«Lucas», de Alex Montoya, un thriller valenciano

El Palmar y la Albufera son los escenarios de lo que empezó siendo el cortometraje «Lucas», nominado a los Premios Goya en 2014, y seis años después se ha convertido en un thriller de idéntico título que amplía y transforma la historia inicial, dirigido por el valenciano Alex Montoya, y protagonizado por Jorge Motos (‘La madre’, ‘Amar’), Jorge Cabrera (‘Litus’, ‘Diecisiete’), Jordi Aguilar (‘Asamblea’) e Irene Anula (‘Vampiro’). 

«Lucas», que se estrena el viernes 25 de junio de 2021, tiene dos personajes centrales y casi únicos: el adolescente Lucas (Jorge Motos) quien acaba de perder a su padre en un accidente -del que le ha quedado una cojera motivo de burla y acoso en el instituto-  y, con él, sus referencias y casi sus señas de identidad, y Alvaro (Jorge Cabrera), un adulto pegado a una cámara fotográfica del que no llegaremos a saber si es un pederasta o un tipo misógino adornado con muchos otros complejos, quien un día aborda al adolescente ofreciéndole dinero a cambio de que se deje «retratar» en situaciones totalmente inocentes.

La explicación es que, con esas fotos, Alvaro se crea falsas identidades para hablar –«solo hablar»– con niñas y mujeres muy jóvenes, sin traspasar nunca la línea roja virtual.

Lucas asiente porque quiere dinero para comprarse una moto, y ya el resto de la película es un ir y venir por la relación –entre atracción y recelo, dependencia emocional y a ratos paterno filial– que se crea entre ambos y que, según el realizador Montoya, «tienen en común que la sociedad les ha abandonado». 

«Lucas», segundo largometraje de Alex Montoya (‘Asamblea’, 2019), acaba de recibir el Premio del Público y el de Mejor Película española en el Festival de Málaga, y su joven protagonista el de Mejor Actor.

Además de los sucesivos encuentros entre el chico y el adulto –sospechoso de todo, sospechas que en ningún momento se confirman– «Lucas» nos habla de familias dislocadas, de la crueldad de muchos jóvenes con sus semejantes, de una pobreza disimulada y de la violencia, más o menos oculta, que impera en la sociedad.

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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