, en general, se enfoca hacia una frecuencia, pero en realidad en un museo hay varias frecuencias. No podemos escuchar los discos en mono frecuencia cuando apareció el estéreo en cuadrafonía o en multicanalidad….
AB: El MAH alberga colecciones importantes. ¿Cómo se conserva ese material, y, por otro lado, se busca la creatividad de estas exposiciones contemporáneas movilizadoras?
MOW: El Museo se estructura en diversas secciones con expertos en cada área: restauradores en madera, vidrio, pintura. Hay expertos, historiadores en épocas y estilos, en mobiliario, relojería, en cada sector. Tenemos archivos, documentación, fotografía, la parte educativa… es un mundo, con sus talleres, sus depósitos, su centro de investigaciones. Permanentemente se están controlando estos sectores. Pero, tenemos otro aspecto que es la contemporaneidad y la interacción con el público.
Mira, un objeto del siglo quince, en su momento, fue contemporáneo porque era así como se reflexionaba en esa época, porque en su época, «motivaba».
Entonces, cómo podemos, hoy, mostrarlo como histórico y contemporáneo a la vez… indicando que este objeto fue actual en el pasado histórico. Así, un joven de veinte, treinta años puede entrar en interconexión con el objeto.
Por lo tanto, la asociación, la visualización, el estilo, nos invita a pensar la modernidad del objeto, esto provoca al visitante y eso es lo que deseamos, que se conecte, que ese objeto, aunque sea del siglo quince, le hable al visitante de hoy, en su contexto. Que se convierta en algo vivo que se transforma y permita que cada persona encuentre un significado propio, más allá de lo temporal.
Que el objeto expuesto genere la capacidad de activar inquietudes, interpretaciones, diálogo…abrir distintas posibilidades para el espectador…
AB: Que no sean objetos muertos, que el museo sea algo viviente y atemporal…
MOW: Exacto. Una obra de arte es, una concepción esquizofrénica. Una obra tiene una o dos interpretaciones, un objeto de diseño le dará tres o cuatro, la misma pieza con cinco interpretaciones se hará una obra de arte. Así como diez interpretaciones la harán una buena obra de arte y la obra gana en su capacidad de activar inquietudes, diálogo.
Un objeto es importante cuando generación tras generación ve algo en él, representa algo. Se fueron sumando capas de interpretaciones a través de los años y cada generación, a través de los siglos, descubrió algo nuevo y diferente.
Es importante recoger el material histórico integrando las interpretaciones, adjuntándolas con las modernas, pero como dijo, Duchamps: «El que mira quien hace el cuadro, es el que pone el contenido dentro». Pienso que las exposiciones deben funcionar de la misma manera.
La gente, sobre todo en los museos patrimoniales dice: «Yo vengo a aprender algo». Y nosotros le preguntamos: ¿Qué has puesto tú? ¿Cómo estuviste de activo, cuál es tu historia con la obra?
AB: Eso es participación. No se trata de registrar solo la historia, época, estilo, sino, lo que uno siente y descubre en la obra. En este punto necesito «su definición de museo’…
MOW: …Que cuando salgamos del museo, salgamos llenos de ideas, de deseos, de curiosidad.
Tener una actitud creativa, de diálogo con las obras hace que se despierte la curiosidad, el interés. Por eso no tenemos muchos textos informativos en las salas, pero sí están generosamente accesibles en la plataforma online, por medio de QR, para que el espectador complete, busque, investigue, explore y descubra a su manera…
AB:Estoy intrigada por saber cómo será la renovación del nuevo MAH.
MOW: El museo necesita una renovación, es un bello edificio, pero hay que mantenerlo y actualizarlo. La renovación implicará un agrandamiento y una recomposición, pensando en el futuro, integraremos el edificio de la Escuela de Arte, la Biblioteca y tendremos dos patios y doble espacio. Esperamos abrirlo para 2035.
El MAH será diferente porque después de la Covid, todo ha cambiado muy velozmente y para 1935, las necesidades del público serán distintas, la manera de absorber conocimientos también. Tenemos cinco años antes del cierre por renovación para testear las experiencias que merecen ser guardadas, como en un laboratorio.
Hay que pensar en prospectiva avanzando hacia el futuro.
AB: Hay que pensar también en el turismo cultural que ha crecido, con un público ávido por conocer otras culturas.
MOW: Sin duda, estamos trabajando con la Oficina de Turismo, sobre el mercadeo de público francófono y a nivel internacional.
El año pasado tuvimos la importante exposición «La imagen reaparecida» con la Fundación la Caixa de España, desearíamos trabajar con España. Estamos abiertos a proposiciones. Y mientras el museo este cerrado haremos exposiciones itinerantes.
Hay que considerar que el MAH no cobra la entrada, es por donación. Le decimos: vea el museo y si le gustó done lo que considere. Y no estamos en déficit, tenemos un aumento del treinta por ciento, aunque sea solo un veinte por ciento quien dona.
AB: ¿Cómo definiría el Arte Contemporáneo en este mundo globalizado?
MOW: Te daría la definición del arte contemporáneo como la haría con la del museo… «es útil para la higiene del espíritu».
Tuve una entrevista con el artista Olivier Mosset y al final del encuentro me dijo: «Si uno puede ver el arte como arte, entonces la realidad puede quedar como ella es».
En efecto, si uno llega a ver el arte como arte, desprendido de todos los filtros políticos, estéticos, éticos, sociales, económicos, si uno puede desprenderse de todos esos filtros de propaganda, algo que es casi imposible, pero que vale la pena intentarlo, el museo es una suerte de «higiene espiritual».
Creo que el arte y los museos son útiles porque pueden darnos ese tipo de objetivo para ejercer la mirada, para alcanzar la autonomía, la libertad.
Una buena obra de arte es de facto política, pero pierde sentido cuando está al servicio de la política. Para mi colocar filtros es una redundancia. Una buena obra de arte es en sí, política, y ella tiene también consecuencias políticas, pero excede eso.
AB: Sí, excede lo político. El lector tiene que conectarse con la esencia, el espíritu de la obra.
MOW: Yo le diría al público vengan por malas razones (y nos reímos). Vengan al museo para utilizar los baños, para ir al restaurant, para hacer skateboard en la rampa y de golpe, un visitante entra a ver una exposición … y así, ingresa a otro mundo… descubrir, investigar, disfrutar, ¡Vivir el museo!




