«Ante una situación límite como la que estamos viviendo, los profesionales sanitarios podemos experimentar emociones de todo tipo, como angustia, miedo, fracaso, enfado e incluso culpa» confiesa Marta Calderón, psicóloga clínica del SUMMA 112.

Y es que debido al estrés constante al que se ven sometidos, los médicos y enfermeras están empezando a tener algunos problemas psíquicos derivados de la tensión que soportan.

Por ello, Marta, junto al equipo de Psicólogas Clínicas del SUMMA 112, han elaborado diferentes materiales con consejos psicológicos para profesionales sanitarios de cara al afrontamiento de la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19.

«Agradecemos muchísimo vuestra labor en estos momentos y sabemos por lo que estáis pasando. Pero estas emociones no suponen debilidad, implican humanidad. Y tenemos que vivirlas como propias y tomar contacto con ellas», explica Marta.

Sobrecarga emocional

Ante esta situación de sobrecarga emocional, una de las medidas es parar. Parar unos minutos «y centrarnos en lo que nos está ocurriendo. A los sanitarios nos cuesta mucho parar, pero debemos recordar que tenemos que alimentarnos, beber, parar, descansar. Y tomarnos esos cinco minutos con nosotros mismos».

Otra medida es compartir esas emociones con el equipo. «El equipo sanitario al que pertenecemos no es solo un equipo en estos momentos, es un equipo de lucha, de afrontamiento emocional”, explican.

Y, sobre todo, es muy importante pedir ayuda, pues «muchas veces el profesional sanitario es al que más le cuesta pedir ayuda».

«Desde el hospital de campaña de Ifema, una de las propuestas concretas que nosotros estamos haciendo es plantear reuniones», explica Laura Bezos, también psicóloga clínica del SUMMA 112.

«Planteamos reuniones con los profesionales sanitarios, o bien les mandamos atención individual. Las reuniones grupales sirven sobre todo para que los profesionales tengan un espacio en el que poder expresar sus emociones y también que puedan demandar lo que necesitan», confiesa.

Síntomas que se pueden experimentar

  • A nivel emocional: ansiedad, miedo, agitación, shock.
  • A nivel fisiológico: fatiga, tensión, mareo, falta de aire.
  • A nivel cognitivo: hipervigilancia, desconcierto, confusión, dificultad para tomar decisiones.

Pautas genéricas

  • Los recursos propios son los primeros que debemos utilizar como la escucha, la capacidad de control…
  • Reconocer la realidad de lo que nos está pasando: irritabilidad, cansancio…
  • Hablar con otros compañeros de lo que nos ha ocurrido. A veces resulta difícil comunicarlo en familia ya que se preocupan, no lo entienden…

Pautas concretas

  • Reducir la estimulación: Cuando veamos que empezamos a perder el control, debemos separarnos fisica y psicológicamente de la situación, quedarnos solos para desconectarnos y no retroalimentarnos con los compañeros. Un ejemplo puede ser tomar el aire unos minutos, pasear o jugar con el móvil.
  • Racionalizar la situación: En una situación de estrés, lo emocional se pone por delante de los pensamientos. Por ello, debemos situar lo que nos está ocurriendo. Podemos escribirlo y esto ayudará a resituar la realidad y también ayudará a una posterior intervención de desensibilización.
  • Comprender la crisis: Conviene recordar por qué estamos trabajando, cuál es el objetivo que justifica tanto estrés y esfuerzo, valorar que los motivos son extraordinarios y premiarnos por ello.
  • Favorecer la sensación de control: Si realizamos o tomamos pequeñas decisiones nos percibiremos con mayor control.
Portada de apoyo
Mi madre nunca me lo ha confesado, pero yo estoy segura de que la primera palabra que pronuncié siendo bebé fue « ¿Por qué? » Años más tarde, en el colegio, los profesores me apodaron la niña de las tres preguntas y, desde entonces, tuve bastante claro que lo mío era la comunicación.

1 Comentario

Deja un comentario