El sector de la construcción en España representa una gran proporción del PIB español, en comparación con otros países europeos, esto se debe a que la propiedad de la vivienda es muy importante para los españoles, que presentan uno de los mayores porcentaje de propietarios de viviendas en Europa: 77 por ciento frente al 66 por ciento en la zona euro.

Los datos muestran que la industria de la construcción parece haber aprendido la lección de la crisis mundial de crédito golpeó en 2007, y aunque aumentó un poco en 2014 y 2015, mostró moderación en 2018 y en 2019, la producción española de la construcción disminuyó la mitad de los meses del año.

Esta moderación es uno de los factores que impulsa la actual estabilización que vemos en los precios inmobiliarios de pisos en Madrid.

La compra de una vivienda es una de las decisiones más importantes que toman los consumidores. Decidir dónde y cómo vivir supone una inversión de esfuerzo y dedicación, en la que los consumidores gastan gran parte de su tiempo libre, visitando y buscando entre las diferentes opciones de pisos en Madrid a la venta.

Entre todas las alternativas, muchos consumidores se decantan por la compra de una vivienda de nueva construcción, cuando la vivienda está todavía en fase de construcción o incluso cuando no ha empezado a construirse, lo que comúnmente se conoce como “compra sobre plano”.

Antes de la compra de la vivienda, el vendedor le facilitará información, como los planos de situación del edificio, de la vivienda, la memoria de calidades de los materiales que va a utilizar.

Una vez que hemos decidido comprar la vivienda, debemos firmar un contrato con el vendedor, que nos garantice la propiedad de esa vivienda una vez haya sido construida.

En los contratos deben figurar todos los datos relativos al comprador y vendedor, así como los datos de la vivienda (planos, superficie útil, descripción de la vivienda, memoria de calidades), el precio, incluyendo todos los impuestos, así como los gastos necesarios para la escritura y la inscripción en el registro de la propiedad.

Cualquier modificación o cambio de materiales o elementos que se quieran hacer sobre la vivienda aún sin construir, deberá quedar reflejado por escrito, incluyendo las modificaciones en el precio y en la fecha de entrega de llaves que pueden producirse por el cambio.

Si por el contrario, es el vendedor el que debe hacer reformas sobre los proyectos iniciales de obra, deberá comunicárselo al consumidor, que deberá aprobar la cuantía exacta de la modificación.

La obligación de abonar los gastos derivados de la preparación de la documentación que le corresponde al vendedor, como por ejemplo el registro de propiedad horizontal, la constitución de hipotecas para financiar la construcción…

Una vez que la vivienda esté finalizada, deberá firmar un contrato de compra ante notario sobre ella. En él deberán descontarle del precio final, los adelantos que ha ido haciendo durante la construcción de la vivienda.

Es habitual en las construcciones de viviendas sobre plano, que el comprador abone cantidades de dinero periódicas, que sirvan para la construcción de la casa.

Estas cantidades entregadas a cuenta deben estar protegidas por una póliza de seguros que garantice la devolución en el caso de que no se llegara a la finalización de las obras.

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