Drama histórico sobre la suerte corrida por Luis XVI, el último rey de Francia, y su familia, Los últimos días de María Antonieta (Le déluge), es una película del cineasta italiano Gianluca Jodice (Napoli 24, El poeta y el dictador) interpretado por los franceses Mélanie Laurent (Malditos bastardos) y Guillaume Canet (No se lo digas a nadie, Acabaremos juntos).

El drama palaciego premiado con tres David de Donatello (mejor vestuario, maquillaje y peluquería, equivalentes italianos de nuestros premios Goya), es una agradable adaptación histórica de uno de los hechos más conocidos de la revolución francesa; una fábula sobre los meses en que el rey Luis XVI y la reina María Antonieta, junto con sus dos hijos pequeños, permanecieron recluidos en la Torre del Templo, una fortaleza medieval en pleno corazón de París, en espera de su ejecución. El momento en que desaparecieron todos los símbolos del poder y del pasado encarnados en la figura del monarca y empezó su humillación, ese instante en que por fin cayó en la cuenta de que había triunfado la revolución popular y estaba solo, abandonado por todos.

La película, una tragedia en tres actos libremente inspirada en los carnés de notas de Clèry, el ayudante de cámara del rey que permaneció junto a él hasta su muerte es, según su director Gianluca Jodice, «una película apocalíptica que aborda el momento en que se despojarán de todos los velos y todas las máscaras. Su ambición es más metafísica que histórica, y explora también el apocalipsis personal de los protagonistas: la caída de María Antonieta y Luis XVI, representantes de un poder cuyo fin resultaba inimaginable. Una caída que, por primera vez, los dejó al descubierto ante sus súbditos, ante sí mismos y ante la humanidad».

1792 en París, donde el Antiguo Régimen[1] toca a su fin. Ha triunfado la revolución popular. El rey Luis XVI es detenido junto a su esposa e hijos y todos permanecen, en espera de juicio, encarcelados en la siniestra Torre del Templo de París. Encerrados en salones fríos y desérticos, los monarcas permanecen en todo momento vigilados por representantes de los nuevos «ciudadanos» republicanos. Víctima de un exagerado infantilismo, el ex rey conserva la esperanza de que pase todo, mientras que su esposa teme lo peor. Lejos del esplendor, las riquezas y los privilegios, la familia real se encuentra aislada y vulnerable viviendo los últimos días de su vida, antes de que sus cabezas caigan seccionadas por la guillotina.

La belleza de las imágenes, las luces y los colores de una hermosa reconstrucción de época, e incluso las valiosas interpretaciones de sus protagonistas ,no ocultan que en Los últimos días de María Antonieta[2] se ha optado por hacer un relato novelesco más que por presentar un ejercicio de verdad histórica.

  1. La expresión Ancien Régime se refiere a la organización política, social y económica de Francia hasta la Revolución de 1789, un sistema basado en la existencia de una monarquía absoluta de derecho divino, y una sociedad dividida en tres órdenes jerarquizados: el clero, la nobleza y el tercer estado que agrupa a la inmensa mayoría de la población, hasta un 98 por ciento según los historiadores, que no goza de ningún privilegio y se compone de burgueses, artesanos, obreros y campesinos.
  2. Los últimos días de María Antonieta está en los cines de Madrid a partir de este viernes 26 de junio de 2026.
Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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