
La Memoria Anual 2025 de Mercamadrid dibuja con nitidez una de las grandes constantes del abastecimiento madrileño: casi tres de cada cuatro alimentos frescos que pasan por su principal plataforma mayorista son de origen nacional.
El dato habla de la resistencia competitiva del campo español, pero también del papel de Madrid como escaparate, bisagra logística y plaza decisiva del negocio agroalimentario.
Cada día, miles de toneladas de alimentos entran en Madrid por carretera. Camiones cargados de tomates de Almería, peras de Lleida, ternera extremeña o salmón noruego recorren cientos —a veces miles— de kilómetros antes de llegar a las cámaras frigoríficas de Mercamadrid, en Villaverde.
La Memoria Anual 2025 del principal mercado mayorista alimentario de España revela que el 73 por ciento de ese flujo parte de algún punto del territorio nacional.
No es un matiz menor. En un mercado abierto, donde Marruecos, los Países Bajos o Perú pugnan por ganar cuota con precios a menudo más agresivos, que casi tres de cada cuatro toneladas sean españolas delata una ventaja competitiva difícil de replicar: proximidad, diversidad climática, trazabilidad y una maquinaria logística extraordinariamente engrasada.
3,63 millones de toneladas en un solo mercado
En 2025, las empresas instaladas en Mercamadrid comercializaron un total de 3,63 millones de toneladas de alimentos frescos, un 0,8 por ciento más que el año anterior. La carne fue el subsector con mayor dinamismo: con 1.012.032 toneladas, creció un 7,4 por ciento respecto a 2024. Le siguió el pescado y el marisco, con 155.052 toneladas y un alza del 3,7 por ciento, con el salmón como estrella —un 23 por ciento más comercializado—, mientras que el sector hortofrutícola se mantuvo prácticamente estable en 2.086.406 toneladas (−2 por ciento).
TABLA 1 · Comercialización en Mercamadrid por categoría (2025)
| Categoría | Toneladas (2025) | Variación |
| Hortofrutícola | 2.086.406 | −2,0 por ciento |
| Carne | 1.012.032 | +7,4 por ciento |
| Pescado y marisco | 155.052 | +3,7 por ciento |
| Cash & carry | 377.091 | −0,1 por ciento |
Un mapa del campo español trazado desde Villaverde
Ese 73 por ciento de producto nacional no llega de cualquier sitio. La geografía del abastecimiento de Mercamadrid compone, en realidad, una cartografía bastante precisa de la diversidad agrícola española. En hortalizas, Andalucía manda con el 30 por ciento del total —con Almería y Huelva al frente—, seguida de Murcia y Castilla-La Mancha, con un 16 por ciento cada una, y de Castilla y León, con el 9 por ciento. Esta última comunidad sobresale, además, en una categoría tan estratégica como la patata: aporta el 47 por ciento de todo lo comercializado.
En frutas, el arco mediterráneo y el archipiélago canario son los grandes protagonistas. La Comunidad Valenciana, Canarias y Andalucía aportan conjuntamente el 38 por ciento del total comercializado, lo que consolida ese eje como principal referente frutícola de un mercado que abastece a restaurantes, hoteles, comercios de barrio y grandes cadenas de distribución de toda la Comunidad de Madrid y de provincias limítrofes.
La paradoja de Lleida
Lleida encarna mejor que ninguna otra provincia una aparente contradicción del mercado alimentario español: es una potencia incontestable en pera y manzana, pero Mercamadrid no la sitúa entre sus grandes zonas de abastecimiento frutícola.
La clave no está en el potencial productivo, sino en la naturaleza de la demanda. Madrid consume, sobre todo, naranjas, mandarinas, fresas, tomates y aguacates, categorías en las que la Comunidad Valenciana, Andalucía y Canarias juegan con ventaja.
La fruta de pepita y buena parte de la fruta de hueso, emblemas leridanos, ocupan un espacio comparativamente menor en la cesta madrileña.
Dicho de otro modo: Lleida es central en el mapa frutícola español, pero el patrón de consumo madrileño la desplaza a un segundo plano dentro de Mercamadrid. Su escaparate natural no está tanto en la gran despensa de Madrid como en Mercabarna, donde su especialización encuentra un encaje más directo.
El sector que más exporta de toda la economía española
Lo que ocurre en Mercamadrid resume, a pequeña escala, algo mucho mayor. El sector agroalimentario español cerró 2025 con récords en exportación, empleo y producción. Las ventas al exterior alcanzaron entre 77.200 y 78.000 millones de euros —según distintas fuentes del sector y de la Administración—, un nuevo máximo histórico.
El sector representa ya el 20 por ciento de todas las exportaciones de bienes de España, el porcentaje más alto entre las grandes economías exportadoras europeas.
