El estado de Misuri pidió el viernes al Tribunal Supremo de Estados Unidos —el máximo órgano judicial del país, compuesto por nueve jueces vitalicios nombrados por el presidente y confirmados por el Senado, con una mayoría conservadora de seis a tres tras los nombramientos de Trump en su primer mandato— que reinstaure el mapa de distritos electorales que favorece a los republicanos, después de que el tribunal más alto del propio estado lo bloqueara para las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre.
El Tribunal Supremo de Misuri falló por unanimidad el jueves que el nuevo trazado —impulsado el año pasado a petición del presidente Donald Trump y que habría dado a los republicanos un séptimo escaño de ocho— no puede aplicarse en noviembre, según recogió PBS News. El tribunal ordenó que el mapa se someta a un referéndum en las mismas elecciones de noviembre y que, mientras tanto, se use el trazado heredado del censo de 2020.
La decisión llega después de que la organización cívica People Not Politicians Missouri entregara más de 300.000 firmas para forzar la consulta, tal y como confirmó NOTUS.
El secretario de estado Denny Hoskins, republicano, había rechazado inicialmente la petición alegando que la manipulación partidista de los distritos electorales —o gerrymandering— no puede someterse a referéndum en Misuri; el tribunal le dio la razón a los firmantes. La fiscal general Catherine Hanaway calificó el fallo de «crisis constitucional en toda regla» y anunció un recurso inmediato ante el Supremo federal, según recoge The Hill, medio que también documentó las críticas de Trump al fallo en sus redes sociales.
El viernes, ya con el recurso de urgencia presentado, Misuri pidió a los jueces federales que resuelvan antes del 14 de septiembre, invocando los plazos legales para el envío de papeletas a militares y ciudadanos en el extranjero. Sin ese plazo, advirtió el estado, se producirá un «desastre en la administración electoral federal». El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, celebró la sentencia estatal como una victoria frente a lo que definió como un mapa amañado.
El caso se suma a la apelación de urgencia que la Administración Trump presentó esta misma semana ante el Supremo para desbloquear sus normas sobre el voto por correo, otro asunto electoral ya pendiente del alto tribunal antes de las midterms. Ambos expedientes colocan al Supremo, de mayoría conservadora, en posición de árbitro directo sobre las reglas del juego electoral en dos frentes distintos —distritos y papeletas— apenas dos meses antes de la cita con las urnas.
La oposición democrática amplia a esta ofensiva de rediseño distrital —organizaciones cívicas como People Not Politicians, jueces estatales de distinto signo y editorialistas conservadores críticos con la maniobra— no debe confundirse con la oposición formal del Partido Demócrata, que en este caso coincide en el fondo pero actúa por cauces distintos: mientras Jeffries litiga la narrativa en el Congreso, son los tribunales estatales y la movilización ciudadana los que han detenido, de momento, el mapa.
Según el promedio de Silver Bulletin, los demócratas mantienen una ventaja de 6,6 puntos en el voto generacional para el Congreso y la aprobación neta de Trump se sitúa en -19,5.
En ese contexto de desgaste presidencial, cada litigio sobre el trazado de los distritos —Misuri es solo el más reciente de una ola de rediseños promovidos por estados republicanos— adquiere un peso desproporcionado: unos pocos escaños pueden decidir el control de la Cámara de Representantes el 3 de noviembre.




