Médicos Sin Fronteras (MSF) ha condenado el asesinato de dos paramédicos de la Defensa Civil libanesa en un ataque atribuido a fuerzas israelíes ocurrido el 12 de mayo 2026 en la provincia de Nabatiyeh, en el sur de Líbano.

La organización humanitaria ha reclamado el «cese inmediato» de los ataques contra personal sanitario y equipos de rescate, tras denunciar un incremento de las agresiones contra infraestructuras médicas y trabajadores de emergencias en plena escalada regional.

Según explicó MSF desde Beirut, los tres paramédicos fueron alcanzados por un dron mientras intentaban auxiliar a una persona herida que había sobrevivido a un ataque previo. Dos murieron en el acto y un tercero resultó herido. Los sanitarios pertenecían a la Defensa Civil libanesa y trabajaban en labores de evacuación y asistencia de urgencia en la zona de Nabatiyeh.

La organización médico-humanitaria sostiene que este episodio forma parte de «una tendencia alarmante» de ataques contra personal sanitario, ambulancias y hospitales en el sur del país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) contabilizó entre el 2 de marzo y el 12 de mayo un total de 161 ataques contra instalaciones y servicios sanitarios en Líbano, con un balance de 110 muertos y 252 heridos.

MSF considera que estos ataques no solo agravan la crisis humanitaria, sino que deterioran gravemente la capacidad de respuesta médica en una región sometida desde hace meses a bombardeos, desplazamientos forzados y destrucción de infraestructuras esenciales.

MSF denuncia ataques repetidos contra equipos de rescate

La organización explicó que el ataque del 12 de mayo se produjo cuando los paramédicos acudían a socorrer a una persona herida por un bombardeo anterior. Una ambulancia procedente del hospital Najdeh Al-Shaabiyeh también acudió al lugar y presenció el impacto sobre sus compañeros. Posteriormente trasladó al sanitario herido al hospital y regresó para recuperar los cadáveres.

Jeremy Ristord, coordinador general de MSF en Líbano, declaró que la organización se encuentra «indignada por el asesinato de unas personas que simplemente estaban haciendo su trabajo». Añadió que «los ataques contra la atención médica son inaceptables» y advirtió contra la normalización de este tipo de violencia.

MSF mantiene desde marzo apoyo operativo al hospital Najdeh Al-Shaabiyeh y a diversos servicios de emergencia en las provincias de Nabatiyeh y Sur. La organización suministra combustible, medicamentos, equipamiento para ambulancias y material de protección a los equipos de rescate que operan en las áreas más afectadas por los ataques.

Además, la ONG gestiona clínicas móviles y colabora directamente con siete hospitales para reforzar la atención de urgencias y los servicios médicos básicos en comunidades desplazadas o expuestas a los bombardeos.

El miedo a nuevos bombardeos retrasa rescates y evacuaciones

MSF alertó de que los ataques continuados están alterando de forma grave las operaciones de rescate. Según la organización, muchos equipos de ambulancias permanecen solo unos minutos en los lugares bombardeados por temor a sufrir nuevos ataques mientras desarrollan las tareas de evacuación.

La ONG señaló que esta situación obliga a retrasar rescates y dificulta el uso de maquinaria pesada para retirar escombros, lo que provoca que algunas personas permanezcan atrapadas durante horas o incluso días. Los equipos médicos han atendido a pacientes cuyo estado empeoró críticamente debido a esos retrasos, incluidos casos de traumatismos graves que terminaron en fallecimiento.

Desde comienzos de marzo, el hospital apoyado por MSF en Najdeh Al-Shaabiyeh atendió a 725 personas heridas, mientras que otras 232 llegaron sin vida o fallecieron posteriormente en el centro sanitario.

La organización considera que la inseguridad permanente en el sur del Líbano está debilitando progresivamente los sistemas de emergencia y atención sanitaria, ya sometidos a una enorme presión por el volumen de víctimas y desplazamientos.

El alto el fuego no frenó las hostilidades

La OMS registró además quince ataques contra instalaciones sanitarias posteriores al inicio del alto el fuego anunciado el 17 de abril. En esos incidentes murieron doce personas y otras veintiuna resultaron heridas.

MSF sostiene que la tregua no ha supuesto una reducción efectiva de la violencia ni ha permitido el retorno seguro de población desplazada a sus hogares. Tampoco facilitó la evacuación de personas atrapadas en zonas especialmente afectadas por los ataques.

La escalada en el sur de Líbano se enmarca en el aumento de la tensión regional derivada de la guerra en Gaza y de los enfrentamientos entre Israel y Hizbulá a lo largo de la frontera libanesa. Desde octubre de 2023, organismos internacionales y organizaciones humanitarias han advertido repetidamente sobre el deterioro de la situación humanitaria en ambos lados de la frontera y sobre el riesgo de extensión regional del conflicto.

Derecho internacional y protección de personal sanitario

MSF recordó que el derecho internacional humanitario protege expresamente a personal sanitario, ambulancias, hospitales y equipos de emergencia en contextos de conflicto armado. La organización subrayó que los ataques contra estos trabajadores no solo provocan víctimas directas, sino que deterioran la capacidad de asistencia para toda la población civil.

La ONG reclamó el fin de «la violencia que pone continuamente en peligro a la población civil y a quienes intentan salvarles la vida».

Diversas organizaciones internacionales vienen denunciando desde hace meses el incremento de ataques contra infraestructuras médicas tanto en Gaza como en Líbano. Naciones Unidas, la OMS y varias entidades humanitarias han advertido de que la destrucción de hospitales, ambulancias y centros de atención primaria agrava el impacto humanitario del conflicto y multiplica los riesgos para la población civil.

Reacciones y consecuencias humanitarias

El asesinato de paramédicos y personal de emergencia genera creciente preocupación entre organizaciones humanitarias que trabajan en Líbano. Varias entidades advierten de que la inseguridad está reduciendo la capacidad operativa de los servicios de rescate y dificultando la llegada de ayuda humanitaria a determinadas áreas del sur del país.

La situación también incrementa la presión diplomática internacional para reforzar mecanismos de protección de civiles y garantizar el acceso seguro de organizaciones humanitarias y equipos médicos.

Mientras continúan los enfrentamientos y ataques transfronterizos, las organizaciones médicas alertan de que el deterioro de la infraestructura sanitaria puede provocar consecuencias duraderas para el sistema de salud libanés, ya debilitado por años de crisis económica y política.

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