Entre 1958 y 1962, uno de los periodos más fuertemente represivos de la dictadura de Francisco Franco, el pintor Antonio Saura (1930-1998) elaboró una serie de 41 obras satíricas que sólo pudieron conocer sus amigos más cercanos y que el artista tituló «Mentira y sueño de Franco: Una parábola moderna».

En este título hay un homenaje explícito a otro artista español en el exilio, Pablo Picasso, quien años antes había dado a conocer su serie titulada «Sueño y mentira de Franco».

Fue después de la muerte de Saura en 1998 cuando su hija Marina encontró en un cajón del taller que su padre tenía en París estas 41 obras, perfectamente tituladas y catalogadas. Sólo cinco de estos dibujos se mostraron públicamente en Toulouse (Francia), en 2005. El resto sólo se conocían por algunas reproducciones en libros y catálogos.

Saura: Capa viendo al miliciano de la camisa blanca
Saura: Capa viendo al miliciano de la camisa blanca
Saura Franco con medallas
Saura Franco con medallas

El Círculo de Bellas Artes de Madrid ha reunido todos los dibujos originales de esta serie de Antonio Saura para exponerlos por primera vez como un conjunto único.

Los dibujos que componen «Mentira y sueño de Franco» están realizados sobre un mismo tipo de papel de formato único con técnicas mixtas en las que predominan el aguado, la tinta china y la mina de plomo.

Sus títulos, a veces enigmáticos y otras tomados de poesías («Campos de soledad, mustio collado», de un poema de Rodrigo Caro), canciones («Bésame mucho») o piezas musicales («Noche en los jardines de España: el precio del esfuerzo»), los fue poniendo el propio Saura en el reverso de cada obra a medida que iba produciendo la serie, y se refieren a acontecimientos ocurridos durante la guerra civil y el franquismo («Burgos aclama al Generalísimo de las Fuerzas Nacionales»), anécdotas relacionadas con la contienda o personas vinculadas con el régimen: obispos, militares, legionarios, funcionarios, terratenientes: «Multitudes», «Acumulaciones», «Mutaciones», «Señoritas y caballeros», «Retratos imaginaros de Goya» y otros «Retratos imaginarios».

Y no falta la crítica a una sociedad a la que llama «bella durmiente» por su falta de reacción ante el régimen. Todos ellos son iconoclastas e irreverentes y demuestran la intensidad y la rabia con la que Saura vivió su compromiso antifranquista.

Algunos evocan iconos muy conocidos, como la fotografía de la «Muerte de un miliciano» de Robert Capa («Temblor del instante: Capa viendo al miliciano de la camisa blanca»). Otros son retratos de Millán Astray, con sus medallas y su ojo tuerto. Todos en su conjunto mantienen un parentesco con la tradición pictórica de Velázquez, Ribera, Zurbarán y sobre todo con los Caprichos y los Desastres de la Guerra, de Goya.

En un texto que lleva el mismo título de la exposición que ahora se muestra en Madrid, Antonio Saura escribió que lo dramático y lo monstruoso que aparecen en esta serie no obedecen sólo a motivos de indignación sino también a ciertas formas de complacencia de orden cultural o afectivo y también a la solución de problemas eminentemente plásticos: «el franquismo –dice Saura- fue un fenómeno monstruoso que era preciso combatir… mientras que el arte consiste precisamente en la plasmación de lo fenomenológico intemporal».

Saura: Volverá a reir la primavera
Saura: Volverá a reir la primavera

En esta serie de dibujos Antonio Saura se manifiesta como el disidente de un régimen al que condena al mismo tiempo que se ríe de sus circunstancias a través de dibujos escatológicos, obscenos («Energía vital, 1953, primer Consejo Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS») o burlescos («Volverá a reír la primavera», en alusión a un verso del «Cara al sol»).

Algunos reúnen varias circunstancias como «Democracia Orgánica, el Sindicato Vertical y la obra sindical de Educación y Descanso». El brazo incorrupto de Santa Teresa, rescatado por el ejército franquista durante la toma de Málaga y que Franco conservaba en su mesilla de noche; las alusiones a las distracciones preferidas de Franco, la caza y la pesca; la pertinaz sequía… revelan un Saura testigo muy comprometido con la oposición al franquismo.

La imagen de Franco aparece en una gran parte de estos dibujos, casi siempre desde una óptica burlesca y escatológica («Ahora o nunca»). También en algunos aparece la figura de doña Carmen Polo («La Señora»), sola o acompañada de su marido, de la que Saura también se burla sin contemplaciones.

En el catálogo de la exposición otro pintor antifranquista, Eduardo Arroyo, analiza uno a uno los 42 dibujos de esta casi inédita serie de Antonio Saura.

Mientras permanezca el estado de alarma, la exposición está cerrada, pero se puede visitar a través de la página web del Círculo de Bellas Artes.

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