Mujer y madrileña: una vida llena de brechas

Lidia Fdez. Montes[1]

Las madrileñas tenemos una vida llena de brechas: menor volumen de empleo, mayor nivel de desempleo, peor calidad del empleo con mayor parcialidad, temporalidad, clara segregación horizontal y vertical, motivos todos ellos que conducen a una brecha en los ingresos que dificultan que tengamos autonomía económica en nuestras vidas, cuestión fundamental para garantizar una vida libre de violencias.

Esta es la conclusión principal del informe sobre la situación sociolaboral de las madrileñas elaborado por el Gabinete Técnico de CCOO de Madrid y la Secretaría de las Mujeres del sindicato.

En él hemos analizado la posición de las mujeres en el mercado de trabajo, las brechas en los ingresos, los planes de igualdad en relación con las empresas en nuestra región, así como la violencia de género que sufren las mujeres de la Comunidad de Madrid.

En el apartado referido a la posición de las mujeres en el mercado de trabajo, puede observarse que las diferencias entre hombres y mujeres se han incrementado durante el año 2022, siendo ahora más amplias que al finalizar el año 2021 o incluso que en el año prepandemia de 2019.

Podríamos destacar muchos datos, pero voy a centrarme en dos. Por una parte, las mujeres somos algo más del setenta por ciento de quienes trabajan a tiempo parcial y lo hacemos de forma indeseada (bien porque no encontramos trabajo a tiempo completo bien porque tenemos que cuidar de menores o mayores) y, por otra, somos el cincuenta y siete por ciento de quienes tienen contratos temporales.

En esta última cuestión, sí debemos señalar que, con la Reforma Laboral y la conversión de contratos temporales en indefinidos, se ha reducido en un 24,6 por ciento en el último año.

El segundo epígrafe aborda las brechas en los ingresos, que nos indican que ganamos de media 5595 euros menos que los hombres, brecha que se incrementa con la edad llegando a más de 8000 euros en mujeres mayores de 55 años y que llega al 47,7 por ciento en las pensiones.

Una brecha debida a complementos masculinizados, pero también a que en demasiadas ocasiones tenemos que interrumpir nuestras carreras profesionales o aceptar jornadas parciales no deseadas para asumir las responsabilidades de cuidados. Todo ello, por la ausencia de políticas de conciliación y corresponsabilidad.

El tercer epígrafe del documento analiza cuántos planes de igualdad se han registrado por la autoridad laboral en la Comunidad de Madrid en relación con el número de empresas en nuestro territorio, donde es evidente la insuficiente cobertura de este instrumento a pesar de su plena vigencia legal, tenemos que avanzar en este sentido.

Finalmente, el documento se cierra con un análisis de la violencia contra las mujeres en la Comunidad de Madrid. Mientras que existe un aumento de la violencia, como es el caso de la violencia sexual, la respuesta institucional por parte del Gobierno regional sigue siendo insuficiente, tanto desde el punto de vista preventivo como asistencial. Por tanto, no es de extrañar la desafección de las víctimas con el sistema de protección.

En definitiva, el informe constata la necesidad de trabajar en políticas que erradiquen las desigualdades entre mujeres y hombres en nuestra Comunidad. Sin embargo, Isabel Díaz Ayuso ha decidido abandonar las políticas de igualdad y las madrileñas lo estamos pagando.

Por ello, reclamamos: avanzar en la políticas de igualdad en el acceso, mantenimiento y calidad del empleo, avanzar en políticas que fomenten la corresponsabilidad, educación en igualdad como principal medida de prevención de la violencia pero que también fomente referentes femeninos en todos los ámbitos y extender los planes de igualdad al conjunto de las empresas de la región como herramienta fundamental para mejorar las condiciones de las plantillas y, muy especialmente, de las mujeres trabajadoras.

  1. Lidia Fdez. Montes es la secretaria de las Mujeres de CCOO de Madrid
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