La balanza comercial agroalimentaria cerró con un superávit de 17.615 millones de euros, el mayor de todos los sectores económicos del país —por delante de la automoción o el turismo— y encadenó así su decimoctavo año consecutivo en positivo.
En el escalafón europeo, España se sitúa como cuarta potencia exportadora de la UE-27, a tan solo 300 millones de euros de superar a Francia, una brecha históricamente reducida.
TABLA 2 · Balanza comercial agroalimentaria España 2025
| Concepto | Valor (M€) | Variación |
| Exportaciones | 77.200 – 78.000 | +4,0 por ciento (valor) / +3,1 por ciento (volumen) |
| Importaciones | ~59.600 (est.) | +8,4 por ciento (valor) / −10,1 por ciento (volumen) |
| Superávit | 17.615 | Máximo histórico sectorial |
¿Qué vende España y a quién?
Los cinco grandes capítulos de exportación en 2025 fueron la carne —con más de 10.300 millones de euros y con el porcino representando el 60 por ciento del subsector—, las frutas y frutos secos, las hortalizas y legumbres, el aceite de oliva y el vino.
El aceite experimentó una caída del 15,3 por ciento en valor por el desplome de precios tras la cosecha récord de 2024-2025, aunque en volumen creció un 5,9 por ciento, señal de que el producto salió, pero más barato.
El destino predominante sigue siendo la Unión Europea, que absorbe el 67 por ciento de las ventas exteriores. Francia encabeza la lista con 7695 millones de euros, seguida de Italia (6483 M€), Portugal (6244 M€) y Alemania (3150 M€).
Fuera de la UE, la caída de las exportaciones a Estados Unidos —un 9,6 por ciento hasta 3041 millones— fue el dato más preocupante del ejercicio, aunque los mercados de terceros países crecieron con más intensidad que los del bloque comunitario.
Empleo y producción: una industria en máximos
La industria de alimentación y bebidas cerró 2025 con una producción de 137.188 millones de euros, un crecimiento del 1,7 por ciento según los datos de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB).
El empleo alcanzó los 487.300 afiliados a la Seguridad Social —récord histórico—, con cerca de 12.700 nuevos puestos de trabajo creados en el año. El sector concentra el 22,1 por ciento de todo el empleo de la industria manufacturera española, lo que lo convierte, de largo, en el primer sector industrial del país.
Si se suma la cadena completa —sector primario, industria y distribución—, el conjunto agroalimentario genera aproximadamente 2,4 millones de empleos en España y aporta en torno al 8,6-8,9 por ciento del PIB nacional, equivalente a unos 125.160 millones de euros. Son cifras que sitúan al sector entre los pilares más sólidos de la economía española.
La sombra del 27 por ciento: dependencia exterior y riesgos
El 73 por ciento de origen nacional en Mercamadrid implica que el 27 por ciento restante procede del exterior.
En el cómputo global del comercio agroalimentario, las importaciones ascendieron en 2025 a unos 59.600 millones de euros estimados —con una subida del 8,4 por ciento en valor, aunque el volumen importado cayó un 10,1 por ciento, lo que indica encarecimiento y no mayor dependencia—.
El pescado, los crustáceos y los moluscos son el primer capítulo de importación en valor (más de 7000 millones de euros), seguidos del cacao, cuyo precio se disparó un 104,5 por ciento en términos de coste de importación. Francia, los Países Bajos, Portugal y Alemania son los principales proveedores comunitarios.
Hay, además, un dato que merece vigilancia: la cuota de producto nacional en Mercamadrid ha bajado ligeramente desde el «más del 75 por ciento» que la propia institución reflejaba en ejercicios anteriores. Si esa tendencia se consolida, puede indicar que la importación gana terreno en determinadas categorías —frutas tropicales, especias, productos fuera de temporada— frente a un campo español que, siendo extraordinariamente competitivo, no puede producirlo todo.
El superávit comercial agroalimentario de 17.615 millones de euros es el mayor de todos los sectores de la economía española, por delante de la automoción o el turismo
Madrid, escaparate de un país que produce y vende
Mercamadrid no es solo el gran mercado que abastece a la capital. Es, también, el espejo más visible de cómo se organiza la alimentación de Madrid y, por extensión, de buena parte del centro peninsular.
Que el 73 por ciento de lo que allí se comercializa proceda de España, en un entorno globalizado y ferozmente competitivo, retrata la solidez de una cadena entera: campo, industria, transporte y distribución.
Traducido a la experiencia cotidiana del lector madrileño, el dato es elocuente: buena parte de la fruta que compra en el mercado de barrio, del filete que le sirven en un restaurante o de las hortalizas que llegan a un comedor escolar han pasado por Mercamadrid. Y, con una probabilidad del 73 por ciento, proceden del campo español.



