Mejorada del Campo afronta su crecimiento con varios frentes abiertos: una atención primaria ajustada, la necesidad de anticipar nuevas plazas educativas y una movilidad que sigue siendo la principal reivindicación vecinal. A ello se suman el conflicto por la planta fotovoltaica y la tensión política en torno a las cuentas municipales, en un municipio donde la expansión residencial amenaza con aumentar la presión sobre unos servicios e infraestructuras ya exigidos
1. Sanidad
Mejorada cuenta con un centro de salud de atención primaria del Servicio Madrileño de Salud, encuadrado en la Dirección Asistencial Sureste. Ese mismo centro presta el servicio de urgencias fuera del horario ordinario —de 21:00 a 8:00— como Servicio de Atención Rural (SAR), y atiende en esa franja no solo a Mejorada, sino también a Velilla de San Antonio. El hospital de referencia es el Universitario del Henares, en Coslada, que da cobertura a Coslada, San Fernando, Mejorada, Loeches y Velilla.
La costura de capacidad es evidente: un único centro de atención primaria —que además ejerce de SAR comarcal por la noche— para un municipio que roza los 25.000 habitantes y que tiene en marcha un crecimiento residencial de varios cientos de viviendas. El refuerzo asistencial no depende del Ayuntamiento, que mantiene una Concejalía de Sanidad y Consumo pero no la competencia sanitaria, sino de la Comunidad de Madrid.
Movilización ciudadana organizada específicamente en torno a la sanidad: no consta una plataforma sectorial propia en la documentación consultada. Es, por tanto, un frente sin actor vecinal estructurado, pero con una palanca clara: exigir por escrito el compromiso autonómico de ampliar la atención primaria como condición de las nuevas fases residenciales, y no después de habitarlas.
2. Educación
La red educativa la forman cinco colegios públicos, dos institutos —IES Los Olivos e IES Miguel Delibes— y dos escuelas infantiles, Pilocha y Cigüeñas. Según los datos del Consejo Escolar municipal de comienzos de 2025, estudian en Mejorada 2859 alumnos, y los colegios públicos ofertaban 190 plazas de nueva incorporación para el alumnado de tres años en el curso siguiente. La estructura organizada existe y es institucional: el Consejo Escolar reúne al Ayuntamiento, a la dirección de los centros y a las asociaciones de madres y padres (AMPAS) de cada uno.
No consta, en cambio, una plataforma ciudadana específica que reclame un nuevo instituto o un nuevo colegio: la interlocución discurre por los cauces reglados —AMPAS, Consejo Escolar y el Servicio de Apoyo a la Escolarización—. La palanca aquí es aritmética: cruzar la proyección de viviendas de los sectores en marcha con las plazas escolares y las ratios vigentes, para anticipar si el remate residencial exigirá ampliaciones o un tercer instituto antes de que la presión se note en las aulas.
3. Movilidad: el frente vecinal más maduro
Es, con diferencia, la demanda ciudadana más antigua y más transversal, porque nace de un hecho estructural: Mejorada no tiene Cercanías ni Metro. Su conexión con el área metropolitana descansa en la M-203, la M-208 y la R-3 de peaje, y en un puñado de líneas de autobús interurbano —280, 281, 282, 285, 340 y 341—. El propio Ayuntamiento ha reconocido que la oferta de transporte público no ha cambiado sustancialmente en décadas pese al crecimiento de la población.
La movilización tiene recorrido. Ya en 2019, una entidad vecinal —presidida entonces por Consuelo León— reunió cerca de 3000 firmas para reclamar un transporte digno y una alternativa ferroviaria, por Metro o Cercanías, con acceso desde San Fernando de Henares o desde Vicálvaro. En 2024, el Ayuntamiento canalizó esa demanda mediante una consulta ciudadana para fijar sus alegaciones al nuevo Mapa Concesional del transporte regional. Las peticiones más votadas fueron:
- Nueva línea Mejorada–Alcalá de Henares — 1.056 votos (69,25 % de los participantes).
- Aumento de frecuencias en la línea 341 — 1.047 votos (68,66 %).
- Ampliar la línea 281 hasta Mejorada — 833 votos (54,62 %).
- Y una petición reiterada, fuera del objeto del mapa: una estación de Metro en el municipio.
El resultado tangible más reciente llegó en agosto de 2025 con la nueva línea 342, que une Mejorada con Rivas-Vaciamadrid y enlaza con la estación de Metro Rivas Urbanizaciones (línea 9), con frecuencia de 45 minutos en días laborables, además de un refuerzo de la línea 282. Es un avance, no el cierre del asunto: la reivindicación ferroviaria sigue viva.
La palanca de movilización es sólida y directa —cada vivienda nueva es demanda de carretera y de autobús—, y el argumento más eficaz es exigir que el planeamiento de los sectores en marcha incorpore un estudio de movilidad y compromisos concretos del Consorcio Regional de Transportes antes de aprobar, no después.
4. Movimientos ciudadanos y oposición
La Asociación Vecinal Mejorada del Campo y la planta fotovoltaica
El actor vecinal de referencia es la Asociación Vecinal Mejorada del Campo (AVM), que lideró el rechazo a la planta fotovoltaica de la zona este del municipio, conocida como El Olivar y promovida por Envatios.
La AVM denunció una instalación que, en su descripción, afectaba a un paisaje de valor y a la calidad de vida vecinal, situándose a escasos metros de las viviendas. Sobre su tamaño hay dos cifras que conviene separar: la declaración de impacto ambiental de 2023 fijó para la planta seleccionada en Mejorada 275 hectáreas de ocupación, mientras que la AVM habló de más de 400 hectáreas de superficie afectada.
El Pleno de octubre de 2024 aprobó la implantación pese al rechazo vecinal, con los votos a favor del PSOE y Más Madrid, los votos en contra de Vox y Podemos y la ausencia del PP.
En descargo del gobierno local conviene recoger su versión: sostiene que todos los grupos partieron de la oposición al proyecto, que se abrió una vía negociadora con la promotora —con un bufete especializado que desaconsejó el pleito por el alto riesgo de perderlo— y que de esa negociación salieron dos contrapartidas: un plan de empleo para vecinos ligado a la construcción y el mantenimiento de la planta durante su vida útil, y una indemnización municipal finalista, destinada solo a mejora de calles, barrios, zonas verdes y edificios.
El episodio es el caso más nítido de tensión entre crecimiento energético y vecindario en Mejorada, y el que mejor ilustra el margen real de un municipio frente a un proyecto de escala regional.
El mapa político y la batalla por las cuentas
La corporación la forman veintiún concejales: once del PSOE —que gobierna en solitario con mayoría absoluta bajo el alcalde Jorge Capa—, seis del PP, dos de Vox, uno de Podemos y uno de Más Madrid. La oposición más activa en lo económico es Vox, cuyo portavoz, Ángel Manuel Alonso, ha hecho de las cuentas su eje.
Los presupuestos de 2025 salieron adelante solo con PSOE y Más Madrid. En abril de 2026, el gobierno se vio obligado a aprobar un Plan Económico Financiero tras incumplir la regla de gasto y el plan de ajuste vigente, con intervención del Ministerio de Hacienda; y en junio de 2026, Vox criticó que se destinaran unos 336.000 euros a fiestas y piscinas en lugar de a reducir deuda, agotando el remanente de 2025.
La cifra de deuda que maneja la oposición —del orden de quince millones de euros a cierre de 2024— procede de Vox y no ha sido verificada aquí con fuente oficial; la existencia del plan de ajuste y del Plan Económico Financiero, en cambio, sí acredita una situación de tensión fiscal real. El alcalde ha rebatido lo que llama alarmismo de la oposición y defiende su gestión.
A ese pulso se suma una controversia de marzo de 2026: el PP y el sindicato policial UPM acusaron al alcalde de destinar una patrulla de Policía Local a vigilar una vivienda vinculada a su familia; el regidor calificó las acusaciones de falsedades y difamaciones. Se recoge como lo que es: una acusación de una parte y su desmentido, no un hecho probado.
Los canales institucionales de participación
Al margen de las plataformas, existen cauces reglados que una movilización puede aprovechar: los Presupuestos Participativos —80.000 euros en la edición 2024/2025, con urnas incluso en los dos institutos—, las consultas ciudadanas puntuales (como la de transporte) y la propia Concejalía de Participación Ciudadana. Son vías modestas en dinero, pero útiles para fijar por escrito demandas y prioridades.
5. Palancas para una movilización informada
El terreno queda así ordenado: la demanda más madura y transversal es la movilidad; el choque más caliente, la energía; el frente más opaco, las cuentas municipales. Sanidad y educación no tienen hoy plataforma propia, pero son precisamente los servicios donde el crecimiento residencial puede tensar antes la capacidad, porque su refuerzo se decide fuera del municipio y llega con retraso.
El punto ciego es común a todos: nadie suma. Ninguna instancia agrega, antes de aprobar cada sector, la demanda conjunta de plazas escolares, atención primaria, autobús y carretera, agua, luz y residuos que ese sector añadirá a redes compartidas con el resto del Henares. Ahí, y no en la queja aislada de cada servicio, está el mayor recorrido de una plataforma vecinal: exigir que esa cuenta acumulada se haga —y se publique— antes de colocar la última pieza.




